ILUSTRACIÓN

La rica ilustración de Arnal Ballester, premio Maria Rius

El galardón, que convocan las librerías Laie y La caixa d’eines, reconoce también, a título póstumo, la obra de Carme Peris

Ilustración de Arnal Ballester.
Ilustración de Arnal Ballester.ARNAL BALLESTER /

Considera el ilustrador Arnal Ballester que “hace ya mucho tiempo que se viven momentos de pura distopía, que generan malestar”. Quizá nadie mejor que él para entenderlos desde su oficio, a partir de esa tendencia a pespuntear su trabajo con toques abstractos y muchas veces con imágenes quebradizas, de una calidad contrastada durante más de cuatro décadas de oficio en todos sus registros posibles: prensa, publicidad, diseño, libros, ilustración… Una trayectoria que hoy se ha visto reconocida con el premio Maria Rius de Ilustración, que conceden las librerías barcelonesas Laie y La Caixa d’Eines y que, con un jurado de postín (con representantes de la Associació de Mestres Rosa Sensat; la Associació Professional d’Il·lustradors de Catalunya, el grupo de trabajo de bibliotecas infantiles y juveniles Bib Botó y el Consell Català del Llibre Infantil i Juvenil), ha llegado ya a su tercera edición. En ella se ha reconocido también, a título póstumo, la labor de Carme Peris.

Ballester (Barcelona, 1955), que sigue los pasos de la propia Rius (2018) y Fina Rifà (2019) en el galardón, tiene una trayectoria iniciada ya a sus 15 años y que se encaminó rápidamente entonces hacia la prensa de humor gráfico, colaborando, entre 1972 y 1976, en revistas como El Papus y Por favor. Tras un paréntesis de casi una década después de licenciarse en Historia, regresó al mundo de la ilustración a mediados de los ochenta por la ventana de una editorial de juegos de rol, que le llevó, con los años, incluso a diseñar fondos de pantallas de juegos. Una experiencia que ha influido en su discurso, en tanto opina que “el futuro de nuestro oficio pasa por la de ser un ilustrador-animador”. La exquisitez de su trabajo en esa área se tradujo, como buena parte de su carrera, por una parte en un premio: el Junceda de Animación, por el corto Amigo Hulot (2004). Por otra, desde 1989, como profesor de narración visual en la Escola Massana de Barcelona, aspecto docente que el jurado ha resaltado en el marco de “su constante compromiso por la dignificación de la profesión”.

Autor de unos 80 libros ilustrados, la carrera de Ballester cuenta, entre otros reconocimientos, con el de Ilustrador del Año en la prestigiosa feria de libro infantil de Bolonia (1993), el premio Serra d’Or por las imágenes de la colección Los artísticos casos de Fricandó (1995) o el Nacional de Ilustración del Ministerio de Cultura (2008).

El premio Maria Rius, sin dotación económica (el galardón consiste en una bella pieza en plata elaborada por la reputada Capdevila Joiers, un pájaro azul de grandes alas y pico largo, motivo recurrente en la obra de Rius), busca poner en valor trayectorias profesionales de referentes de la ilustración. Así, amén de Ballester, el premio de Honor, a título póstumo, recayó en Carme Peris (Barcelona, 1941-2018), por su “largo e intenso compromiso en el ámbito de la ilustración para niños y su generosa dedicación al mundo del libro infantil en catalán”, galardón que fue recogido por su hija, Roser Bausà. Primera presidenta del Consell Català del Llibre Infantil i Juvenil, Peris, que amén de laureada ilustradora también fue diseñadora, grabadora y profesora de tipografía, donó cerca de cuatro mil trabajos suyos a la Biblioteca de Cataluña.

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