Elecciones catalanas

Torra volverá al Parlament en un pleno extraordinario de despedida

Esquerra Republicana da por hecho que las elecciones se celebrarán el 7 de febrero

El vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonès; el 'president', Quim Torra; y la consejera de la Presidencia, Meritxell Budó, el lunes en el Palau. En vídeo, Torra asegura que "aquí no se rinde nadie".(FOTO: EUROPA PRESS | VÍDEO: ATLAS)

Quim Torra volverá ya no es presidente de la Generalitat, pero mañana miércoles volverá al Parlament para participar en un pleno extraordinario que se convertirá en un acto institucional de despedida. Junts y Esquerra registraron el lunes la petición para celebrar esa sesión y la junta de portavoces de la Cámara ha dado hoy el visto bueno a la iniciativa. El guion de los temas de debate serán la valoración de la sentencia de inhabilitación, la afectación y consecuencias que comporta, así como el posicionamiento de los diferentes grupos y subgrupos parlamentarios, según la petición de ambos grupos independentistas.

El presidente del Parlament, Roger Torrent, ha convocado la sesión para mañana a partir de las 15 horas, aunque ni el Boletín Oficial del Estado (BOE) ni el Diari Oficial de la Generalitat (DOGC) publicarán el cese de Torra. El mismo miércoles por la mañana se reuniría el Govern en sesión extraordinaria para aprobar el decreto de nombramiento de Pere Aragonès como presidente sustituto interino de la Generalitat.

El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, ha anunciado que su grupo parlamentario no asistirá a la sesión plenaria, que se iniciará con la intervención de Torra. El líder socialista considera que ese pleno “es un paso más en esta línea de degradación institucional” que se ha vivido en Cataluña y que se trata de “una escenificación partidista".

"No hemos despedido así a ningún presidente de la Generalitat. Para nosotros, la despedida de Torra fue su declaración de ayer y consideramos que es una “utilización indebida de la Cámara”, ha añadido Iceta. En su opinión, sería comprensible un pleno extraordinario para hablar de la inhabilitación de Torra, pero rechaza que Junts y Esquerra hayan pactado que intervenga el expresidente, al amparo de un artículo de reglamento que lo permite. “Ese artículo no estaba previsto para que venga nadie a despedirse”, ha zanjado Iceta.

Ciudadanos, el grupo mayoritario de la Cámara, sí que acudirá al pleno, según ha anunciado en Twitter su máximo dirigente en Cataluña y jefe de la oposición, Carlos Carrizosa. “Los partidos separatistas han impuesto un Pleno hecho a medida para Torra, un señor que no asume que ya no es Presidente. Desde Ciutadans acudiremos mañana para defender, una vez más, la dignidad de todos los catalanes ante aquellos que solo quiere”, ha escrito en la red social.

Mientras, PSC y Ciudadanos han coincidido este martes en reclamar a Roger Torrent que active cuanto antes el reloj electoral e inicie la ronda de conversaciones con los diferentes partidos para sondear si existe un candidato con posibilidades de ser investido. En caso contrario y pasados los 10 días hábiles que marca la Ley de Presidencia de la Generalitat, el PSC le ha reclamado por carta que comunique la situación al Pleno para que empiece cuanto antes la cuenta atrás.

A la espera de que empiece a correr el tiempo, las elecciones catalanas tienen ya una fecha muy perfilada: el domingo 7 de febrero de 2021. El líder de los republicanos en el Parlament, Sergi Sabrià, ha asegurado que se trata de la fecha más lógica, no por cálculo político, sino por “matemáticas”, refiriéndose así a los 123 días de plazo que suman todos los trámites establecidos en la ley de Presidencia de la Generalitat y la norma electoral vigente. El inicio de ese mecanismo para celebrar los comicios también está pendiente de la publicación en el BOE del cese de Torra.. Junts per Catalunya y ERC, los socios del Govern, ya han pactado políticamente cómo será el periodo de interinidad hasta que haya un nuevo Govern y que liderará el republicano Pere Aragonès.

Sabrià hizo referencia al 7-F durante una entrevista este martes en Catalunya Ràdio. "No se trata de una opinión política, sino de matemáticas”, ha asegurado el líder republicano. Una vez se publique el cese, la ley de Presidencia establece que el presidente del Parlament tiene 10 días para hacer una ronda de contactos con los grupos de cara a encontrar un candidato a presidir la Generalitat. El independentismo ya ha asegurado que no propondrá a ninguno y las otras formaciones no suman suficientes votos. Si hay una investidura fallida o Roger Torrent, líder de la Cámara, certifica que no hay mayoría posible, se activa un periodo de dos meses. Al terminar ese tiempo, se disuelven la Cámara y se cuentan 54 días para las elecciones.

La suma de los plazos no tiene por qué ser exactamente el domingo 7 de febrero, pero Torrent cuenta con un pequeño margen para poder hacer que el plazo acabe ese día. Usualmente ese día de la semana se maximiza la participación si se compara con un día entre semana, algo que le interesa a los partidos independentistas. Con todo, el día escogido tendrá que ser pactado entre Junts per Catalunya y ERC, según se desprende del acuerdo firmado entre ambas partes para pilotar el periodo de interinidad.

El documento, de dos páginas, recoge entre otras cosas que se respeten los términos de convocatoria de elecciones fijado por las leyes y que se encargue al Procicat [plan territorial de protección civil de Cataluña] una estrategia sectorial para los comicios, garantizando así la salud de los ciudadanos y que nadie vea restringido su derecho al voto.

Las decisiones “extraordinarias” que tenga que tomar el Gobierno interino, explica el texto, se tomarán por “consenso” en un órgano paritario permanente compuesto por seis personas, tres de ERC (Aragonès, un representante del grupo parlamentario y alguien del partido) y tres de Junts (un consejero, alguien de la bancada en la Cámara catalana y otro del partido).

También habrá una política de silla vacía en los actos a los que tendría que ir el presidente de la Generalitat, ahora inhabilitado, para “denunciar la represión de Estado”. Dos ejemplos son la mesa donde se celebra la reunión semanal del Ejecutivo catalán y el despacho que ocupaba Quim Torra.


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