Junts y Esquerra chocan por la suplencia de Torra

Pere Aragonès capitaneará el Govern mientras es el candidato republicano a la presidencia

El 'president' Quim Torra (der.), junto al nuevo consejero de Empresa, Ramón Tremosa, en la reunión semanal del Govern
El 'president' Quim Torra (der.), junto al nuevo consejero de Empresa, Ramón Tremosa, en la reunión semanal del GovernQuique García / EFE

Con el fallo del Tribunal Supremo sobre la inhabilitación del president Quim Torra en capilla, Junts per Catalunya y ERC intentan pactar cómo sería el funcionamiento interino de la jefatura de la Generalitat hasta que haya elecciones. Las negociaciones, muy discretas, molestan a los neoconvergentes, pues van en contra de su discurso oficial de no dar por hecho que el tribunal confirmará la sentencia condenatoria contra Torra. Los republicanos, por su parte, insisten en que su opción son las elecciones, una puerta que Junts ya ha cerrado.

La ley de la Presidencia establece que el jefe del Govern cesa en el caso de condena penal firme si hay pena de inhabilitación. Esa misma norma plantea además la figura de la suplencia, que recae sobre el número dos del Ejecutivo , en este caso elvicepresidente Pere Aragonès. El texto no describe el rol de quien asume temporalmente el cargo, aclara que no puede cambiar consejeros ni convocar elecciones.

Aragonès muy probablemente será el candidato de ERC a las próximas elecciones catalanas —aún sin fecha— y en Junts recelan de que intente sacar algún rédito electoral de su nueva situación. “Que ningún independentista se aproveche de la represión”, alertó ayer el jefe de filas de Junts en el Parlament, Albert Batet. “Si el president es inhabilitado, el vicepresident no hará de presidente. Asumirá algunas responsabilidades”, insistió.

En las filas republicanas niegan cualquier instrumentalización del cese del jefe del Ejecutivo catalán. “Es evidente que Aragonès en ningún caso ha venido a hacer de president. Asumiremos el rol que nos corresponde, estamos dispuestos a pactarlo”, dijo el presidente del grupo parlamentario de ERC, Sergi Sabrià.

Las negociaciones incomodan a ambos. Junts oficialmente cree que plantear cualquier escenario que pase por la inhabilitación es comprar el marco mental “de la represión” pero al mismo tiempo ha de cumplir su compromiso con ERC de pactar la interinidad a cambio de que los republicanos, en el pasado Debate de Política General, no apoyaran las peticiones de elecciones de la oposición. En ERC se abren a pactar el reparto de funciones con el departamento de Presidencia, que preside Meritxell Budó. El Govern, según adelantó ayer el Ara, ya encargó un informe para acotar las atribuciones de la suplencia.

Aragonès, que en los últimos meses ha intensificado su agenda pública, ya ha manifestado en varias ocasiones que, llegado el caso, se limitará a hacer lo que establece la ley. Pero hay muchos flecos por cerrar, por ejemplo, si el actual vicepresidente debería someterse a la sesión de control en el Parlament. Sabrià recordó que hay muchas maneras de asegurar la labor de fiscalización del Ejecutivo. La oposición podría alegar que se vulneran sus derechos políticos. Fuentes de Junts aceptan que, de cara a llevar el caso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, “el atropello” contra el president es más contundente si se la sentencia llega mientras aún ostenta la jefatura del Govern.


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