CORONAVIRUS COVID-19

La limitación de reuniones a solo seis personas hunde a bares y restaurantes

Desde el pasado marzo han cerrado el 15% de los negocios de restauración en Barcelona

Terraza del restaurante Salamanca de la Barceloneta.
Terraza del restaurante Salamanca de la Barceloneta.MASSIMILIANO MINOCRI / EL PAÍS

La decisión del Departamento de Salud de reducir de 10 a seis el número de personas que pueden reunirse supone un nuevo revés para el sector de la restauración. Tras el anuncio, ayer ya había cancelaciones de grupos que tenían previsto comer este fin de semana en bares y restaurantes de Barcelona. La restricción es un nuevo obstáculo para un sector muy debilitado por la crisis. De hecho, desde el pasado marzo han cerrado el 15% de negocios en la ciudad.

“La mitad de reservas que tenía para este fin de semana las han anulado. Lo habitual es que vengan a comer familias enteras que en su día estaban formadas por el matrimonio y dos hijos y hoy ya tienen nietos, yernos y nueras. Son más de seis y lo habitual, también, es que paguen los abuelos. Con la pandemia la gente ha cogido miedo. Si a eso le sumas las restricciones, la gente acaba anulando los encuentros”, lamenta el Francisco Sánchez González, propietario del restaurante Salamanca de la Barceloneta y de otra media docena de negocios del grupo Silvestre. Sánchez defiende que siempre cumplirá la normativa pero critica que se está poniendo muchas trabas al sector.

“Tras la apertura, la gente se ha dado cuenta de que la hostelería es segura, pero como hay horarios muy restringidos y no hay turismo, las cenas han bajado muchísimo. A eso hay que añadir la reducción a seis personas por mesa. Una regla que acaba con otros clientes como los de las comidas de negocios. Aquellos que tras firmar un contrato iban a celebrarlo, los que firmaban acuerdos de negocios en mitad de una paella. Eso ahora no existirá. Además, este otoño no hay congresos ni ferias. Y a este paso quizás también restrinjan las comidas de Navidad”, lamenta Sánchez. Pese a ello es optimista: de los 425 trabajadores que tiene mantiene a 180 en ERTE y está deseando que pase el “chaparrón” para que vuelvan a trabajar.

El director del gremio de restauración de Barcelona, Roger Pallarols, advierte que la reducción de integrantes en reuniones es un “nuevo golpe” para un sector en crisis. “Las administraciones, con sus decisiones, están poniendo en riesgo la continuidad de la restauración. No pueden paralizar la economía. La Generalitat ha tirado la toalla con decisiones improvisadas. Se está señalando continuamente a la hostelería cuando está comprobado que hemos trabajado correctamente. Las decisiones que está tomando la Generalitat están agravando la economía porque además no toman ningún tipo de protección empresarial. No sabemos si ampliaran los ERTE, no han abordado la ponderación de los alquileres de los restaurantes y llevamos muchos meses en números negativos”, lamenta Pallarols.

Solo en la capital catalana hay 9.300 bares y restaurantes, de los que el 15% ha cerrado desde que se declaró la pandemia. Además, el 30% de los locales que siguen abiertos manifiestan que tienen la intención de cerrar si no mejora la situación. “Seis de cada diez negocios nos han advertido de que tendrán que prescindir de trabajadores”, lamenta el director del gremio.

Jenaro Rodríguez, director operaciones del Asador de Aranda, también manifiesta que su grupo acatará las órdenes de las administraciones pero lamenta: “Están infundiendo el miedo en la clientela y eso ha provocado que se anulen varias comuniones en nuestros restaurantes. Si un evento solo puede estar compuesto por seis personas, la gente acaba desistiendo”.



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