Cataluña impulsa el cannabis legal: de 6 a 300 hectáreas de cultivo en cinco años

La directora de Agricultura asegura que existe una “avalancha de consultas” y un “potencial importante de crecimiento” del sector del cáñamo industrial

Plantación de cáñamo en la Universidad Politécnica de Cataluña para realizar ensayos industriales.
Plantación de cáñamo en la Universidad Politécnica de Cataluña para realizar ensayos industriales.Albert Garcia / EL PAÍS

Cataluña no es solo el epicentro de Europa en el cultivo ilegal de marihuana. En cinco años, el Departamento de Agricultura ha pasado de registrar 6 hectáreas a 300 que prevé este año de cáñamo para uso industrial, que se diferencia de la marihuana porque no tiene sustancias psicoactivas. La directora de agricultura, Elisenda Guillaumes, habló este jueves de una “avalancha de nuevas consultas sobre los requerimientos legales” en unas jornadas en la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC). “Tiene un potencial importante de crecimiento”, dijo, y avaló la “investigación y la formación para hacerlo potente y con perspectiva de futuro”.

El escenario se improvisó delante del cultivo del hub de cannabis que la UPC ha creado en su agròpolis, un centro de investigación, ubicado en Viladecans. Allí, con la empresa Valenveras, ensayan mejoras técnicas en el cultivo de este tipo de plantas. Los expertos que participaron en las primeras jornadas sobre el cannabis que se celebran en la universidad reclamaron una regulación clara que les permita explotar un mercado en crecimiento.

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El cáñamo industrial tiene usos variados. “Desde fibra textil, a tener celulosa para papel, aceites esenciales, aplicaciones medicinales y cosméticas”, indicó por videoconferencia Guillaumes. Para el cultivo, solo pueden usarse “entre 35 y 40 variedades” de semillas, contó el investigador de la UPC Gil Gorchs, que son las que garantizan un THC (componente psicoactivo) por debajo de 0,2%, el límite legal. Este tipo de cultivo tuvo su punto álgido en los años setenta en España, cuando se usaba para hacer pasta de papel, pero las industrias se deslocalizaron. En 2015, volvió poco a poco a cultivarse. “En la actualidad hay multitud de iniciativas, pero les falta consolidarse y aumentar el volumen para tener un sector desarrollado”, explicó Gorchs.

Además de la regulación, la inseguridad es otro de los problemas actuales por la dificultad de distinguir, en algunas variedades, una planta de marihuana de una de cáñamo. Los agricultores sufren asaltos por parte de organizaciones criminales. “Hay robos continuos, y además con mucha violencia”, explicó el abogado especializado en el sector Martí Cànaves. Algunos saquean las plantaciones por desconocimiento y otros lo hacen para cortar la marihuana con cáñamo y vender más kilos, detalló Cànaves. Los Mossos han alertado de la violencia y la corrupción y del peligro de que se cree una narcoeconomía entorno a la marihuana, que en cuatro años se ha cobrado 11 homicidios. Cànaves también pidió que “no se trate a los agricultores como criminales”. Y reclamó que las inspecciones de los cultivos y el análisis de muestras las lleve a cabo Agricultura, que “son los expertos”.

“Hay ocho empresas autorizadas en España para investigar con el cannabis, y cuatro para la producción y la explotación”, contó Iker Val, de una de esas compañías, Bhalutek Sen. Lamentó que no exista un “modelo regulatorio bien implementado”. Y propuso una agencia específica del cannabis para resolver el problema.

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