La crisis del coronavirus

Bargalló deja en manos de los centros la solución a las altas ratios

A una semana de empezar el curso escolar, la comunidad educativa todavía alberga más dudas que certezas sobre cómo volverán a abrir las escuelas

El consejero de Educación, Josep Bargalló, llegando al Parlament.
El consejero de Educación, Josep Bargalló, llegando al Parlament.Joan Valls / GTRES

A una semana de empezar el curso escolar, la comunidad educativa todavía alberga más dudas que certezas sobre cómo volverán a abrir las escuelas tras el impacto de la pandemia. El consejero de Educación, Josep Bargalló, en la rueda de prensa de inicio del curso escolar, afirmó que la clave para que la escuela sea segura es que los grupos de alumnos sean estancos. “Más que la ratio final lo importante es mantener un grupo sin relación con los otros”, aseguró, tratando de zanjar las críticas por no haber contratado docentes suficientes para asegurar una ratio de 20 alumnos por grupo en infantil y primaria.

El protocolo para la vuelta a la escuela elaborado por los departamentos de Educación y Salud de la Generalitat establecían ratios de 20 alumnos en infantil y primaria y de 30 en secundaria. Pero los sindicatos no tardaron en avisar de que, con las contrataciones anunciadas, no se podrían asegurar estas ratios, ya que el déficit histórico de docentes hace que los nuevos solo sirvan para no superar las ratios anteriores a la pandemia. Para conseguir rebajarlas, el departamento de Educación pidió medidas alternativas de organización. Los centros decidieron eliminar grupos especiales y de refuerzo para destinar estos docentes a grupos estancos y conseguir rebajar las ratios.

Pese a ello, el 30% de los grupos creados en las escuelas superan los 20 alumnos por profesor. Bargalló destacó que no hay que “obsesionarse” con la proporción de alumnos por grupo, ya que lo importante es que estos grupos sean estables y estancos, y que se cumplan todas las medidas de higiene, ventilación y control. En las actividades extraescolares, que son los espacios donde los grupos se rompen, Bargalló explicó que el número de participantes tiene que ser “lo más constante posible” y que será obligatoria la distancia y la mascarilla.

Este curso se incorporarán 8.162 nuevas contrataciones. De ellas, 5.321 serán docentes; 1.265, personal de atención educativa; 1.239, monitores y 337, personal de administración y servicios. El sindicato Ustec considera que para garantizar las ratios deberían contratarse a 44.000 docentes solo para la enseñanza pública. Bargalló explicó que se añadirán las contrataciones necesarias según la necesidad de los centros y la disponibilidad presupuestaria.

El consejero aludió a “una constante adaptación” a la pandemia, que irá modificando las medidas. La mascarilla será obligatoria a partir de los 12 años, y a partir de los 6 si la zona está en riesgo alto de contagio. Bargalló pidió corresponsabilidad a las familias, que se reunirán de forma “telemática” con los docentes.

El curso empieza con 1.587.395 alumnos. Unos 800 docentes empezarán de baja médica, y el departamento cifra en 1.700 los trabajadores más vulnerables a la covid. Los sindicatos denuncian que muchas personas con riesgo pero sin baja todavía no saben qué medidas tienen que tomar para empezar el curso.

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