TRANSPORTE PÚBLICO

El metro de Barcelona solo roza la mitad del pasaje habitual en el primer día laborable tras las vacaciones

El tráfico en vehículo privado aumenta pero es un 22% inferior a las mismas fechas del año pasado

Viajeros en el metro de Barcelona el primer día laborable después de las vacaciones de verano.
Viajeros en el metro de Barcelona el primer día laborable después de las vacaciones de verano.Albert Garcia / EL PAÍS

El primer día laborable tras las vacaciones de verano de la mayoría de los ciudadanos ha puesto a prueba el transporte público de Barcelona y su área. Sobre todo el metro, el sistema de transporte que más pasajeros es capaz de absorber, pero también el que más ha perdido por miedo al virus del coronavirus. En este primer lunes, el metro solo ha rozado la mitad del pasaje (ha sido de un 49% respecto al mismo día del año pasado), ha informado la presidenta de Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) y concejal de Movilidad, Rosa Alarcón. “Se han podido mantener con ciertas garantías las distancias sanitarias, estamos relativamente satisfechos”, ha valorado Alarcón.

Sobre los autobuses, TMB no tendrá datos hasta este martes. En el caso del tráfico privado, la ciudad ha sumado coches respecto al lunes pasado (un 17%), pero todavía es un 22% inferior a las mismas fechas del año pasado. Por zonas de la ciudad, la caída de coches ha sido del 25% en el interior de la ciudad, del 21% en los accesos y solo de un 13% en las rondas, que permiten rodear la ciudad sin entrar en el centro. En el caso de la red de Cercanías, el pasaje ha sido de un 51% en comparación con el mismo lunes de 2019, una cifra parecida a la que hubo a finales de junio y julio de este año.

Alarcón ha recordado que la red de transporte público ha funcionado al 100%, con refuerzos en las líneas 1 y 5, las más concurridas, algo que en un escenario sin pandemia no ocurría hasta que comenzaban las escuelas. Y ha agradecido a los empleados que han tenido que cambiar turnos de vacaciones para trabajar esta semana. Las frecuencias de paso en hora punta han sido de menos de tres minutos en la L1 y de menos de dos minutos y medio en la L5.

La operativa del metro a primera hora se ha desarrollado sin incidencias. A las ocho de la mañana, en la estación de La Sagrera, ha habido momentos puntuales en los que ha sido difícil guardar las distancias de seguridad. Se han formado pequeñas aglomeraciones a pesar de la frecuencia de los trenes de la L5, que han pasado era de dos minutos en ambas direcciones. En uno de los accesos, dos trabajadores han sostenido una cinta de plástico para evitar encuentros entre las personas que salían de la estación y las que entraban.

Dentro de los trenes, prácticamente toda la gente ha utilizado la mascarilla durante sus trayectos. Un audio, reproducido varias veces, recordaba a las personas que es obligatorio llevarla. En general, en los vagones los viajeros vuelven a ocupar todos los asientos. Menos concurridas han estado las líneas L1 y L3, con menos usuarios vistos, donde sí se ha podido mantener la distancia. Las tres han tenido una frecuencia de trenes de cada dos minutos.

En un recorrido por las estaciones de Drassanes, Diagonal y La Sagrera, de las 8.00 a las 9.00 de la mañana, no se han encontrado informadores que avisasen a la gente sobre las medidas de seguridad para utilizar el metro. Los que había eran del servicio de Rodalies. En cuanto a la presencia de trabajadores que limpiasen este transporte público, solo se ha visto a una empleada desinfectando uno de los accesos de la estación Sagrada Familia, a los pies de la obra de Gaudí.

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