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La Fundación Vila Casas saca del confinamiento a Guerrero Medina

El museo reabre la exposición del artista jienense que muestra cuatro de sus etapas creativas

Exposición de Guerrero Medina en el Espai Volart.
Exposición de Guerrero Medina en el Espai Volart. / EL PAÍS

La Fundación Vila Casas saca del confinamiento la exposición magna del artista José Guerrero Medina (Jaén, 1942), que ocupa los tres ámbitos de los Espais Volart. Bajo el título de El meu compromís, la muestra acoge un centenar de obras del pintor en un viaje por cuatro de sus etapas creativas: desde la denuncia de la opresión del régimen franquista durante los setenta, hasta sus trabajos más recientes como una reinterpretación del universo del pintor barroco Diego Velázquez. La exposición, ideada y dirigida por el jienense y por el mecenas del arte Antoni Vila Casas, reabrió sus puertas el viernes pasado y se podrá visitar hasta el 26 de julio.

Un mosaico, integrado con decenas de pequeños cuadros, recibe a los visitantes en la entrada del recinto. La primera sala incorpora obras de la serie Fragmentos de la memoria, que son el resultado de un proceso de introspección que llevaron al artista a la creación de unos esbozos “de manera automática sin un control del relato”, que plasmó en óleo. Guerrero, en un recorrido con el director de arte de la fundación, Àlex Susanna, explicó en la presentación de la muestra, hace unos meses, que estos personajes surgieron cuando “tenía la mente en blanco” y que no representan a nadie en concreto. “La pintura es un fluir como la trayectoria de un río. Si quieres realizarla de manera consciente a lo mejor te pierdes cosas en el camino”, comentó.

Uno de los referentes del creador es el maestro Velázquez, según aclaró el pintor. Guerrero realizó una reinterpretación de su obra inspirada en los personajes que aparecen en sus cuadros que están en un segundo plano. La serie de acuarela dota de otra relevancia a estos individuos que el andaluz plasmó con su propio estilo, pero que conservan sus rasgos que los identifican. “Lo que me interesaba era conseguir la atmósfera, más que la representación de las figuras”, detalló. Susanna resaltó, por su parte, que estas caras forman parte de los “rostros más definidos” de la obra de Guerrero. “Una de las cosas interesantes es que prescinde de la jerarquía entre los personajes y les otorga la misma importancia “, aseguró el director.

Pintor, dibujante y grabador de formación autodidacta, el jienense pertenece a la generación de artistas posteriores a las primeras vanguardias españolas de la postguerra. Guerrero es uno de los principales representantes de la figuración expresionista, pero su obra también se inspira en las formas de la naturaleza y en sus vibrantes colores. “Me siento feliz pintando paisajes. La naturaleza es mi pulmón”, describió el artista, que en marzo presentó la muestra El paisaje que me habita en el Centre Cultural La Mercè (Girona), que se podrá ver hasta el 31 de julio.

El Guerrero más social

Los ámbitos inferiores de los Espais Volart están dedicados a los inicios de su obra, durante las décadas de los sesenta y setenta. Una faceta más social donde Guerrero retrata su percepción del mundo exterior a través de sus vivencias en el eje temático Art-denuncia, en el que ofrece su mirada de España durante los últimos años de la dictadura. En esta etapa destacan obras de dos series: Una sobre la condena de muerte del anarquista Salvador Puig Antich y otra que dedicó a los últimos fusilados por el franquismo. Por otro lado, en Exilis despliega una serie que testimonia el exilio republicano de 1939, donde el autor hace una regresión “para sentir el trasiego y el horror de los éxodos humanos” a través de la documentación del trabajo de reporteros gráficos que lo documentaron. “La muestra es un compromiso múltiple, de tipo social pero sobre todo con el arte”, concluyó Susanna.

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