CRISIS DEL CORONAVIRUS

Barcelona reabrirá el Bicing “en unos días”

El Ayuntamiento ampliará carriles bicis y aceras tras la crisis de la covid-19 para facilitar el distanciamiento y evitar que el coche recupere espacio

Estación del Bicing en el barrio de Horta de Barcelona.
Estación del Bicing en el barrio de Horta de Barcelona.Gianluca Battista / EL PAÍS

Ampliación urgente de carriles bici y de aceras y con urbanismo táctico: no hay tiempo para obras, se hará con pintura y maceteros. El área de urbanismo y movilidad del Ayuntamientos de Barcelona trabaja en el día después de la crisis de la covid-19. Quieren evitar que el coche reconquiste el espacio que en los últimos años se le ha quitado y fomentar alternativas de movilidad sostenible, porque asumen que el transporte público tendrá que limitar los pasajeros, para cumplir el distanciamiento social. El consistorio ultima además la reapertura del Bicing, el sistema de bicicleta pública. En Madrid está previsto que el BiciMad vuelva a funcionar este miércoles, con la obligatoriedad de utilizar guantes.

La teniente de alcalde de Urbanismo, Ecología y Movilidad, Janet Sanz, lo ha explicado este lunes durante un encuentro virtual organizado por la revista Ciclosfera con responsables de la misma cartera de ciudades como Bilbao, Valencia o San Sebastián. “Covid y ciudades ¿es la hora de la bicicleta?”, preguntaba el título de la jornada. La respuesta unánime fue que sí, que la bicicleta es un transporte individual, que permite cumplir con las distancias que marcan las autoridades sanitarias, y que es una movilidad activa y saludable. Los presentes también coincidieron en que hay que evitar como sea que el coche recupere terreno.

Sobre el Bicing, Sanz explicó que hace un mes, con los esfuerzos centrados en reducir la movilidad para frenar contagios, la Agencia de Salud Pública pidió al consistorio suspender el Bicing. Pero el consistorio ya trabaja por reabrir el servicio. “En los próximos días tendremos buenas noticias sobre esto”, dijo. El sindicato CGT rechaza la apertura: temen por la salud de los empleados y entienden que no hay forma de garantizar la desinfección de 6.000 bicicletas y 424 estaciones que usan cada día miles de personas.

La teniente de alcalde defendió que, pasada la crisis sanitaria y social que ahora centran el grueso de las actuaciones de la administración local, será la hora de "priorizar la vida y situar conjuntamente la movilidad, el urbanismo y la ecología es estratégico, hacer ciudades más saludables de forma permanente”. “Se ha parado todo para reducir la curva, pero ahora tiene que haber alternativas en movilidad sostenible sobre la mesa para evitar que el coche crezca de nuevo y la clave está en pensar en los flujos en superficie”, afirmó la teniente de alcalde.

“Para garantizar medidas de distanciamiento social necesitamos ampliar el espacio público”, dijo. La batalla por el uso del cemento y el asfalto volverá a estar en primera línea. Cuando le pidieron medidas concretas, Sanz enumeró varias: “Más carriles bici, aceras más amplias, con mucha gestión táctica, estas semanas estamos reconfigurando todo esto”.

También habló de “acelerar” el plan de reducción de la velocidad del tráfico creando calles donde el máximo permitido serán 30 kilómetros por hora. Y aseguró que el consistorio estudia cortar en días laborables calles que se habían comenzado a cortar en fin de semana, como Aragó o Via Laietana. Sanz también apostó por “infraestructuras para que la ciclologística se consolide” e incluso afirmó que habrá que pensar “en una reconversión industrial del sector del automóvil, un plan para que estas industrias y trabajadores se pasen a la movilidad sostenible”, dijo. En este sentido, citó la fabricación de tranvías.

La responsable de Urbanismo y Movilidad también apeló al ámbito metropolitano: “Es clave porque los coches que entran en Barcelona son de fuera” y reconoció que el presupuesto tiene un límite, para lo que pidió al Gobierno español que flexibilice la regla de gasto.

Los anuncios del consistorio barcelonés llegan cuando plataformas como Eixample Respira están reclamando más espacio para peatones y menos coches. Y cuando entidades como Amics de la Bici o el Bicicleta Club de Catalunya (BACC) exigen nuevos carriles bici, tras alertar hace unos meses del freno al despliegue de la red ciclable. Amics de la Bici pidió ayer hacer ciclable la Via Augusta, como eje mar-montaña. Y el BACC instó al Ayuntamiento a hacer carriles bici temporales para descongestionar el transporte público cuando la ciudad recupere el pulso. Para ello el BACC entiende que la documentación técnica de la segunda fase de ampliación de la red ciclista (que el anterior equipo de movilidad dejó preparado el mandato pasado) debería ser la hoja de ruta a poner en marcha ahora. Y si no hay tiempo ni dinero para licitar obras, que se haga con intervenciones provisionales, el llamado urbanismo táctico, como han hecho, dicen, Berlín, Viena o Nueva York.

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