CORONAVIRUS COVID-19

Mercado a domicilio en tiempos de coronavirus

Los repartos de los puestos de comida se triplican durante la pandemia en Barcelona

Una pescadería del Mercado de la Boqueria, este jueves.
Una pescadería del Mercado de la Boqueria, este jueves.MASSIMILIANO MINOCRI

Los 38 mercados alimentarios de Barcelona permanecen abiertos durante el estado de alarma. Si los primeros días —al igual que los supermercados— los clientes acudían en masa a sus puestos, ahora la compra no es tan habitual. Algunos, como la Boqueria, en según qué horarios permanecen desiertos. El Instituto Municipal de Mercados asegura que los barceloneses siguen yendo a los mercados de barrio pero que han cambiado la manera de adquirir alimentos y ahora no necesitan ver para comprar y confían en el servicio a domicilio.

Màxim López es el gerente del Instituto Municipal de Mercados de Barcelona y conoce a la perfección qué afluencia de clientes ha habido durante estos días tan atípicos: “Cuando todavía no se había decretado el estado de alarma, pero la gente comenzaba a estar preocupada, los mercados funcionaron como nunca. Parecía Navidad", cuenta López. "Tras la obligación de confinamiento bajó la afluencia de personas. Ha habido algunos días flojos y el fin de semana fue más bajo que un fin de semana normal”. El instituto ha extremado las medidas de accesibilidad y controla los accesos de los 38 mercados. “Lo que ha aumentado muchísimo es el servicio a domicilio. Hay algunos mercados que utilizan la aplicación Manzaning para hacer la compra con entrega a domicilio. Esta app ha multiplicado por tres el número de pedidos. Esta semana ha habido más de 300 compras a domicilio”, advierte el gerente. El 90% de los puestos permanecen abiertos pero los bares de los mercados se han visto obligados a cerrar.

Hay un mercado que ha cambiado su imagen con el confinamiento: la Boqueria. Está totalmente desconocido. “El problema es que la Boqueria muchas veces robaba clientes a otros barrios y aquí no tenemos barrio. La gente está confinada y este mercado vive mucho de los turistas”, asegura una tendera que prefiere el anonimato. La responsable de Peixos Ripoll mantiene que ahora, después de siete años, es cuando está sacando más partido a su página web Peix.cat, desde donde compran clientes que no se acercan en estos momentos al mercado.

La venta de pescado está siendo un verdadero problema no solo para vendedores, sino también para pescadores. La Platjeta.net es un proyecto nacido de las generaciones más jóvenes de pescadores de la Barceloneta, que venden pescado fresco de proximidad directamente al consumidor. “Nos han aumentado mucho las peticiones de pescado fresco de particulares a la vez que ha caído la de los restaurantes. Mientras se siga saliendo a pescar, podremos seguir vendiendo”, asegura Cristina Caparrós, la responsable del proyecto.

El director general de Mercabarna, Josep Tejedo, asegura que los consumidores, después de acaparar en exceso antes de decretarse el estado de alarma, están comprando “muy justo”. Eso, unido al cierre de toda actividad hotelera o de restauración, ha hecho que “la venta de pescado se reduzca entre un 30% y un 40% y la de fruta entre un 8% y un 10%”.

En el mercado de Lesseps la crisis del coronavirus ha provocado que los vendedores “se pongan las pilas” y comiencen a hacer repartos a domicilio. Silvia Manzano, de Charcutería Silvia, defiende su mercado: “Estamos vendiendo mucha carne. La gente está cocinando más en casa porque no hay colegios ni restaurantes y nosotros ahora se lo llevaremos para que todo el mundo pueda seguir confinado”.

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