DÍA DE LA MUJER

El feminismo es más visible pero la igualdad queda lejos

Las mismas preguntas tres años después: profesionales de diferentes ámbitos opinan sobre los retos de la mujer

Manifestación del 8-M el pasado año en Barcelona
Manifestación del 8-M el pasado año en BarcelonaALBERT GARCIA

En 2018 llegó la gran primera movilización feminista del 8 de marzo. EL PAÍS ha preguntado a once mujeres de diferentes ámbitos sociales qué ha cambiado desde entonces. Ese Día de la Mujer, empujado por el movimiento Me too en Estados Unidos y el incremento de casos de violencia contra las mujeres, empezó a visualizarse un mayor apoyo al movimiento feminista, un empoderamiento de las mujeres alrededor del mundo que llevó a popularizar conceptos como sororidad. Asimismo, les hemos pedido que reflexionen sobre cuáles son los siguientes retos que afronta la sociedad para que la igualdad entre mujeres y hombres sea real.

Bel Olid Escritora

La escritora valora que “algunas de las demandas históricas de los feminismos han pasado a la agenda pública general”. La movilización social, dice, se ha incrementado y cada día es más difícil ignorar las reivindicaciones feministas. Pero falta que “se dé respuesta política a estas demandas, y sobre todo que se continúe profundizando en el cambio de conciencia”. “No podemos contentarnos con cambios cosméticos, hay que exigir que los eslóganes pasen a la práctica general y diaria”, añade.

Candela Calle Directora del ICO

Después de años de estancamiento, Calle destaca que el porcentaje de mujeres en posiciones de poder en el mundo empresarial ha crecido. En el Instituto Catalán de Oncología (ICO), el consejo de administración está formado por un 50% de mujeres y el comité ejecutivo, por un 58%. Pero es consciente de que todavía queda mucho por hacer. Un reto que señala “es superar la brecha entre hombres y mujeres en la salud”. “Es absolutamente necesario introducir y aplicar la medicina de género”. Subraya que la investigación médica aún está realizada predominantemente por hombres y se extrapolan los remedios farmacéuticos destinados al género masculino al femenino, “con las graves consecuencias que conlleva, como la sobremedicación de los cuerpos de las mujeres”.

Victòria Camps Filósofa

Camps asegura que “ha cambiado la visibilidad del movimiento feminista. Ha habido un despertar casi universal, por lo que es imperativo poner el foco en las desigualdades todavía persistentes”. Las reivindicaciones ahora se plantean más en el ámbito de la vida cotidiana, como conciliación o brecha salarial. Para ella, “el reto es abordar directamente la lucha contra los comportamientos machistas con medidas de prevención y educación”.

Margarita Arboix Rectora UAB

La rectora de la Universidad Autónoma (UAB) mantiene que los últimos tres años han marcado un cambio muy importante de visibilización del movimiento feminista y sus reivindicaciones. A pesar de la fuerza social, ve que las desigualdades no desaparecen, en todo caso se transforman. En la universidad persisten las dificultades y obstáculos que se encuentran las mujeres para desarrollar su carrera académica en comparación con los hombres, y eso hace que, por ejemplo, en el acceso a catedrática, el porcentaje de mujeres se sitúe en torno al 25%, o haya una presencia desigual en los órganos de gobierno.

Carlota Pi Presidenta HolaLuz

La empresaria cree que se ha generado “un movimiento muy potente que ha situado a las mujeres como protagonistas del cambio hacia una sociedad en la que la igualdad de oportunidades sea una realidad”. Defiende que “la conciliación es la clave” porque su ausencia “continúa penalizando”. El movimiento es real, pero remarca que “toca pasar a la acción”. Pi explica que “Holaluz es una empresa paritaria en todos los equipos y a todos los niveles, también en el directivo y en el consejo de administración”. Afirma que “el gran reto es que estas medidas no sean la excepción, sino que sean la normalidad en todas las empresas”.

Laia Sanz Piloto

“No sé si ha cambiado mucha cosa”, dice escéptica, mientras admite que “va mejorando, pero es un camino lento”. En el deporte, dice que “se están viendo cambios desde el punto de vista mediático”. “Hemos visto partidos de fútbol femenino con estadios llenos” y destaca la campaña <CF1001>T’ho estàs perdent</CF> (Te lo estás perdiendo) para visualizar el deporte femenino y en la que en la que participa. “Es evidente que queda muchísimo por hacer, en todos los ámbitos y en todos los trabajos”, empezando por “igualar los sueldos por género cuando se trata del mismo trabajo y en el deporte, los medios de comunicación tienen que ser los primeros que promocionen el deporte femenino”.

Teresa Crespo Miembro ECAS

La situación no ha cambiado mucho, lamenta. “Las violencias machistas están cada vez más presentes, crece el número de mujeres víctimas y se repiten hechos como los de la Manada”. Pero aún así, se mantienen con “esperanza por el aumento también de las denuncias contra hombres que utilizan su poder para abusar de las mujeres y por la visibilidad que adquieren con casos como los de Plácido Domingo, Roman Polanski o Harvey Weinstein”. Cree que las mujeres “ya no tienen miedo y se sublevan contra aquellos que negaban la verdad”. Pero no olvida otra realidad: “La pobreza severa y profunda que continúa teniendo rostro de mujer, con un incremento continuado de las desigualdades y una clara correlación con el género”. El reto que hay por delante “es una sociedad igualitaria que pasa por un cambio significativo en todos los ámbitos de nuestra sociedad (educativo, político, económico, social, espacio urbano, etc.), incluyendo una reforma integral de los sistemas legal y judicial, y con actuaciones transversales que rompan con la cultura patriarcal”. “Necesitamos un nuevo paradigma feminista que promueva un sistema de organización social y un modelo económico basados en los cuidados, la reproducción y la sostenibilidad de la vida”, zanja.

Núria Sebastián Docente UPF

En el mundo laboral no percibe que haya cambiado nada. “Lo que sí que ha cambiado es la proyección en los medios de los casos de acoso”, asegura. “El Me Too y las sentencias de la Manada y casos similares posteriores han movido cosas”, dice. A veces “para bien, con la indignación en la calle y, por lo tanto, que se hable de ello; pero también para mal, con reacciones de partidos de extrema derecha que victimizan a los hombres y atacan a las mujeres de una forma que no se había visto antes”, resume. Para ella, el reto es “mostrar que todos nos merecemos las mismas oportunidades: hombres, mujeres, emigrantes… nacer hombre o mujer o nacer aquí o en Siria no se elige y no hace que seas más buena o mala persona”.

Txell Miras Diseñadora

“Poco o nada ha cambiado. O quizás sí”, lanza dudosa. “Cuando ves que las reivindicaciones feministas abren llagas debe de ser que algo está cambiando”, y resalta “la subida de la ultraderecha, entre otras cosas” como muestra de que “los intentos para normalizar la igualdad real provocan un rechazo a sectores machistas que tienen miedo de perder la hegemonía”. Fía como reto “la educación, sobre todo” pero también “que aumente el papel de la mujer en posiciones de poder visibles” porque “queda mucho por hacer”.

Marta Pascal Política

“Sin ningún tipo de duda”, afirma que “la causa de los derechos de las mujeres se ha visibilizado mucho más”, y el “‘no es no’ se ha consolidado ante aquellos que coqueteaban con la ambigüedad”. A la vez, queda conseguir “la igualdad salarial y romper el techo de cristal”. “Las mujeres tienen que poder acceder a más responsabilidades con igualdad salarial y sin renunciar al derecho de ser madres”, añade.

Ada Parellada Cocinera

Para Parellada “ha cambiado la sensación de empoderamiento de las mujeres”, que depende de ellas “sacar las castañas del fuego”. Valora la idea de sororidad, y apoya que las mujeres estén juntas, se escuchen y se ayuden”. El siguiente reto “es antiguo”, matiza, “el mismo sueldo por el mismo trabajo” o “aumentar el interés de las mujeres por la tecnología, que todavía es muy masculina”.


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