Punta Umbría, el municipio más castigado por la tragedia despide a cinco de sus vecinos fallecidos: “Estoy viva. Gente de mi pueblo no lo está”
Huelva amanece rota de dolor tras confirmarse la muerte de 17 onubenses en el accidente de tren de Adamuz


La provincia de Huelva ha amanecido rota de dolor, tras constatar que 17 onubenses han fallecido en el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba). Los peores presagios llegaban la noche del lunes a medida que las autoridades iban confirmando las identidades de los cadáveres rescatados tras el descarrilamiento de dos trenes de alta velocidad. De la mayoría de los que permanecían desaparecidos, cuyas fotos habían circulado por las redes sociales difundidas por sus familiares para tratar de recabar indicios sobre su paradero, se constató su muerte.
Punta Umbría, hasta el momento, es la localidad más zarandeada por la tragedia con cinco vecinos fallecidos, la familia cuya hija de seis años es la única superviviente -si bien, salvo la madre, todos eran originarios y residían en Aljaraque, a 15 kilómetros- y Rafael Millán, opositor a funcionario de prisiones. No hay nadie en este municipio costero de 16.000 habitantes que no conozca a alguno de ellos o a Rocío Díaz, la mujer que todavía sigue desaparecida, o a alguno de los pasajeros que lograron sobrevivir.
Varias de estos últimos han asistido este mediodía a la concentración en homenaje a las víctimas. Ninguna ha querido dar su nombre y no tenían ganas de hablar demasiado. Todas continúan doloridas. Una tiene una marca visible debajo de su ojo derecho y un apósito en la mano. “Me duele todo el cuerpo”, es lo único que aceptaba contar. Otra joven recibe los abrazos de las vecinas con la mirada extraviada. No se permite una mínima sonrisa por mucho que pueda celebrar que está viva. “Iba en el vagón 3, al principio de todo”, comenta un familiar que no deja de abrazarla.
“Estoy viva. Gente de mi pueblo no”, suelta con gesto desesperado otra de las supervivientes que se ha acercado a la concentración en el consistorio. No tiene ánimo para nada. “Estoy jodida. Tengo el cuerpo molido”, abunda. Ella estuvo hablando con Rocío Díaz, la única puntaumbrieña que queda por localizar y que viajaba junto a su hijo y un amigo de este. Ambos están a salvo, aunque al segundo le han tenido que intervenir en ambos brazos, relataba el responsable de la frutería que está frente al puesto de pescado del mercado de abastos propiedad de la familia de Rocío.
A su alrededor, los vecinos empiezan a dispersarse en medio de una consternación generalizada. “Aquí nos conocemos todos”, dice una de ellas, emparentada con Cristina Álvarez, la madre fallecida -aunque su cadáver aún no ha sido rescatado de entre los vagones accidentados- junto a su marido Félix Zamorano, su hijo de 12 años y su sobrino de 25. Solo sobrevivió su hija de seis años. Horas antes, en la ventana de la tienda de ropa infantil que Cristina regentaba en el municipio, una amiga dejaba un ramo de flores. “Es muy tremendo”, comentaba con un hilo de voz.

Los congregados en el minuto de silencio también conocen a Rafael Millán, que había dejado tu trabajo en la zona ORA para opositar a funcionario de prisiones, de cuyo examen regresaba cuando perdió la vida. Su mujer, que lo acompañaba, ha sobrevivido.
Al dolor de Punta Umbría no es ajeno Aljaraque, el municipio en el que vivía la familia fallecida y de la que eran naturales el padre, Félix, y su sobrino, también Félix (erróneamente se trasladó, en un principio, que se llamaba Pepe). Esta mañana el colegio al que acudía el pequeño fallecido, Pepe, ha celebrado una misa en su honor. Sus compañeros le han dedicado carteles y dibujos. “Estamos devastados porque en el municipio eran muy conocidos”, explica el alcalde de Aljaraque, Adrián Cano, que, dentro de la tristeza, celebra que otros ocho vecinos de Corrales -uno de los núcleos urbanos- que iban en el mismo tren, puedan estar en sus casas.
Como en Punta Umbría, en Aljaraque no se habla de otra cosa. Las conversaciones en las terrazas de los bares o en sus calles pivotan sobre el accidente: todos conocen a la familia fallecida o a algunos de los que han regresado con vida del tren. “Teníamos una bola en el bombo y nos ha tocado”, dice una mujer cuya sobrina iba en ese convoy y que, dos días después, ha tenido que acudir al Hospital Infanta Elena de Huelva, resentida de sus heridas. “Al menos lo puede contar”, le cuenta por teléfono a una amiga que le traslada noticias de otra de las personas accidentadas.
En Punta Umbría las esperanzas de encontrar a Rocío con vida se van desvaneciendo conforme avanzan las horas. En Lepe se esfumaron por completo ayer a última hora de la tarde, cuando se confirmó la muerte de sus dos vecinos desaparecidos: Miriam Alberico, una joven de 27 años, que viajaba en el vagón 1, y Andrés Gallardo Vaz, funcionario de prisiones que había acudido a Madrid a acompañar a sus alumnos a realizar su examen de oposiciones a ayudante de Instituciones Penitenciarias.
Llevamos desde las 21 intentando contactar con mi padre, se llama Andrés Gallardo Vaz, venía en el tren dirección Huelva. Os ruego que si lo veis o sabéis algo sobre el porfavor comunicárselo.#Adamuz pic.twitter.com/J7MfzWFlQx
— Álvaro Gallardo (@lvijeje) January 19, 2026
De hacer ese examen venían también Pepi Sosa y Ana Martín Sosa, madre e hija de Isla Cristina (Huelva) de las que no se sabía nada desde el domingo, al igual que uno de los dos vecinos de Gibraleón (Huelva), cuyo fallecimiento también se confirmó anoche. Son José María Martín y Eduardo Domínguez. “Uno había ido a pasar el fin de semana a Madrid y otro a opositar. El pueblo está hundido de dolor”, explica a este diario su alcaldesa, Lourdes Martín.
A ver a su hijo a Madrid también había acudido un matrimonio de La Palma del Condado (Huelva). El cuerpo del marido se identificó anoche, pero ella sigue desaparecida. Otra vecina del municipio onubense está ingresada en el Reina Sofía de Córdoba. Era otra de las opositoras que iba en el tren.
En ese hospital también había estado ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos el hijo de Natividad de la Torre, otra de las desaparecidas de Huelva capital que iba en el tren y cuyo cadáver fue identificado anoche. Además de con su hijo, ella viajaba con sus tres nietos, que resultaron heridos.
En Huelva residía Ricardo Chamorro, otro funcionario de prisiones que también había viajado con sus alumnos para acompañarlos al examen, y la pareja de periodistas María Clauss y Óscar Toro, los primeros fallecidos identificados.
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