Azcón y Alegría, dos viejos rivales que vuelven a verse las caras en Aragón
El presidente aragonés se volverá a medir con la exministra del PSOE, con quien ya se disputó en 2019 la alcaldía de Zaragoza

La próxima parada del carrusel electoral la protagonizarán dos antiguos adversarios el 8 de febrero en Aragón. Jorge Azcón y Pilar Alegría ya se midieron en las urnas en las elecciones municipales de 2019 al Ayuntamiento de Zaragoza. Entonces, la exministra socialista ganó en votos y en concejales al actual presidente autonómico, pero él fue investido alcalde con el respaldo de Ciudadanos ―Albert Rivera dio la orden a sus ediles de romper el acuerdo que ya tenían cerrado con Alegría― y Vox, y sus caminos se bifurcaron.
Alegría, tras un periodo como delegada del Gobierno en Aragón, dio el salto a la política nacional como ministra portavoz y de Educación, mientras Azcón se presentó a las elecciones autonómicas y fue investido presidente. Siete años después, sus caminos vuelven a confluir y Azcón y Alegría se medirán de nuevo en las urnas. Las elecciones autonómicas de Aragón abren el ciclo electoral de 2026 y serán el termómetro de fuerzas con el que el PP y el PSOE afrontan un año políticamente decisivo.
La coyuntura es propicia para el barón del PP, que aspira, como María Guardiola en Extremadura, a que su partido gobierne por primera vez dos legislaturas seguidas en Aragón. Azcón ha decidido la fecha de las elecciones y parte con encuestas favorables, aunque sin perspectivas de mayoría absoluta (ningún partido ha logrado nunca en Aragón), así que obligado a pactar. Su objetivo es tener la posibilidad de elegir socio entre Vox y Aragón Existe, para poder quitarse de encima los problemas de gobernabilidad que le ha provocado la extrema derecha, aunque se lo pondrá difícil el auge de los de Santiago Abascal, como han constatado las elecciones en Extremadura.
Mientras, la candidata socialista parte con la desventaja del ruido nacional por los escándalos de corrupción y de acoso que han golpeado al PSOE y la debilidad parlamentaria de un Gobierno del que ha formado parte hasta el 22 de diciembre. Además, solo lleva un año como secretaria general de su federación y tiene que gestionar las tiranteces con algunos cuadros fieles a Javier Lambán, que han puesto problemas con las listas. El último presidente aragonés (2015-2023) y líder territorial desde 2012, fallecido en agosto, dejó solo a Emiliano García-Page como el principal dirigente crítico en activo dentro del PSOE con Sánchez.
Azcón aspira a ser reelegido con el argumento de la buena marcha de la economía en Aragón, que ha recibido inversiones milmillonarias en estos dos años, algunas pactadas por Lambán, especialmente en centros de datos, que han comprometido la descomunal cifra de 44.000 millones de euros. Gigantes empresariales como Amazon, Microsoft, Blackstone o Stellantis pretenden hacer de este territorio, de apenas 1,3 millones de habitantes, una de sus piezas clave para la economía del futuro. “Aragón está en un momento muy diferencial respecto a otras comunidades autónomas, con una época de inversiones históricas”, defiende el presidente aragonés, que destaca también las previsiones económicas al alza para 2026, con una estimación de crecimiento de Aragón del 2,9%, según los datos de Ibercaja.
El candidato del PP va a dedicarse a “contar lo que se ha hecho estos dos años en Aragón” en una campaña que pretende de enfoque autonómico, aunque admite que la política nacional también estará presente. Al PP le interesa poner el foco en el vínculo entre Alegría y Pedro Sánchez y Azcón confirma que el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, participará en su campaña. A diferencia de Guardiola, que no acudió al debate electoral en TVE y para muchos en el PP se equivocó al no hacerlo, Azcón ha confirmado que hará un cara a cara con Alegría en la televisión aragonesa, y deja abierta la puerta a participar también en el debate a ocho.

La candidata del PSOE ha diseñado, en cambio, su campaña sin grandes actos de partido, salvo los mítines que vaya a compartir con el presidente Sánchez las dos semanas previas a las elecciones. La exministra ha apostado en la primera fase por una estrategia “muy personalista” y cercana con visitas diarias a varios pueblos de toda la comunidad y a barrios de las principales ciudades en los que busca el contacto directo con los ciudadanos. “Siempre he creído que, así como haces campaña, así te ven los electores como gobernante”, explica la aspirante.
El PSOE también exprimirá en campañas paralelas su poder institucional, con 275 alcaldes, 15 más que el PP, aunque no gobierna en las tres capitales de provincia. De las 33 comarcas en Aragón, el PP preside 15 y el PSOE, 13. La Diputación de Zaragoza también está en manos socialistas, a diferencia de las de Huesca y Teruel. Los tres secretarios provinciales van en las listas a las Cortes. Y otro mensaje orgánico: Ejea de los Caballeros, el pueblo de Lambán, fue el primer municipio que Alegría visitó tras dar su última conferencia de prensa como portavoz en La Moncloa.
La idea es que los actos políticos y mítines tengan por lo general un “diseño de bolsillo”, según el equipo de la candidata, para facilitar el contacto sin filtros ni atriles con los militantes y que opinen y expliquen su visión de los asuntos que les interesan. En su recorrido por Aragón, el objetivo de Alegría es trascender a los referentes políticos de cada pueblo o ciudad. Su intención es, poniendo el foco en los servicios públicos, atender a referentes sociales y locales. El día 30 visitó a Lucía y Natalia, dos “ganaderas de abejas” en Talamantes, un pueblecito de Zaragoza. Alegría estuvo con las dos apicultoras toda una mañana. De ese encuentro salió con el compromiso de “impulsar el Estatuto de la Mujer Rural, que el Gobierno de Azcón ha dejado en un cajón”, según el Partido Socialista. Una semana antes, en Aínsa (Huesca), estuvo en una explotación ganadera donde se está recuperando la raza vacuna pirenaica. También ha apoyado iniciativas de comercio de proximidad participando en campañas en Zaragoza capital para comprar en librerías de barrio. Alegría se ha propuesto haber hablado con al menos 10 personas que no conocía cada día: “Es un ejercicio de humildad y de escucha muy enriquecedor”.

Las redes también juegan un papel fundamental para llegar a los más jóvenes y multiplicar la difusión de los mensajes. Alegría es consciente de su importancia y se ha multiplicado en X, Instagram o Tik Tok, pero también ha decidido quitarse las aplicaciones de su móvil para centrarse en la campaña sin distracciones. “Las redes están muy polarizadas y pueden nublar la mirada y el espíritu durante la campaña…. Prefiero conversaciones y contactos directos”, explica.
Azcón convocó el adelanto de elecciones el 15 de diciembre y Alegría lanzó cinco días después su candidatura en La Zaida, su pueblo, en el mismo pabellón donde un año antes se había postulado como secretaria general del PSOE de Aragón, responsabilidad que logró sin que al final la militancia votase en primarias tras la retirada de Darío Villagrasa, último secretario de Organización de Javier Lambán —Alegría también lo fue— y que desde entonces es el vicesecretario general de la federación.
El desastre del PSOE en Extremadura le ha dejado claro a Alegría y su equipo que su misión es movilizar a su electorado propio. El grueso de los 110.000 votantes que perdió el partido optó por la abstención. Otra enseñanza que ha dejado Extremadura es que Alegría sí ha querido contar con el respaldo orgánico del PSOE de Aragón. La líder territorial obtuvo el beneplácito de Ferraz para celebrar un proceso exprés de primarias al que no se ha presentado ninguna candidatura alternativa. En cambio, para las extremeñas se alegó la premura de la convocatoria de elecciones, evitando de ese modo un proceso que habría evidenciado la fractura interna y la falta de unanimidad para elegir como candidato a Miguel Ángel Gallardo, debido a su procesamiento por haber enchufado presuntamente al hermano del presidente del Gobierno en la Diputación de Badajoz. “Sé que es una campaña difícil y veo en los militantes y votantes tristeza, bronca y desánimo… pero cuando hablamos y estamos juntos, las fuerzas vuelven y el orgullo de ser socialistas nos impulsa a una política de servicio público para Aragón", concluye.
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