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Sánchez y Feijóo se lanzan con todo al debate parlamentario que marcará las europeas

El Gobierno y la oposición librarán un combate muy duro en la única contienda electoral en la que pueden votar todos los españoles desde las elecciones de julio de 2023

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este lunes en un foro organizado por el periódico 'Cinco Días' en Madrid.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este lunes en un foro organizado por el periódico 'Cinco Días' en Madrid.Pablo Monge
Carlos E. Cué

La política española vive en campaña permanente, con tres elecciones seguidas en tres meses, y el debate parlamentario de este miércoles será la puesta de largo de la campaña europea para todos los partidos, pero sobre todo para el Gobierno y la oposición, que son los que van a librar un combate muy duro en la última contienda electoral y la única en la que pueden votar todos los españoles desde las elecciones de julio de 2023. Tanto Pedro Sánchez como Alberto Núñez Feijóo tendrán mucho protagonismo en la campaña de las europeas, pero no son los candidatos, así que no habrá ningún debate entre ellos. Por eso hoy en el Congreso se vivirá lo más parecido a un cruce electoral justo antes de unos comicios en el que los dos principales líderes se juegan mucho.

Sánchez, que fue quien marcó la fecha y dirige la agenda de los temas, ha preparado a conciencia este debate para usarlo como arranque de las europeas y sobre todo para mover el marco a la política internacional, donde siempre se ha movido mucho más cómodo en sus cruces con el PP. Sánchez anunciará hoy el día en el que España reconocerá el Estado de Palestina ―la fecha más probable parece el próximo martes, pero está en discusión permanente por la necesidad de pactarla con otros países para hacer un reconocimiento conjunto― y llevará ahí el debate para forzar al PP a definirse en una cuestión que resulta incómoda para Alberto Núñez Feijóo, que defiende el reconocimiento de Palestina ―es la posición histórica del PP y su líder no puede cambiarla ahora― pero cree que no es el momento oportuno.

Siempre que el debate sea internacional, Sánchez está convencido de que tiene mucha ventaja no solo porque sus posiciones tienen mucho apoyo en la ciudadanía ―el reconocimiento de Palestina o el rechazo tajante a la ultraderecha europea y el choque con el argentino Javier Milei agradan a los votantes progresistas, pero también a una parte de los conservadores moderados― sino también porque ahí todas las encuestas señalan que en este campo, que él ha trabajado a conciencia en su mandato, tiene más fuerza que su rival, que apenas tiene trayectoria en política internacional.

Sánchez intentará empujar al PP hacia Vox, y buscará colocar el marco de la discusión de los próximos días en la idea de que la derecha española y buena parte de la derecha europea está abriendo la puerta a la ultraderecha. En ese contexto, el presidente explotará el conflicto con Milei, tratando de forzar a Feijóo a apoyar al presidente español frente al ataque de un líder extranjero. Pero el líder del PP ya está desmarcándose con el rechazo a la retirada permanente de la embajadora española en Buenos Aires. Feijóo tratará de colocar a Sánchez y a Vox como dos polos que se retroalimentan, aunque para eso tendrá que resolver la incomodidad evidente que le ha generado la visita de Milei a un mitin de Vox.

El PP y Vox tratarán, como es habitual en este tipo de debates, de llevar la cuestión a la política nacional. El PSOE cree que el resultado de las elecciones catalanas ha hecho que pierda mucha fuerza la crítica a la ley de amnistía, porque el independentismo ha bajado a las peores cotas desde 2012, pero la oposición no renuncia a esa baza que cree que sigue desgastando al Gobierno a pesar de todo. Pero la oposición tiene puesto su objetivo también en el debate sobre el procedimiento iniciado para investigar las actividades empresariales de la mujer de Pedro Sánchez por un posible tráfico de influencias. Sánchez llega dispuesto a dar explicaciones por primera vez de esta cuestión en sede parlamentaria con la fuerza que le da que el detallado informe de la Guardia Civil que se ha hecho sobre este asunto a instancias del juez no encuentra elementos para pensar en ningún tráfico de influencias. La Moncloa está convencida de que el caso se acabará archivando, porque la Fiscalía no ve caso y los investigadores tampoco, por lo que ahora solo falta que el juez tome la decisión. Sin embargo, la oposición cree que este asunto desgasta al Gobierno y tratará de explotarlo, por lo que es probable que ahí se vivan los momentos más delicados de un pleno que será muy importante para fijar la situación de la política española, después de unas catalanas que han dado mucho aire al Gobierno, aunque también le han ido bien al PP, y justo antes de unas europeas que serán la última oportunidad de la oposición de dar un golpe al Ejecutivo antes de que vengan muchos meses de calma sin ninguna elección prevista.

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