2.500 desalojados en los incendios de Zaragoza y Alicante

El intenso calor y el fuerte viento dificultan las labores de extinción de las llamas, que afectan a unas 8.000 hectáreas en Aragón y a otras 3.500 hectáreas en la Comunidad Valenciana

Vecinos de la localidad luchan contra las llamas del incendio, este sábado, en Añón de Moncayo, Zaragoza.Foto: FABIÁN SIMÓN (EUROPA PRESS) | Vídeo: EFE/REUTERS

Dos grandes incendios forestales en Añón de Moncayo (Zaragoza) y en Vall d’Ebo (Alicante) han provocado este domingo el desalojo de 2.500 personas. El intenso calor y la impredecibilidad de los fuertes vientos dificultan las labores de extinción de las llamas, que afectan a un perímetro de 50 kilómetros y a unas 8.000 hectáreas en Aragón, y a otras 3.500 hectáreas en la provincia alicantina, según datos provisionales facilitados por los respectivos gobiernos regionales. Desde Protección Civil y los servicios de emergencias se están haciendo llamamientos a los ciudadanos para que sigan las instrucciones de Guardia Civil y no accedan a las zonas de los incendios, ni a los municipios ni poblaciones evacuados.

El incendio de Zaragoza, por el que se ha desalojado a más de 1.500 personas, afronta una jornada “muy complicada” por la virulencia de las llamas y la previsión de vientos de hasta 60 kilómetros por hora. Las llamas siguen activas en tres frentes, uno de ellos muy cerca del Parque Natural del Moncayo, donde se han concentrado de madrugada los esfuerzos de los más de 250 efectivos que han luchado contra las llamas. El director general de Medio Natural y Gestión Forestal de Aragón, Diego Bayona, ha explicado que la situación es “crítica” y muy cambiante. El Gobierno aragonés estima que las llamas afectan, de momento, a un perímetro de 50 kilómetros, sobre todo de monte, pinares y cultivos agrícolas. Ha dañado unas 8.000 hectáreas, según el presidente aragonés, Javier Lambán. El presidente regional ha visitado a los vecinos evacuados y se ha reunido con los alcaldes de los municipios afectados. “Entre todos, intentamos transmitir tranquilidad, sin escatimar medios. A ver si nos acompaña algo la meteorología esta tarde”, confiaba a través de su cuenta oficial de la red social Twitter.

Al cielo también se encomiendan desde el puesto de mando avanzado del incendio de Vall d´Ebo, donde durante la noche han trabajado 30 dotaciones de bomberos de la Diputación de Alicante, 13 unidades de bomberos forestales de la Generalitat, con nueve autobombas. Sin embargo, no han podido extinguir las llamas, que se han aproximado a viviendas del municipio de Adsubia. La Guardia Civil ha informado de que durante la noche se han evacuado unas 70 viviendas de la zona. Con el amanecer está prevista la llegada de los medios aéreos.

Las llamas arrancaron a las 21.40 del sábado en la partida Frigalet de la Vall d’Ebo, en una zona de pinos y vegetación por la caída de un rayo, según ha señalado el Consorcio Provincial de Bomberos. El fuerte viento que soplaba en la zona, junto con las altas temperaturas y la dificultad orográfica, impidieron que los medios terrestres pudieran frenar el inicio del fuego. La meteorología no ayudó este domingo en la zona, con “viento errático con direcciones muy variables” y una temperatura muy alta con la humedad muy baja. “En función del parte meteorológico de la tarde veremos si activamos el desalojo de los chalets e incluso de alguna población”, avanzaba por la mañana Gabriela Bravo, consejera de Justicia e Interior de la Generalitat Valenciana.

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A las 18.30, el secretario autonómico de Seguridad y Emergencia, José María Ángel ha anunciado que los primeros evacuados iban a ser los núcleos de Benirrama y Benialí, en La Vall de la Gallinera. También se ha recomendado desalojar Alcalà de la Jovada. “El viento es oscilante, cambiante, y eso nos condiciona muchísimo”, explicaba a los medios. A primera hora de la tarde ya se han vaciado varias viviendas diseminadas de la urbanización El Calvari, de Pego (10.000 habitantes), el núcleo con mayor número de habitantes al que afecta este fuego. La Cruz Roja de Alicante se ha movilizado para proporcionar albergue a los vecinos en el espacio vecinal de Pego.

Casi 500 militares en tres incendios

La Unidad Militar de Emergencias tiene desplegados casi medio millar de efectivos combatiendo tres incendios forestales. En el de Aragón, participan más de 300 efectivos, entre ellos, 10 medios aéreos, 40 autobombas y 187 militares. Esta unidad de apoyo a las autoridades civiles también colabora en Alicante, en el que trabajan 250 profesionales, entre los que hay 16 medios aéreos y 128 militares. En Jumilla (Murcia) han prestado auxilio otros 122 miembros de la UME. El fuego de Murcia se ha dado por controlado a las 13.00 y tenían previsto retirarse por la tarde.

“No estamos acostumbrados a la virulencia de estas llamas”, ha manifestado a primera hora el director general de Medio Natural y Gestión Forestal de Aragón, Diego Bayona, tras la reunión de la mañana del Centro de Coordinación de Emergencias. “Poco más de media hora después de iniciarse el incendio [que se declaró a primera hora de la tarde del sábado] teníamos que tomar medidas de evacuación de poblaciones, cosa que hasta ahora no habíamos vivido. Por la noche, incluso con velocidades de viento más bajas, ha sido muy extremo, lo que hace que la situación sea tan crítica”.

Vecinos de Añón de Moncayo huían de las llamas, este sábado.
Vecinos de Añón de Moncayo huían de las llamas, este sábado. Fabián Simón (Europa Press)

A las 10.40 de este domingo, el municipio aragonés de Talamantes se ha sumado a los siete ya desalojados (Añón, Alcalá de Moncayo, Vera de Moncayo, El Buste, Bulbuente, Ambel, Trasmoz). Además, también han sido desocupados desde ayer la pedanía Santuario de Misericordia, perteneciente a la localidad de Borja, el camping de Vera del Moncayo y la Urbanización Cumbres del Moncayo de Añón. La mayoría de la población evacuada se ha realojado en casas de familiares o amigos, según ha informado el Gobierno aragonés. El resto se ha distribuido en el pabellón deportivo de Borja (160 personas albergadas), el polideportivo de Magallón (90 personas), el seminario de Tarazona (50 personas) y el antiguo hospital de Torellas (18 personas).

Carlos Usón, de 62 años y uno de los desalojados del pequeño municipio de El Buste, pensó que era una exageración, cuando le dijeron que tenía que abandonar su vivienda. “Sobre las 20.15 estábamos en un mirador que hay cerca del pueblo, en el núcleo del Santuario de Misericordia. Venía todo el humo para el pueblo”, relata por teléfono. “Lo habíamos visto como a 10 kilómetros, pero nos llamaron al timbre, que nos teníamos que marchar. Pensamos que era la típica exageración preventiva. Como en media hora ya estaba allí”, relata por teléfono. El pueblo, en el que pasa temporadas porque ya está jubilado, tiene muy pocos vecinos en invierno, “como unos 30″, calcula, pero este fin de semana estaba muy concurrido. “Coincide que eran las fiestas, estaba a rebosar, podría haber unos 250 vecinos”, explica. Los tres miembros de su familia se marcharon al municipio vecino de Tarazona, a casa de un familiar.

“Cuando nos evacuaron, los agricultores, se quedaron con los tractores, junto con el alcalde, bajo su responsabilidad, apagando, y gracias a ellos podemos decir que han salvado el casco urbano, porque el fuego ha llegado justo hasta el camino. Han pasado toda la noche trabajando”. Este domingo, Usón ha aprovechado un festival de cortos del municipio en el que aguarda el permiso para regresar a casa. “Es una forma para que la mente no se vaya al incendio”, reconoce. “Esperamos que nos dejen regresar pronto”.

Incendio de la Vall d'Ebo en una imagen facilitada por el Consorcio Provincial de Bomberos.
Incendio de la Vall d'Ebo en una imagen facilitada por el Consorcio Provincial de Bomberos.CONSORCIO PROVINCIAL DE BOMBEROS (CONSORCIO PROVINCIAL DE BOMBEROS)

La misma sensación de estar rodeado vivió Antonio Mogío, pero en su casa de Vall d’Alcalà cuando vio caer el rayo que originó el incendio que arrasa la franja norte de la provincia de Alicante. “Llamamos al 112″, recuerda, “y nos quedamos tranquilos porque el fuego estaba a unos cuatro kilómetros de la casa y el viento soplaba desde detrás”. Sin embargo, “de repente, cambió la dirección del viento y en cinco minutos ya estábamos rodeados”. Escapó en el coche de un vecino que le recogió cuando trataba de subir a salvar sus animales y con el que pudieron atravesar “unos 500 o 600 metros de carretera en llamas”. A su mujer, Paqui, la había rescatado ya la Policía Autonómica. Los cortafuegos de su vivienda han funcionado. “La casa está en pie”, dice, pero ha perdido todo lo demás. “Todos los animales, gallos, pollos, conejos y patos”. Paqui y Antonio han sido desalojados y viven provisionalmente “en un piso que ha alquilado el ayuntamiento de Vall d’Ebo”. Les han indicado que tardarán un par de días en volver a su vivienda, pero ya ha visto “a varios vecinos subir” y quizás este lunes, pueda acercarse, si le dan permiso. La pareja vivía en Vigo, de donde es Antonio, pero se quedaron “sin trabajo” y decidieron trasladarse “hace un año” al norte de Alicante. “Ayer [por el sábado] salimos por los pelos, pero la casa ha aguantado y el resto, ya crecerá”, confía.

El Gobierno de Aragón ha solicitado ayuda a Castilla y León, Castilla La Mancha, La Rioja y Navarra para que se unan al operativo, que ya contaba con medios del Ministerio para la Transición Ecológica, y otros que ya estaban actuando de Navarra y Castilla y León. Una de las zonas que más preocupa es el Parque Natural de Moncayo, por su disponibilidad de combustible y por el valor natural del propio parque. El presidente Lambán ha recalcado que la prioridad del Gobierno es la seguridad de las personas. “Los técnicos han calificado la situación de crítica. La prioridad, salvar los pueblos y evitar daños personales”, ha manifestado.

El campo y los extranjeros que buscan vivir rodeados de paisaje y tranquilidad son las principales fuentes de ingreso de la zona en llamas de Alicante. Salvo Pego, un municipio con poco más de 10.000 habitantes censados y ya al nivel del mar, la zona interior de la comarca alicantina de la Marina Alta es un laberinto de valles entrelazados en una zona montañosa y escarpada. Vall d’Ebo, Alcalà de la Jovada, Vall de Laguar o Vall de Gallinera son pueblos que apenas superan los cientos de habitantes y que se encuentran diseminados por unas montañas que tan solo se dejan atravesar por carreteras comarcales con gran pendiente. Todo un tesoro para senderistas y amantes de la montaña y la naturaleza. “No queda nada, se han quemado todas las montañas, todos los bancales, las pinadas, todo”, lamenta Vicent Martínez, propietario del hotel Barranc de l’Infern, en Vall d’Ebo, desde el que se aprecia toda la zona devastada. “No nos han desalojado”, asegura, “pero no podemos salir de aquí, estamos encerrados por los cuatro costados”. Estos días tenía todo el alojamiento reservado, lleno. “En una noche se ha ido todo”, manifiesta, “no sentimos más que desesperación e impotencia”.


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