Moreno promueve otra rebaja de impuestos en Andalucía con un coste fiscal de 620 millones de euros

El presidente de la Junta defiende un “sello de calidad de la política andaluza” basado en la moderación y la cercanía

El presidente en funciones de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, durante su discurso en el pleno de investidura en el Parlamento andaluz.
El presidente en funciones de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, durante su discurso en el pleno de investidura en el Parlamento andaluz.Alejandro Ruesga Sanchez

El líder de los populares andaluces, Juan Manuel Moreno, ha prometido hoy otra rebaja de impuestos en Andalucía en su discurso de investidura, lo que supondrá un coste fiscal de 620 millones de euros en los presupuestos autonómicos a lo largo de la legislatura, según sus cálculos. Moreno ha dejado atrás la épica y el recordatorio a la herencia socialista de su primera elección como presidente de la Junta en enero de 2019. Entonces primó los mensajes políticos de regeneración democrática tras lograr la alternancia política tras casi 37 años seguidos de gobiernos socialistas. El dirigente del PP ya no es nuevo y estrena legislatura sin necesidad de contar con otros grupos porque cuenta con mayoría absoluta.

Fiel a la consigna que le ha dado a sus diputados de que se comporten como si no tuvieran mayoría parlamentaria, él ha preferido soslayar el término mayoría absoluta por el de “nueva mayoría”, un modelo que ha definido como “una forma de hacer política basada en la moderación, el diálogo y la cercanía” y que ha presentado como “un sello de calidad de la política andaluza: nuestra manera de hacer política, distinta al resto”. Moreno ha presentado esa forma de gobernar como un ejemplo para el resto de España. “No debería ser una excepción en el panorama nacional, sino un ejemplo a tener en cuenta”.

Moreno es consciente de que parte de su abrumadora mayoría absoluta es a costa del voto prestado y así lo ha reconocido en el arranque de su discurso: “Soy consciente del enorme caudal de confianza que los andaluces me han otorgado, lo que me obliga, primero, a interpretarla con inteligencia y acierto. Sabiendo que proviene de sensibilidades muy distintas que tienen su punto de encuentro en el deseo de avanzar hacia el futuro”.

La rebaja de impuestos seguirá siendo una de las líneas básicas del futuro Gobierno de Moreno, como ya lo ha sido en la legislatura pasada, cuando dejó al mínimo el impuesto de sucesiones y donaciones, deducciones en el tramo autonómico del IRPF y en Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados (ITPAJD).

Ahora ha prometido ante el Parlamento en la primera jornada del debate de investidura una nueva vuelta de tuerca para los próximos cuatro años: suprimirá el cobro del canon del agua que pagan en su factura todos los andaluces, con un impacto de 140 millones; deflactará la tarifa del IRPF en los primeros tres tramos de renta “con la finalidad de que los incrementos en los salarios inducidos por la inflación no supongan un mayor pago de impuestos”, con un coste de 70 millones; y aumentará las cantidades exentas del impuesto de la renta en el tramo autonómico para “favorecer las rentas de las familias, la natalidad y a las personas con discapacidad”, lo que implicará 50 millones de euros menos al año para las arcas andaluzas.

El argumento del dirigente popular es que estas medidas repercutirán directamente en los bolsillos de los ciudadanos atosigados por la subida de los precios. “Hacemos frente ahora a una nueva pandemia llamada inflación” ha dicho. En su opinión, este nuevo paquete de medidas fiscales “supondrá un balón de oxígeno a las familias de al menos 260 millones de euros adicionales” en 2013 y de 620 millones en la legislatura.

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Pero al mismo tiempo que rebaja vía impuestos los ingresos propios de la comunidad, Moreno ha reclamado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la reforma del modelo de financiación para obtener más dinero o al menos un fondo transitorio hasta que haya acuerdo. Así se lo planteará en la reunión que ambos celebrarán el jueves de la semana próxima.

Moreno ha reivindicado su nuevo estatus en el panorama político español avalado por la mayoría absoluta conseguida en el otrora granero de votos del PSOE y ha apelado a esa situación para pedirle a Sánchez un cambio las relaciones bilaterales entre el Gobierno central y la Junta de Andalucía. “Confío en que la nueva mayoría en Andalucía abra un nuevo tiempo. Una nueva relación con el Gobierno del señor Sánchez basada en el diálogo, el respeto y la lealtad”, ha indicado Moreno para advertir que esa lealtad “no puede ser castigada con el abandono ni el desdén”.

En este marco, el dirigente popular ha reiterado que en su próxima reunión en La Moncloa del 28 de julio, además de la reforma del modelo de financiación le planteara que muestre una mayor consideración en el reparto de los fondos europeos y una agilización de las inversiones en esta comunidad. “Andalucía quiere liderar una competencia entre iguales. No ser distintos ni obtener privilegios”, ha indicado.

A lo largo de su intervención, Moreno ha interpelado al Gobierno de España y ha sido en su crítica a la nueva PAC donde más beligerante se ha mostrado con el Ejecutivo de Sánchez, al que ha reclamado “el aplazamiento inmediato de la entrada en vigor de los ecoesquemas de la futura política agraria común”. Moreno ha peleado el voto del mundo rural y los agricultores, que en Andalucía se han manifestado masivamente en contra del nuevo rediseño de estos fondos europeos.

Revolución hídrica y plan para impulsar la natalidad

El presidente de la Junta en funciones, Juan Manuel Moreno, y el consejero de la Presidencia, Elías Bendodo, saludan al que ha sido su vicepresidente y líder de Cs en la anterior legislatura, Juan Marín.
El presidente de la Junta en funciones, Juan Manuel Moreno, y el consejero de la Presidencia, Elías Bendodo, saludan al que ha sido su vicepresidente y líder de Cs en la anterior legislatura, Juan Marín.Alejandro Ruesga Sanchez

En su discurso, además de las medidas económicas, Moreno ha querido destacar su compromiso con el medio ambiente, muy cuestionado durante esta legislatura por los grupos ecologistas, y a la revolución verde que anunció hace cuatro años, este año ha sumado la revolución hídrica, dentro de su compromiso por hacer de su próximo mandato el del agua. El candidato a la investidura, sin embargo, ha diluido una de sus propuestas estrella de la anterior legislatura y que contó con el rechazo frontal de la UNESCO; la Unión Europea y el Gobierno central: el decreto para regularizar 1.700 hectáreas de regadío en el humedal de Doñana. Moreno únicamente ha aludido a que su fututo Gobierno “buscará una solución definitiva, clara y legal para los agricultores de la Corona Norte de Doñana. Creemos que la inacción no es el camino para resolver un problema que lleva enquistado demasiados años”.

Ese polémico decreto ley se quedó en el tintero con el adelanto electoral, igual que la Ley de Economía Circular, otro de los proyectos donde Moreno se había implicado personalmente. Ese sí lo ha mencionado y ha avanzado que será de los primeros que se lleven al Parlamento en septiembre.

Moreno también ha incluido en su discurso medidas sociales acordes con la ideología conservadora de su partido y ha anunciado un Plan Andaluz de Natalidad que se incorporará como una línea específica en el Plan de Familias de Andalucía y que se enmarca en la contribución de su Gobierno al “impulso de la natalidad”, “porque Andalucía no puede eludir la respuesta al reto demográfico de nuestra sociedad”. Ese plan será el primer paso para la Ley de Familias de Andalucía, ha señalado el dirigente popular.

El dirigente popular Moreno también ha prometido reforzar los servicios públicos en materia de sanidad, educación y dependencia. Y ha hecho suya la propuesta del socialista Juan Espadas durante la campaña de que en un plazo máximo de 48 horas los andaluces puedan ser atendidos por su médico. Moreno ha hecho hincapié en la necesidad de hacer una reforma integral del modelo de atención primaria, meses después de poner en marcha un plan de atención primaria que incorporaba la figura de la consulta de acogida en la que los enfermeros determinaban si los pacientes que acudían sin cita debían ser o no atendidos por un facultativo para disminuir los tiempos de espera. Esta iniciativa, que no fue consensuada con los profesionales y que contó con su rechazo, no ha servido para paliar los problemas de saturación en los centros de salud. El dirigente popular también se ha comprometido a incorporar a 300 profesionales en salud mental, principalmente en los centros de salud.

Las 48 horas de espera máxima no es la única propuesta que ha tomado prestada del PSOE. Moreno también ha anunciado un paquete de medidas para impulsar el empleo juvenil, que fue de las primeras iniciativas que Espadas prometió que adoptaría si llegaba a la Junta. El líder popular se ha comprometido a poner en marcha subvenciones para el inicio de la actividad a menores de 35 años o ayudas a la contratación del primer trabajador.

En su discurso, que ha durado poco más de una hora, Moreno apenas ha sido interrumpido por los aplausos de su bancada. Además del presidente en funciones de la Junta, otro de los políticos más aplaudidos ha sido el vicepresidente en funciones, Juan Marín, al que el dirigente popular ha agradecido su labor, y que ha sido despedido muy cariñosamente por los diputados populares.

La oposición critica la complacencia de Moreno

El líder de la oposición, el socialista Juan Espadas, ha cuestionado la moderación de Moreno en el discurso, que ha considerado que era “de tono presidencialista” y de “mayoría absoluta”. Espadas ha criticado “la ausencia de diagnóstico” en su intervención. La dirigente de Por Andalucía, Inmaculada Nieto, también ha “echado en falta medidas concretas” y ha afeado que la intervención del presidente en funciones de la Junta “ha carecido de medidas concretas”. Una queja similar a la planteada por Teresa Rodríguez desde Adelante Andalucía, que ha reprochado al Moreno que “no haga propuestas claras ante la urgencia social y económica” de la comunidad. La portavoz de Vox en el Parlamento andaluz, Macarena Olona, le ha reprochado la falta de ambición en sus propuestas económicas y sociales. “Andalucía no tiene un segundo que perder” y ha apostado por abrir a nuevos agentes el diálogo social. Olona no ha desvelado el sentido de su voto en la investidura de este jueves, que decidiría la dirección nacional de la formación.


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