Adriana Lastra dimite como vicesecretaria general del PSOE y facilita a Sánchez reordenar el partido

La política, que está embarazada, alega que necesita reposo y cuidados y que ya se encuentra de baja laboral. El presidente aprovechará para hacer cambios ante las elecciones autonómicas

Adriana Lastra, en una intervención el 7 de junio en el Congreso.
Adriana Lastra, en una intervención el 7 de junio en el Congreso.ZIPI ARAGON (EFE)

Adriana Lastra ha dimitido como vicesecretaria general del PSOE, según ha informado ella misma en la mañana de este lunes a través de una nota de prensa oficial. La política, que tiene 43 años y está embarazada, explica en ese comunicado que su dimisión se debe a los cambios que se han producido en su vida personal y que le exigen “tranquilidad y reposo”, motivo por el cual ha estado de baja laboral en las últimas dos semanas y ni siquiera acudió al Congreso durante el reciente debate sobre el estado de la nación. Lastra le trasladó esa decisión al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el fin de semana. Su renuncia obliga a Sánchez a reordenar y reforzar la estructura del PSOE pensando sobre todo en las próximas elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2023. Esta remodelación coincide con un momento, tras el varapalo sufrido en las recientes elecciones andaluzas, en el que se achaca al Ejecutivo, al PSOE y a sus principales portavocías luchas de poder internas, problemas de coordinación y fallos de comunicación. En el PSOE no se descartan posibles nuevos cambios o relevos, pero ya para después del verano.

La política asturiana asegura en ese texto enviado por el PSOE de que informó hace días a Pedro Sánchez de su inminente dimisión, lo que ahora obliga al máximo dirigente socialista a reestructurar la cadena de mando en el partido, aunque sobre ese asunto el comunicado no detalla nada. Sánchez ha tardado muy pocos minutos en reaccionar y ha publicado un tuit en su cuenta oficial en el que califica a Lastra de “socialista ejemplar”, le agradece su compromiso y entrega estos años y acaba: “Seguiremos trabajando juntos”.

Ministras y varios dirigentes socialistas han salido también al paso de ese anuncio para enmarcarlo en claves solo personales, aunque en el partido y el Gobierno hace meses que se había comprobado que la nueva estructura montada entre el Ejecutivo, la sede del PSOE en Ferraz y los portavoces parlamentarios no funcionaba bien y necesitaba importantes ajustes. Lastra, además, quedó muy marcada negativamente en la noche electoral de las elecciones en Andalucía, que entregaron la mayoría absoluta al popular Juan Manuel Moreno. La vicesecretaria general compareció en Ferraz, y tras no felicitar al ganador, arremetió contra el PP de Alberto Núñez Feijóo: “Estas elecciones son la última parada de un camino diseñado por la anterior dirección y ejecutada por el señor Feijóo”. Y luego minusvaloró ese triunfo, al situarlo junto a los de Galicia y Castilla y León como elecciones en territorios favorables al nuevo presidente popular “para consolidar su propia imagen”.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha comentado esta mañana, durante un receso en los cursos de verano de El Escorial: “Mi reconocimiento al trabajo extraordinario de la vicesecretaria general, también como portavoz del grupo parlamentario socialista”. Y ha definido ese trabajo de “magnífico y valiente en momentos no siempre sencillos” para poner en valor “su compromiso con el PSOE y las políticas progresistas”. También han ido en la misma línea las reacciones de la ministra portavoz, Isabel Rodríguez, o de la titular de Hacienda, María Jesús Montero.

Hace justo un año, el líder socialista ya ejecutó una crisis en el Gabinete y también en el partido, tras el fracaso de las elecciones del 4 de mayo en la Comunidad de Madrid, que impulsaron más el fenómeno electoral de la popular Isabel Díaz Ayuso. En aquella remodelación, Sánchez aprovechó para relevar al entonces secretario de Organización del PSOE y ministro de Transportes, José Luis Ábalos, además de a su jefe de gabinete, Iván Redondo, y a la vicepresidenta primera, Carmen Calvo. Fue entonces cuando Sánchez nominó a Lastra como vicesecretaria general del PSOE, aunque le quitó el muy mediático cargo de portavoz en el Congreso, y dejó como secretario de Organización a Santos Cerdán, el número tres del partido, y con el que nunca ha llegado a conectar bien.

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“El partido no puede estar descabezado, hay que prepararse para las próximas contiendas, hay muchas plazas y poder que defender y hay que salir al paso y responder a las posiciones del falso moderado que es Alberto Núñez Feijóo”, sostiene un histórico socialista con buenas conexiones con La Moncloa para argumentar la necesidad de que el presidente, Pedro Sánchez, designe cuanto antes a una persona para dirigir y “enderezar” de nuevo el PSOE. Los socialistas gobiernan ahora en nueve comunidades autónomas y cogobiernan en otras dos, y en todas ellas, menos Euskadi, se tienen que celebrar en mayo próximo elecciones autonómicas, además de en los 8.000 ayuntamientos de España.

El presidente, sin embargo, tiene las dos próximas semanas muy ocupadas y con la agenda repleta de actos y viajes, nacionales e internacionales, por lo que se considera muy difícil (que no imposible) que convoque una reunión no prevista de la ejecutiva federal para proponer nuevos nombres para puestos clave, en el partido o en las distintas portavocías. Las ejecutivas del PSOE suelen organizarse los lunes, este no se ha producido por un viaje del presidente a Extremadura, el que viene es 25 de julio (fiesta en cuatro comunidades) y en el medio hay consejos de ministros, un desplazamiento a Polonia y hasta la presentación en rueda de prensa de su balance de este curso político.

Esos ajustes en la cúpula del PSOE se dan en cualquier caso por descontados, porque se ha demostrado con el tiempo que los retoques de hace un año no han resultado, y han provocado a su vez disputas de poder internas que han molestado especialmente al líder. Pedro Sánchez ya había avisado en alguna reunión reciente de su ejecutiva que esa situación tenía que parar y arreglarse, porque además coincide con las divergencias cada vez más aireadas con su socio en la coalición de Gobierno, Unidas Podemos, y con el impulso del nuevo proyecto político de Yolanda Díaz. La incierta situación económica, en España y a nivel internacional, no debería permitir distracciones. Y 2023 será un año muy electoral.

Adriana Lastra, a la derecha, junto a Pedro Sánchez y Cristina Narbona, en la reunión de la ejecutiva federal del PSOE en Madrid, tras los resultados de las elecciones andaluzas.
Adriana Lastra, a la derecha, junto a Pedro Sánchez y Cristina Narbona, en la reunión de la ejecutiva federal del PSOE en Madrid, tras los resultados de las elecciones andaluzas. Andrea Comas

En el PSOE explican las actuales divergencias entre Lastra y Cerdán, que fueron dos de los estandartes que sostuvieron la candidatura y el líderazgo de Sánchez en sus peores momentos, en una lucha clásica de reparto de poder en la cadena de mando del partido. Lastra era la vicesecretaria general y número dos, y en el 40º Congreso de Valencia, en octubre, había convalidado su influencia sobre el departamento de comunicación, que en otras ocasiones había quedado bajo la tutela del secretario de Organización, y sobre las portavocías. No siempre ha sido así.

Adriana Lastra tuvo un papel determinante para convencer en 2016 a Sánchez de que diera la batalla de nuevo por la secretaría general del PSOE, cuando el líder socialista estaba en horas bajas tras haber dimitido de su cargo y haber abandonado su escaño. Después coordinó la campaña de las primarias de Sánchez, en la que recuperó el liderazgo del partido. Desde entonces, el presidente socialista le guarda un profundo reconocimiento.

Lastra tiene previsto dar a luz en noviembre, tras un embarazo muy buscado desde hace tiempo y que le ha llevado a tomar las máximas precauciones en estas semanas, en las que ha dejado de fumar y ha llevado siempre mascarilla para protegerse de cualquier infección. La hasta ahora número dos del PSOE se había vuelto a instalar para esta fase de su vida en Asturias y no acudió al reciente debate sobre el estado de la nación, lo que llamó la atención. Ahora la dirigente socialista, mano derecha de Sánchez en la estructura del partido, ha optado por dejar la responsabilidad en el PSOE ante las dificultades que puede presentar su embarazo en el tramo final.

“En los últimos meses se han producido cambios importantes en mi vida personal que me exigen tranquilidad y reposo y que, en las dos últimas semanas, me han obligado a tomar una baja laboral que se va a prolongar aún un tiempo”, explica la política socialista en su nota. “Por todo ello, y ante la dificultad de compaginar las exigencias de reposo y cuidados, imprescindibles en mi situación actual, con la intensidad que exige la dirección del partido, he presentado mi dimisión como vicesecretaria general del Partido Socialista Obrero Español”, añade.

Sobre la firma

Javier Casqueiro

Es corresponsal político de EL PAÍS, donde lleva más de 30 años especializado en este tipo de información con distintas responsabilidades. Fue corresponsal diplomático, vivió en Washington y Rabat, se encargó del área Nacional en Cuatro y CNN+. Y en la prehistoria trabajó seis años en La Voz de Galicia. Colabora en tertulias de radio y televisión.

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