El secretario general de la ONU ve “inaceptable” el uso “excesivo” de la fuerza en la valla de Melilla

António Guterres se declara impactado con la “violencia” en la frontera que derivó, subraya, en la muerte de docenas de migrantes y solicitantes de asilo

Subsaharianos tendidos en el suelo en una captura de un vídeo de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos de Nador, el pasado viernes.Foto: AMDH-NADOR | Vídeo: EPV

El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, ha publicado este miércoles un tuit en el que se muestra “consternado” por la “violencia” en la frontera de Melilla y califica de “inaceptable” el “uso excesivo de la fuerza”. El portugués se pronuncia cinco días después de que empezasen a circular vídeos en los que se ve la aproximación de cientos de personas al perímetro fronterizo con palos y la actuación de las fuerzas de seguridad marroquíes, que aporrean a los migrantes incluso cuando están inmóviles en el suelo.

“Estoy consternado por la violencia en la frontera entre Nador [Marruecos] y Melilla el viernes que resultó en la muerte de docenas de migrantes y solicitantes de asilo. El uso de excesivo de la fuerza es inaceptable, y los derechos humanos y la dignidad de las personas en movimiento deben ser priorizadas por los países”.

La ONU, a través del Comité para la Protección de los Derechos de Todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares (CMW), dependiente del Alto Comisionado para Derechos Humanos, ya reclamó este martes al Gobierno de España y al de Marruecos que investiguen las causas de la muerte de al menos 23 migrantes subsaharianos tras participar en el intento de entrada masivo a Melilla. “Queda por establecer si las víctimas murieron al caer de la valla, en la estampida o como resultado de alguna acción de los agentes de fronteras”, sostenía en un comunicado el órgano de Naciones Unidas encargado de velar por el cumplimiento de la Convención Internacional sobre los Derechos de los Trabajadores Migrantes (un convenio suscrito por Marruecos pero no por España). El comunicado afirmaba que la tragedia “se podría haber evitado si las políticas de fronteras que tuvieran en cuenta de manera exhaustiva los derechos humanos”.

Seis días después de la tragedia vivida en la valla de Melilla, no solo hay dudas sobre lo que realmente ocurrió, sino de cuántas personas murieron. Los números aún son dispares cuando se trata de contabilizar los migrantes fallecidos —Marruecos se ha plantado en 23 víctimas, pero hace días que las ONG hablan de 37—, pero también cuando se trata de las posibles bajas entre los agentes marroquíes. Desde el pasado viernes, fuentes de las Fuerzas de Seguridad españolas manejaban la información “no oficial” de que hasta cinco efectivos marroquíes habían fallecido durante los enfrentamientos con los migrantes, un dato nunca confirmado por las autoridades de Marruecos. Sin embargo, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una entrevista en la Cadena SER este miércoles, ha dado por hecho que se produjeron estos fallecimientos. “Tenemos que ser empáticos y ponernos en la piel de los migrantes que han muerto y en la de su sus familias, pero también pido que nos pongamos en la piel y en los zapatos [...] de los más de 100 gendarmes marroquíes que han sido heridos, algunos de ellos muertos”, ha dicho Sánchez.

El Ministerio del Interior marroquí ha negado sus bajas también hoy. “Esto es falso, no hay muertes”, insisten a EL PAÍS. A pesar de la rotundidad de Rabat, diversas fuentes españolas al tanto de los pormenores de los acontecimientos del viernes se muestran convencidas de que hubo víctimas entre los marroquíes. Si finalmente se produjeron, no están claros los motivos que tendría Marruecos para negarlo. Las mismas fuentes apuntan a que el número de migrantes muertos podría superar la veintena hasta ahora reconocida por Rabat.

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Las dudas sobre la fiabilidad de la información que llega desde el otro lado de la frontera ha sido una constante desde el primer momento. Pocas horas después de que unos 2.500 migrantes, según la cifra que este miércoles ha dado en el Congreso el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, bajasen de los bosques de Nador en dirección a la valla y se produjese una avalancha en el puesto fronterizo, algunos medios se apresuraron a publicar el fallecimiento de 45 subsaharianos y cinco agentes marroquíes (tres militares, un policía y un gendarme, según detallaban).

La cifra fue posteriormente desmentida, pero las fuentes españolas consultadas afirman que esa fue la información que, en un primer momento, se trasladó a las autoridades españolas. La fórmula para ello fue algo rudimentaria, explican, porque ocurrió durante una conversación a pie de valla entre un mando marroquí que no vestía uniforme y otro de la Guardia Civil. Ese mismo canal de comunicación fue el utilizado horas después por las autoridades de Rabat para rebajar el número de fallecidos. Entonces, se transmitió que los muertos habían sido cinco, todos ellos migrantes. Esta cifra aumentaría posteriormente a 18 y, más tarde, a los 23 que hasta ahora reconoce Marruecos. Sobre el terreno, los periodistas están teniendo dificultades para tener acceso a la información oficial, como la que manejan médicos o fuerzas de seguridad, y su entrada al cementerio, por ejemplo, ha sido impedida por agentes de paisano.

Tras estas comunicaciones, que dieron pie a la confusión, los intentos de las autoridades españolas para confirmar algunos datos fueron recurrentes y no siempre fructíferos. Fuentes vinculadas al control fronterizo explican a EL PAÍS que el pasado sábado la Comandancia de la Guardia Civil ya había solicitado en repetidas ocasiones a Marruecos un balance de datos, pero no había obtenido respuesta más allá de cifrar entre 150 y 190 los agentes heridos durante el intento de cruzar la frontera. La información, añaden las mismas fuentes días después, ha ido llegando, pero “a cuenta gotas” e “incompleta”. Fuentes del Gobierno español admiten que Rabat no está obligado a facilitar información sobre lo ocurrido a España, ya que la tragedia se produjo en su territorio.

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