Un incendio en Zamora quema 25.000 hectáreas: “Éramos la España vaciada, y ahora somos la España calcinada”

El fuerte viento del sur extiende el fuego, que ya acosa la A-52 y obliga a evacuar cinco localidades más y a cortar la línea del AVE

Un bombero trabaja en las labores de extinción del incendio de Junquera de Tera (Zamora) este sábado.Foto: ÓSCAR CORRAL | Vídeo: EFE
Camarzana de Tera (Zamora) / Codesal / Valladolid -

El fuego que desde el miércoles abrasa la sierra de la Culebra en Zamora ha empeorado este sábado tras avivarse por unas rachas de viento que arrastran las briznas de ceniza hasta, al menos, 30 kilómetros de los focos activos. Según las estimaciones provisionales, el incendio, de más de 67 kilómetros de perímetro, ha hecho pasto de las llamas unas 25.000 hectáreas de pinares y monte bajo. Sobre el terreno actúan más de 500 efectivos gestionados por la Junta de Castilla y León en coordinación con el Ministerio de Transición Ecológica, y el apoyo de la Unidad Militar de Emergencias y los gobiernos autónomos de Galicia, Extremadura, Cantabria, Madrid y Castilla-La Mancha. La situación del incendio ha mejorado esta mañana, ha permitido el regreso a sus casas de los vecinos de las poblaciones desalojadas y la reapertura de las carreteras cortadas al tráfico, informa Efe.

A firefighter operates at the site of a wildfire in Pumarejo de Tera near Zamora, northern Spain, on June 18, 2022. - Firefighters continued to fight against multiple fires in Spain, one of which ravaged nearly 20,000 hectares of land, on the last day of an extreme heat wave which crushed the country, with peaks at 43 degrees. The largest of these forest fires was still out of control this afternoon in the Sierra de la Culebra, a mountain range in the region of Castile and Leon (northwest), near the border with Portugal. (Photo by CESAR MANSO / AFP)

El incendio de Zamora da un respiro, mientras Navarra vive una situación “altamente crítica” por los fuegos

La bajada de las temperaturas y la caída del viento permiten estabilizar las llamas en la sierra de la Culebra, que ha calcinado 25.000 hectáreas. El Gobierno navarro considera “altamente crítica” la situación

A primera hora de la tarde del sábado, algunos focos que ya estaban controlados se han avivado de nuevo en terrenos cercanos a Cional, Boya y Codesal debido a los vientos del sur que alcanzan rachas de hasta 30 kilómetros por hora. En torno a las cuatro de la tarde, el fuego saltó al otro lado de la N-631, que permaneció cortada, y también se interrumpió el tránsito en la línea de AVE que une Zamora y Galicia.

Este empeoramiento obligó a desalojar la tarde del viernes cinco nuevos pueblos. Por la mañana, los vecinos de siete de los 14 evacuados en un primer momento ya habían podido volver a sus casas. Según datos de la Cruz Roja, el sábado seguían desalojados 1.800 personas y 300 con necesidad de albergue, la inmensa mayoría mayores de 65 años. Las últimas localidades desocupadas han sido Otero de Bodas, Val de Santa María, Olleros de Tera, Calzadilla de Tera y Pumarejo de Tera, donde se ejecutan trabajos de fuego técnico para evitar que las llamas se acerquen a las casas.

Cerca de esos pueblos se cierne precisamente el frente que más asusta a las autoridades: “El fuego en el triángulo entre Ferreras de Abajo, Otero de Bodas y Villanueva del Valrojo está completamente descontrolado, y la situación es aterradora”, refería en torno al mediodía Lorenzo Jiménez, alcalde de Villardeciervos, según le habían indicado desde la Subdelegación del Gobierno en Zamora.

Lo que más afecta es lo que sucede más cerca. Para no perderte nada, suscríbete.
Suscríbete

Los 400 vecinos de su pueblo están entre los desalojados, aunque el fuego apenas había afectado a núcleos urbanos, “aunque hemos perdido completamente toda la riqueza de la sierra”, asegura el alcalde. ”Es una pena”, se lamenta, y señala que la decisión de la Junta es retrasar la vuelta de los vecinos hasta que la situación mejore, aunque él la califica de calmada. Los efectivos de la Cruz Roja desplazados a Camarzana de Tera para la atención de los desalojados afirman que los vecinos están tranquilos y resignados. “Lo peor será cuando vuelvan a ver cómo su sierra se ha quedado hecha cenizas”, asegura el primer edil de Villardeciervos.

Bomberos trabajan en las labores de extinción en los alrededores de 
Junquera de Tera (Zamora), este sábado.
Bomberos trabajan en las labores de extinción en los alrededores de Junquera de Tera (Zamora), este sábado. ÓSCAR CORRAL (EL PAÍS)

Parte de los desalojados durmieron la noche del viernes al sábado en polideportivos y otros locales habilitados en Camarzana de Tera y Benavente, a pesar de que hosteleros y particulares de toda la comarca de Sanabria y Carballeda habían ofrecido alojamientos a los desplazados. La mayoría de los evacuados, sin embargo, optaron por quedarse en casas de familiares cercanas a la zona o por regresar a lugares de residencia habitual en Zamora capital o Madrid.

María de los Ángeles estaba cavando en su huerta para plantar pimientos cuando la Guardia Civil llamó a la puerta de su casa, en Junquera de Tera, y la conminó a escapar con lo puesto. Apenas le dio tiempo a coger las llaves, que ahora aprieta en su mano como su único tesoro. Tiene 90 años y ahora duerme en un catre de campaña, una lona azul suspendida en el aire sobre unas patas de aluminio en el albergue de Camarzana de Tera, la antigua nave de embutidos Las Nieves, en desuso. Y llora, no puede parar de llorar a pesar de su fortaleza física y de todo lo que ha vivido. Está desesperada y busca el consuelo de una joven psicóloga del 112. Sus penas son muchas, pero la más acuciante, ahora, es que no tiene ropa. “Estaba cavando”, repite como disculpándose por la bata sucia de tierra con la que debe enfrentarse a esta desgracia. Pero, más allá de su vestimenta y sus zapatillas de casa manchadas, hay un drama mucho mayor: la Sierra de la Culebra, un magnífico paisaje zamorano de montes encadenados, tupidos de pinos, boletus, níscalos, ciervos, corzos y lobos arde por los cuatro costados. Arde a merced del fuerte viento cambiante, y de los 31 grados de temperatura, con focos descontrolados que saltan y cambian a capricho desde el miércoles por la noche.

Se dice que fue un rayo, o una sucesión de ocho rayos seguidos, en medio de una “tormenta seca” que no dejó ni gota de agua, lo que prendió este polvorín descuidado y lleno de ancianos, donde los vecinos se quejan de la falta de prevención. “Estábamos completamente abandonados. Dejados de la mano de Dios. Éramos la España vaciada, y ahora somos la España calcinada”, protesta Pablo, vecino de Litos, mientras contempla la evolución de las llamas y las maniobras de dos hidroaviones que no son capaces de entrar en el humo espeso en el lugar donde la Guardia Civil ya no deja avanzar más.

La orden de los agentes, cumplida a rajatabla, es que una vez evacuados los pueblos nadie vuelva a ellos hasta nuevo aviso. Así ocurre, por ejemplo, cerca de Otero de Bodas, desalojado. Una mujer llega en coche con su marido hasta donde se prohíbe el paso y grita desesperada a los agentes porque su madre, ganadera, se ha quedado aislada en El Rancho, otro enclave en medio de la galaxia de pueblos de entre 30 y 300 vecinos que salpican las vertientes de una sierra, la de La Culebra, que serpentea entre Zamora y Portugal como una víbora descomunal en llamas. Las columnas de humo alcanzan Sanabria y Benavente y acechan la A-52. En resumidas cuentas, y según la lista que maneja el responsable de la Cruz Roja en la nave de embutidos reconvertida en albergue, desde el miércoles por la noche, en medio de este infierno que no cesa han sido evacuados los pueblos de Codesal, Cional, Villardeciervos, Ferreras de Arriba, Ferreras de Abajo, Palazuelo de las Cuevas, Mahíde, las Torres de Aliste, Pobladura de Aliste, Boya, San Pedro de las Herrerías, Otero de Bodas y otros núcleos de población menores que los rodean.

Las personas, una gran mayoría de más de 70 años, llegan en coche particular o en autobús a los albergues habilitados un poco más lejos, en Camarzana, en Benavente, cada vez a más distancia. La más veterana es Gilda, de 101 años cumplidos. En Camarzana, los que declaran que tienen covid son alojados en un piso aparte. Los demás, con sus bolsas, sus mochilas y sus medicinas, comparten su angustia en las mesas corridas donde les sirven comida y agua.

“Sentimos impotencia”

Juan, trabajador de una brigada forestal, vuelve de Ferreras de Abajo desolado, después de intentar echar una mano en su turno de descanso, y tras dos días de trabajo en los que llegó a estar sin dormir 28 horas. Cuenta que muchos compañeros están de vacaciones y no se pueden incorporar y que otros refuerzos esperan para entrar en servicio el día 1, cuando el calendario de la Junta de Castilla y León activa la campaña contra incendios del verano y los contrata. Mientras tanto, “el nivel de riesgo es medio”, protesta, pero tras un invierno sin agua, el fuego ha arrasado ya en La Culebra unas 25.000 hectáreas. Otro agente forestal que prefiere no dar su nombre está con sus amigos controlando una zona quemada en Villardeciervos para que no reavive y confirma la misma idea: “Solo nos contratan en la campaña de verano que es de julio a septiembre. Sentimos impotencia. Estamos aquí, echamos una mano, pero sin equipos ni nada poco podemos hacer”.

Las autoridades de la zona consultadas aseguran que se ha hecho todo lo que se ha podido para controlar este incendio, aunque varios habitantes del lugar no están muy de acuerdo. Un bombero asegura que el efectivo contra incendios está ahora mismo al 40%. “No se puede pretender controlar un incendio durante tres meses al año. Los incendios se apagan en invierno, teniendo un monte limpio y cuidado”, recuerda un vecino de Camarzana de Tera.

Un bombero trabaja en las labores de extinción del incendio de la Sierra de la Culebra, Zamora, este sábado.
Un bombero trabaja en las labores de extinción del incendio de la Sierra de la Culebra, Zamora, este sábado. ÓSCAR CORRAL

Son decenas las familias que han tenido que marchar dejando atrás sus animales. Y aquí es bastante normal tener muchos perros, y burros, y ovejas, y vacas. Cuando sonó la campana de la iglesia en Olleros de Tera, la señal con la que comenzó el desalojo a la hora de comer, Pedro Moreno y Mari Ángeles Colina solo pudieron meter en el coche a Tyson, un pitbull gris de ojos verdosos que es “un pedazo de pan” y ahora resopla acalorado, pero estoico, en el suelo de los asientos de atrás. Los otros siete canes quedaron en casa. Como los 11 perros de Luis, un jovencísimo ganadero de Ferreras de Abajo, que tuvo tiempo de soltar los bueyes y los burros para que se busquen la vida por el monte, pero no ha podido hacer lo mismo con sus vacas, cercadas por los focos en la granja.

Víctor Maestre, que viene a Codesal todos los fines de semana, el viernes se quedó en Zamora, pero este sábado ha venido a echar una mano. En el frente de Cional y Codesal, “a mediodía parecía que estaba todo apagado, pero se levantó el viento y puf... Aquí solo estábamos el alcalde con la excavadora y cuatro chavales del pueblo con azadas”, describe. “Hemos tenido momentos críticos. Han movilizado a jóvenes de muchos pueblos con tractores para intentar hacer cortafuegos y al menos parar las llamas y que no entraran en el pueblo. No había quién pudiera con él [el fuego]. Menos mal que han aparecido efectivos de Castilla-La Mancha y cinco helicópteros y lo han sofocado”, continúa relatando: “Cuando te enfrentas a unas llamas de cinco metros es imposible que una persona sin experiencia lo pare. O llegan los profesionales o se quema el pueblo”.

Varios focos activos se sitúan principalmente en frentes próximos a la frontera de Portugal.

Reserva de la biosfera

Esta reserva de la biosfera, con una importante presencia de lobos y ciervos, ha sufrido los estragos del calor. En lo meteorológico, los 40 grados alcanzados en las últimas fechas han resecado una zona sin lluvias desde el invierno y que se ha convertido en la yesca perfecta para un incendio de esta magnitud, agravado por los fuertes vientos. El hecho de que la Junta tenga activado un plan de peligro medio y no alto pese a las circunstancias ambientales implica menos recursos operativos para acometer la catástrofe. La escasez de brigadas se ha complementado con la ayuda de la Unidad Militar de Emergencias, dependiente del Ministerio de Defensa, que ha aumentado la dotación de personal para el incendio a 200 militares, además de aportar 75 vehículos terrestres y dos helicópteros, a los que se han sumado bomberos de Portugal y otras comunidades.

El presidente de la comunidad autónoma, Alfonso Fernández Mañueco (PP), se desplazó el viernes a las proximidades de las llamas y achacó lo ocurrido a “condiciones climáticas probablemente únicas en décadas”, sin aludir al plan autonómico que no está desplegado a pleno rendimiento. Este incendio forestal llega menos de un año después del fuego devastador en Navalacruz (Ávila), donde se carbonizaron más de 20.000 hectáreas en un siniestro que comenzó tras arder un coche en una carretera provincial.

Bomberos se enfrentan a las llamas en Pumarejo de Tera, Zamora.
Bomberos se enfrentan a las llamas en Pumarejo de Tera, Zamora. César Manso (AFP)

La tensión se aprecia en la voz de Vanesa Mezquita, alcaldesa de San Vitero (PSOE), una de las localidades cercanas al infierno desatado en Zamora. La regidora ha hablado con los bomberos desplegados y afirma que le están expresando su incapacidad por falta de manos: “Me están diciendo que no son gente, no dan abasto porque no está activado el protocolo y que así es imposible”. Mezquita se está aprovisionando de bocadillos y agua para atender a los equipos, que apenas tienen margen de comunicación porque “hace tres días se quemó una torreta y apenas hay cobertura e internet”. La zamorana afea la “desorganización, desidia y abandono” sobre los bosques por falta de cuidado. Lorenzo Jiménez, alcalde de Villardeciervos y Cienal (PP), afirma que el incendio de la sierra de la Culebra “es un desastre ecológico tremendo con nuestro lobo como referente, económico, social y moral”. Las localidades que gestiona, añade, están “en perfecto estado” porque las llamas apenas han entrado en los núcleos, hay carreteras arrasadas y mucho humo: “Es una pena verla así, mi objetivo es recuperarla cuanto antes para las generaciones futuras disfruten de este paraíso”.

Fuegos en Cataluña, Comunidad Valenciana y Navarra

En Cataluña, los bomberos de la Generalitat afrontan este sábado una jornada que, con más de 30 incendios simultáneos, han declarado esta tarde de “complicada”, informa Clara Blanchar. A los incendios de Artesa de Segre - Baldomar (considerado prioritario por su extensión, ha quemado 2.100 hectáreas) se suman los del Alt Urgell, Solsonès y, desde esta tarde, Olivella (Garraf), Santa Coloma de Gramenet (Barcelonès) y Saldes (Berguedà). Es la quinta jornada de incendios en Cataluña. Aunque el Meteocat ha declarado el fin de la ola de calor, la subida del viento complica la situación. Según el consejero de Interior, Joan Ignasi Elena, mañana será “un día extremadamente complicado” porque el calor acumulado en la vegetación no baja tan rápido.

Unos 400 bomberos de la Generalitat de Cataluña han trabajado todo el día duramente contra los incendios en varios puntos de la provincia de Lleida. El de Baldomar, en Artesa de Segre (La Noguera), ya ha quemado más de 2.100 hectáreas. Los bomberos descartan controlarlo este fin de semana: su objetivo es contenerlo y que no rebase un perímetro de 5.000 hectáreas. El resto de incendios están controlados, excepto el de Altés (Alt Urgell), que los bomberos han conseguido perimetrar y confían en estabilizar. El fuego de Lladurs (Solsonès) ha sido estabilizado. El riesgo de incendios en una amplia zona de Lleida sigue siendo extremo.

La situación se ha complicado a partir de mediodía. Se ha declarado un nuevo fuego forestal en Olivella (Garraf, a la derecha de Vilafranca del Penedès, en el límite del parque natural), que ha obligado a reorientar todo el dispositivo de vehículos y agentes de bomberos y forestales. Más tarde se han declarado otros dos focos de fuego forestal en Santa Coloma de Gramenet, población pegada a Barcelona, y en Saldes, debajo del macizo del Pedraforca (Berguedà).

La Generalitat Valenciana ha dado este sábado “prácticamente por estabilizado” el incendio declarado el viernes en el término de Caudiel (Castellón) tras arrasar unas 100 hectáreas. Su presidente, Ximo Puig, ha avanzado que la Administración autonómica pedirá a Renfe y a Adif que “tomen las decisiones que correspondan” si las chispas provocadas por un tren son el origen del siniestro. Puig ha acudido a Caudiel, en la comarca del Alto Palancia, para conocer la evolución del incendio forestal. Según el presidente, aunque el origen del incendio está bajo investigación judicial, todo parece apuntar a que ha sido en la vía del tren y causado por una chispa generada durante el frenado, algo que ya ha ocurrido en anteriores ocasiones.

En Navarra se han declarado varios incendios en las Bardenas Reales, y también donde ya se habían producido otros en las últimas horas, en Olleta, Legarda y Tafalla. El fuego ha obligado al desalojo de los cascos urbanos de Obanos, Legarda, Muruzabal y el parque Sendaviva, donde han sido desalojadas unas 2.500 y solo permanecen los trabajadores del parque. Se ha cortado la Autovía del Camino entre los kilómetros 9 y 19. Las autoridades han pedido a los agricultores que se suspendan las labores de cosecha y empacado y se ha desalojado la localidad de Puente La Reina, informa Amaia Otazu.

Normas

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS