PP y Vox rompen en Castilla y León a pesar de que los populares transigen con un Gobierno conjunto

Mañueco ofreció un acuerdo de Gobierno a la extrema derecha, pero estos no estuvieron conformes

Juan García-Gallardo (Vox) junto a Alfonso Fernández Mañueco (PP) y colaboradores en su primera reunión en la ronda negociadora.
Juan García-Gallardo (Vox) junto a Alfonso Fernández Mañueco (PP) y colaboradores en su primera reunión en la ronda negociadora.EP/CLAUDIA ALBA (Europa Press)

El PP y Vox rompieron este miércoles sin acuerdo sobre quién ocupará la presidencia de las Cortes de Castilla y León, a apenas unas horas de que se vote quién ocupará ese cargo institucional clave. El partido de Santiago Abascal rechazó la oferta del PP, a pesar de que los populares transigen y están dispuestos a un “acuerdo de Gobierno”, según anunció el presidente en funciones, Alfonso Fernández Mañueco, en un mensaje en sus redes sociales. No obstante, Vox no está conforme con los asientos a ocupar en virtud de ese acuerdo. Los ultras mantienen una posición de fuerza porque sus 13 procuradores, por los 31 del PP, son clave para la gobernabilidad. La Cámara tiene 81 escaños. La votación de la Mesa de las Cortes es este jueves y los dos partidos llegan sin acuerdo, salvo que antes de las doce de esta mañana alguien ceda en sus posiciones.

Pasadas las diez de la noche, Vox hizo público un documento revelando sus peticiones ante la negativa del PP: presidencia de las Cortes, secretaría tercera, vicepresidencia de la Junta y tres de las nueve consejerías del Gobierno. Poco después, Mañueco anunció que había ofrecido a Vox un acuerdo de Gobierno que este partido no aceptó. “Entiendo la democracia desde el diálogo, no desde la imposición. He ofrecido a Vox un acuerdo de Gobierno en beneficio de las personas de Castilla y León. Desde nuestra posición inicial hemos cedido para propiciar el entendimiento, Vox no se ha movido nada”, se quejó el presidente de Castilla y León en sus redes sociales. Fuentes del PP aseguraron después que la oferta de Mañueco no implica necesariamente una coalición de Gobierno, sino que es posible también un apoyo externo de Vox, pero no ofrecieron los detalles de su propuesta.

La ruptura aboca a una votación de la Mesa de las Cortes de Castilla y León cargada de incertidumbre, aunque los populares confían en lograr la presidencia. El candidato a dirigir el PP, Alberto Núñez Feijóo, había reclamado por la tarde la presidencia de las Cortes para su partido, mientras Vox amenaza con que Castilla y León irá a una repetición electoral si no se atiende a sus peticiones. Aunque el choque este miércoles revela lo difícil de un acuerdo, desde la votación de este jueves PP y Vox tienen todavía dos meses por delante de plazo para negociar la investidura de Mañueco antes de que la comunidad tenga que ir de nuevo a las urnas.

Santiago Abascal, líder de Vox, ha estado personalmente implicado en las conversaciones y le desagrada la perseverancia del PP en ostentar la presidencia del legislativo autonómico por su triunfo electoral. Por su parte, Alberto Núñez Feijóo, el llamado a convertirse en próximo líder del PP, reiteró este miércoles el argumento de su colega de Castilla y León, el presidente en funciones y ganador de los comicios, Alfonso Fernández Mañueco. Este esgrime, y así se lo ha recalcado a la extrema derecha en las reuniones, según fuentes próximas, que su formación debe presidir las Cortes de Castilla y León al haber sido la más votada. Vox pide lo que obtuvo Ciudadanos en 2019 con números parejos, e incluso inferiores, al formar coalición con Mañueco: la presidencia de las Cortes y tres consejerías. “Nuestros votantes no son de segunda”, reclaman los ultras. Mañueco matiza: en 2019 los comicios los ganó el PSOE y, ahora que los suyos han vencido, no cederán esa posición estratégica.

Vox sorprendió con un comunicado pasadas las diez de la noche criticando la “negativa” del PP a llegar a un acuerdo con ellos. El documento, publicado en su web, explica las “propuestas para garantizar un gobierno que atienda a las necesidades de los castellanos y leoneses” que sus potenciales socios no han atendido y han impedido así el pacto. Entre estas consignas se encuentra la supresión de financiación pública a entidades como sindicatos, patronales y organizaciones políticos y los fondos destinados a publicidad institucional. También incluye acabar con la ley de Memoria Histórica e impulsar una “ley de violencia intrafamiliar” que retirara las normativas actuales contra la violencia machista. Vox también requería eliminar “partidas presupuestarias y normativas que promueven el efecto llamada [de migrantes] y favorecen el tráfico de seres humanos” y emplazaba a colaborar con la Policía para identificar “inmigrantes ilegales para que puedan ser expulsados”. Además del contenido programático, los ultras especifican todos los asientos que reclaman, lo que implica una coalición fuerte.

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Aunque los de Mañueco se presentan a la votación de este jueves para la Mesa sin acuerdos cerrados, la aritmética parlamentaria les es propicia. El presidente de las Cortes recae en el aspirante más votado y, tal y como afirman fuentes populares, el plan de que ninguna alternativa supere sus 31 apoyos está a su alcance. El PSOE tiene 28 escaños, a los que podría sumar el único de Unidas Podemos, quizá el de Por Ávila y como mucho el de Ciudadanos, pero Francisco Igea ha anunciado que si el PP renuncia a Vox él les dará su sí y decantaría la balanza. Los tres representantes de la Unión del Pueblo Leonés se abstendrán y Soria ¡Ya!, con otros tres, deberá decidirse: si respalda a los socialistas podría descabalgar al PP de la Mesa, pero se alejaría de su objetivo de influir en la gobernabilidad para que el Ejecutivo beneficie a su provincia, una capacidad de mando que solo ostenta Mañueco. El PP ha avanzado en las negociaciones con Soria ¡Ya! y confía en que no votará al PSOE porque no le serviría para lograr nada a cambio.

El PP juega, por tanto, con la posibilidad de sacar la presidencia de la Mesa sin Vox, y luego seguir negociando con la extrema derecha la investidura de Mañueco. Sin embargo, los ultras amenazan con reventarlo todo una vez el PP no les ha cedido ese puesto. Voces cercanas a los de Abascal avisan: “Si no presidimos las Cortes, se acaba la legislatura y hay segundas elecciones”. No presidir las Cortes, pero investir al presidente del PP con cargos en la Junta o mediante acuerdos de gobernabilidad no se contempla, insisten fuentes de Vox, que defienden que podrían blandir ese “maltrato a los votantes de Vox” como arma ante unos nuevos comicios.

El PP cree que la extrema derecha va de farol, y no obligará a una repetición electoral por la presidencia de las Cortes, porque le sería muy difícil fundamentar la nueva convocatoria solo por un puesto en la Cámara. Vox, en cambio, advierte al PP de que no sabe con quién trata y descalifica como “tres listillos” a quienes toman las decisiones en el PP de Castilla y León: Mañueco, su portavoz parlamentario, Raúl de la Hoz, y el asesor del presidente Pedro Viñarás, “su hombre en la sombra”.

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