El jefe de los populares europeos considera una “capitulación” el pacto del PP y Vox en Castilla y León

Casado reivindica ante los líderes del centroderecha de la UE que él nunca gobernó con los ultras

El jefe del Partido Popular Europeo y expresidente del Consejo Europeo, Donald Tusk (en el centro), este jueves en París.
El jefe del Partido Popular Europeo y expresidente del Consejo Europeo, Donald Tusk (en el centro), este jueves en París.Francois Mori (AP)

Donald Tusk, jefe del Partido Popular Europeo y expresidente del Consejo Europeo, calificó este jueves de “capitulación” los acuerdos del PP, uno de los grandes partidos de su familia política, con Vox en Castilla y León. “Para mí es una triste sorpresa”, dijo Tusk en una rueda de prensa al final de una cumbre de líderes del PPE en París. Y añadió: “A fin de cuentas, es una capitulación. Espero que sea solo un incidente o un accidente, y no una tendencia en la política española”.

En la reunión a puerta cerrada, el presidente saliente del PP, Pablo Casado, explicó, en una declaración que sonaba a testamento político, que él había evitado, durante su mandato al frente del primer partido de la oposición en España, los gobiernos de coalición con la extrema derecha, según contaron después Tusk y otros dirigentes presentes en el encuentro. Casado, a la espera del relevo en su partido, presumiblemente por el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, rechazó hacer declaraciones a la prensa.

“Pablo Casado, nuestro colega, participó en la reunión. Como saben, dimitió de sus funciones en el Partido Popular”, subrayó Tusk. “Él era una garantía personal a la hora de asegurar que el Partido Popular estaba en el centroderecha y de evitar este tipo de coqueteos con los radicales, con movimientos de extrema derecha como Vox. Debemos luchar contra estos deseos”.

Preguntado tras la comparecencia ante los medios sobre si el político español le había garantizado que con él al frente del PP no habría un acuerdo con Vox, Tusk respondió: “Exactamente, durante su diálogo conmigo”.

Tanto la rueda de prensa como la cumbre de dirigentes populares estuvieron centradas en la invasión rusa de Ucrania y Tusk cargó contra quienes llamó “aliados y tontos útiles” del presidente Vladímir Putin en Europa y Estados Unidos, y enumeró, entre otros, a Donald Trump, Marine Le Pen, Éric Zemmour, Viktor Orbán, Matteo Salvini y algunos partidos del Brexit en el Reino Unido.

Varios dirigentes corroboraron el relato de Tusk sobre las palabras del presidente del PP. “Pablo Casado nos explicó por qué no volvía a presentarse y dijo que desaprobaba esta alianza”, afirmó, en alusión a Vox, Michel Barnier, exnegociador europeo para el Brexit y veterano político del centroderecha francés. “En Francia tenemos una posición muy clara”, añadió Barnier, en alusión al cordón sanitario que, con excepciones, impide desde hace años los acuerdos entre Los Republicanos —el socio francés del PP y anfitrión de la cumbre en París— y la extrema derecha.

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Manfred Weber, presidente PPE en la Eurocámara, primer grupo en el Parlamento, explicó: “Pablo Casado se despidió, explicó que no volvería a ser candidato. Subrayó dos puntos: primero, que siempre había sido muy claro en el sentido de que no estaba a favor de cooperar con Vox. Nos recordó su discurso en el Parlamento español [en 2020] sobre la diferencia entre el Partido Popular y Vox. Y el segundo mensaje fue que siempre había sido claro, desde la última derrota en las elecciones, cuando empezó a ser líder del partido, que siempre había estado en contra de la corrupción y que debía limpiar el partido”.

Los acuerdos con la derecha populista o la extrema derecha son motivo de debate en el seno de los partidos conservadores y en el PPE. El auge de estos partidos, con frecuencia a costa de los votos de la derecha moderada, los coloca ante el dilema de mantener férreos cordones sanitarios o pactar con estas formaciones.

La candidata de Los Republicanos a las presidenciales francesas, Valérie Pécresse, no ha logrado despegar en la campaña y se enfrenta no solo a la extrema derecha histórica de Le Pen, sino también al candidato sorpresa de estas elecciones, el tertuliano ultra Éric Zemmour, quien propugna una unión entre la derecha y la extrema derecha.

El discurso de Casado ante los líderes del centroderecha en la UE puede entenderse como una manera de desmarcarse de la decisión de la coalición en Castilla y León, aunque con él en la presidencia su partido ha mantenido con los ultras acuerdos en autonomías y municipios. Sobre todo, el presidente interino de los populares españoles, que abandonará el cargo tras perder el pulso con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz-Ayuso, envía a sus antiguos colegas europeos el mensaje de que en su legado no hubo coaliciones de gobierno con Vox. Lo que ocurra, entiende, será responsabilidad de su sucesor.

“¡Acuerdo vergonzoso!”, ha reaccionado también la eurodiputada Iratxe García, presidenta de la familia socialdemócrata en el Parlamento Europeo y vicepresidenta primera del Partido de los Socialistas Europeos (PES), informa Guillermo Abril. “Este es un día oscuro para la UE”, ha lamentado García a través de las redes sociales. “La extrema derecha en el gobierno. Apoyados por sus cómplices en el Partido Popular español. El acuerdo de hoy cruza una peligrosa línea roja”. La europarlamentaria ha recogido el guante de las palabras pronunciadas por Tusk desde París: “Tendremos que explicarle al Presidente del PP europeo que el accidente al que se refiere (Pacto PP-Vox ) lo vamos a terminar pagando los hombres y sobre todo las mujeres de Castilla y León”.

Sobre la firma

Marc Bassets

Es corresponsal de EL PAÍS en París y antes lo fue en Washington. Se incorporó a este diario en 2014 después de haber trabajado para 'La Vanguardia' en Bruselas, Berlín, Nueva York y Washington. Es autor del libro 'Otoño americano' (editorial Elba, 2017).

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