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Un nuevo grupo de 1.200 personas intenta entrar en Melilla y 380 lo logran

La delegada del Gobierno, Sabrina Moh, anuncia un refuerzo de casi 100 agentes de Guardia Civil y de Policía Nacional en la frontera, tras una segunda madrugada de presión migratoria

Llegada de migrantes a Melilla tras saltar la valla este jueves 3.
Llegada de migrantes a Melilla tras saltar la valla este jueves 3.Antonio Ruiz

Un nuevo grupo de 1.200 personas ha intentado entrar en Melilla en la madrugada de este jueves y al menos 380 han conseguido cruzar el vallado fronterizo desde Marruecos, según información facilitada por la Delegación del Gobierno de la ciudad autónoma. Este salto multitudinario se produce apenas un día después de que 491 personas lograran acceder a territorio español por el mismo método y que se produjera otro conato en el que participaron más de 2.000 personas y que las autoridades han calificado de “histórico” por el elevado número de migrantes que se sumaron. La delegada del Gobierno, Sabrina Moh, ha anunciado “una respuesta inmediata”, un refuerzo de casi 100 agentes de Guardia Civil y de Policía Nacional en la frontera, que ya está de camino.

“Sobre las 7.25, tras superar a los efectivos de las fuerzas de seguridad marroquíes, ha comenzado el salto a la valla entre las zonas comprendidas entre Barrio Chino y Beni Enzar”, ha explicado este jueves la Delegación de Gobierno. Según la institución, 32 migrantes y 20 agentes de la Guardia Civil han resultado heridos de pronóstico leve. El miércoles se superó el medio centenar de heridos, también leves, a ambos lados de la valla.

La entrada de más de 850 personas en dos días ha vuelto a llevar al límite al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), el recurso de acogida dependiente de la Secretaría de Estado de Migraciones en la ciudad autónoma. Después de años de sobreocupación y tras una etapa crítica durante la pandemia, el recinto, con 782 camas, se había vaciado hasta su mínimo histórico con apenas 57 residentes. Tras los dos saltos, la capacidad vuelve a sobrepasarse con 895 personas y Migraciones se niega a aceptar un solo migrante más.

El protocolo sanitario es otra de las cuestiones que tensa relaciones con la ciudad. Los recién llegados siguen un protocolo covid en espacios diferenciados dentro del CETI, cuando en el resto de comunidades este protocolo de aislamiento es de competencia autonómica o, en todo caso, de gestión compartida.

La ministra de Política Territorial y portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, se ha referido este jueves por la mañana en TVE a la situación “preocupante” de la frontera: “Es una presión migratoria muy importante, de mucha dimensión, que no había ocurrido antes en Melilla”. La ministra ha afirmado que el Gobierno mantiene su comunicación con Marruecos y ha defendido que se debe mirar “más allá” de este episodio para observar la política migratoria “de una manera global”. Fuentes gubernamentales están en alerta, convencidas de que habrá más intentos. “Nos consta que hay un número de personas que intentarán acceder”, ha confirmado la delegada del Gobierno, Sabrina Moh. La delegada ha anunciado también “una respuesta inmediata”, un refuerzo de Guardia Civil de 40 agentes y 45 de la Policía Nacional en la frontera, que ya están de camino.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha transmitido su “apoyo y solidaridad” al presidente de Melilla, Eduardo de Castro, y su “cariño” a los agentes que han resultado heridos.

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El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, había alabado recientemente la cooperación con el vecino del Sur. “Solo en el periodo de Navidad se ha impedido el salto a las vallas de Ceuta y Melilla de más de 1.000 personas. Eso sería muy difícil conseguirlo sin la colaboración de Marruecos”, dijo a elDiario.es en enero. Pero ambos saltos ponen la mira en esa diligencia de Marruecos en controlar su lado de la frontera. Y no solo en Melilla. “Es un hecho preocupante (...) estoy en contacto con las autoridades marroquíes para reconducir esta situación”, ha asegurado Albares, en La Sexta, este jueves.

Canarias es un reflejo del impacto que tiene la colaboración o no de Rabat en la inmigración irregular. Las islas registraron un récord histórico en enero, con casi 3.200 llegadas, también en febrero, con más de 2.300, y la práctica totalidad de las pateras habían partido del sur de Marruecos o del Sáhara Occidental, territorio controlado por las fuerzas de seguridad marroquíes. Las fuerzas de seguridad españolas, que otras veces celebran los avances en cooperación, llevan un tiempo mostrándose más escépticos: “De Marruecos no sale nadie si ellos no quieren”, afirmó a EL PAÍS una fuente de seguridad a finales de febrero. “Si salen es porque se lo están permitiendo”, zanjó otra.


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