Francisco Correa, en el tercer gran juicio al PP por Gürtel: “He adjudicado obras en muchos municipios y a nivel general”

Los 24 acusados por los negocios de la trama en Boadilla comienzan a declarar ante el tribunal

En primer término, Pablo Crespo (izquierda) y Francisco Correa, en el juicio que se celebra en la Audiencia Nacional, este martes.Foto: FOTO: JAVIER LIZON |  EFE

El primer plato fuerte del tercer gran juicio al PP por la trama Gürtel, que comenzó esta semana en la Audiencia Nacional, ha llegado finalmente este miércoles. El cabecilla de la red corrupta, Francisco Correa, y su antiguo número dos, Pablo Crespo, han declarado ante el tribunal y han reconocido su participación en el amaño de contratos en Boadilla del Monte (Madrid) gracias al beneplácito de los dirigentes locales del partido conservador. Pero los dos acusados, para quien la Fiscalía pide 76 y 64 años de cárcel, respectivamente, han insistido en que su actividad no se limitaba a este rico municipio: “Yo he adjudicado muchísimas obras. No solo en Boadilla, sino en muchos municipios y a nivel general”, ha recalcado Correa durante su interrogatorio.

La trama anidó durante años en el seno del PP, que acumula ya dos condenas por beneficiarse de Gürtel y que se enfrenta a una tercera en esta vista oral. El propio Crespo, que fue secretario de Organización de los populares gallegos, ha dicho que Correa “se ganó la cuenta del PP a nivel global en 1994” y, a partir de entonces, tejió toda una red de contactos que le sirvió para desembarcar en las administraciones gobernadas por el partido. “Correa siempre ha sido un excelente relaciones públicas. Trabó relación con todos los dirigentes y con los alcaldes. Era una persona con mucha capacidad de influencia en todos ellos. Y así fue como fue conociendo a todos”, ha apuntado su número dos.

Según mantienen las acusaciones y han admitido 17 de los 24 acusados, la trama se adentró en el Ayuntamiento de Boadilla a principios de la década pasada para amañar adjudicaciones con el objetivo de beneficiar a determinados empresarios que le pagaban comisiones. Los constructores abonaban mordidas que después se repartían Correa, sus hombres y distintos cargos del PP —entre ellos, el entonces alcalde, Arturo González Panero, El Albondiguilla—, quienes también recibían “regalos” como ropa y viajes. Parte de ese dinero era para la formación conservadora, pues se destinaba al pago de gastos de publicidad y campañas electorales. “Esto se hacía según las indicaciones e instrucciones recibidas por parte de la dirección regional y nacional del PP”, aseveró el exregidor en un escrito remitido al tribunal.

“Labores de ‘lobby”

Correa ha aprovechado su declaración para ratificar la carta de confesión que envió el 25 de noviembre de 2020 a la Audiencia Nacional. Al igual que en su manuscrito, el líder de Gürtel ha comenzado explicando cuándo conoció a otro de los grandes protagonistas de este juicio, Arturo González Panero. “Me lo presentó Guillermo Ortega, [regidor de Majadahonda], porque fueron compañeros de colegio. Fue en un almuerzo. Arturo era ya alcalde”, ha detallado. De esta forma, el empresario ha evidenciado cómo usó sus tentáculos dentro del PP. El partido se encuentra también acusado en esta vista como partícipe a título lucrativo por beneficiarse de la red corrupta.

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Durante cerca de una hora, Correa ha detallado cómo aterrizó en Boadilla y cómo operaba para amañar los contratos públicos. Según ha asegurado, él se limitaba a hacer “labores de lobby”. Mediaba entre los constructores y el Ayuntamiento —siempre hablaba con González Panero o con César Tomás Martín Morales, responsable de la Empresa Municipal de Suelo y Vivienda (EMSV), según su versión—. “Yo intervenía para que la adjudicación fuese a la empresa [elegida]”, ha insistido, antes de referirse a las mordidas que recibían a cambio: “Era yo quien negociaba la cantidad con los empresarios. Estos me aportaban un dinero en efectivo tras fijar un porcentaje. Y [parte de] ese dinero se lo entregaba a González Panero”.

Francisco Correa, durante su declaración este miércoles en el juicio.
Francisco Correa, durante su declaración este miércoles en el juicio.

“Yo seleccionaba siempre a una única empresa [para cada adjudicación]. Nunca tenía dos o tres candidatos. No trabajaba así. Me parecería amoral”, ha proseguido Correa, que ha descrito algunos de sus contactos. “En el caso de una parcela, me llamó el presidente de Sacyr Vallehermoso, Luis del Rivero”. Pero no se la ofreció a él, sino al constructor José Luis Ulibarri, también acusado en este juicio y con quien ya lo había pactado. “Los negocios con los alcaldes y los empresarios los hacía siempre Correa”, ha confirmado después Pablo Crespo.

La trama se aprovechó durante años de la intensa relación entre Correa y El Albondiguilla, pero esta comenzó a deteriorarse en un momento determinado.

—¿Por qué se produjo el fin de la relación con González Panero? —ha preguntado la Fiscalía Anticorrupción.

—Correa estaba muy enfadado porque se enteró de que Panero, con el que tenía un acuerdo, estaba negociando los contratos con otras personas. Correa se sintió traicionado, con toda la razón. Rompió la relación con él y los recados los hacía a través de Martín Morales […]. [En un caso, relacionado con la empresa Sufi], Panero llegó a mandar a otro intermediario para negociar, y Correa se sintió deslegitimado —ha contestado Crespo.

Pablo Crespo, durante su declaración de este miércoles.
Pablo Crespo, durante su declaración de este miércoles.

En sus escritos de confesiones, el líder de la trama y el exalcalde también dieron su versión al respecto. “La relación con González Panero era muy complicada, no mantenía su palabra ni código ninguno. Prometía y garantizaba contratos a diestro y siniestro. Cambiaba adjudicaciones, aún habiéndolas prometido a un empresario, si posteriormente otro empresario mejoraba la dádiva. [...] Se podría resumir como amoral”, asegura Correa. Sin embargo, El Albondiguilla ofrece otro punto de vista: “La colaboración delictiva se fue incrementando hasta 2005, fecha en la que rompí mi relación personal y directa con Correa —sin que ello signifique que dejase de someterme a los intereses de la organización— porque sus pretensiones eran desmedidas y ambiciosas, de manera que sus propuestas eran ya desproporcionadas e implicaban un mayor riesgo de exposición (desarrollo del PGOU, campus sanitario, área comercial del Banco Santander, proyecto sobre residencias de ancianos…)”.

“No ha sido inducido por el fiscal”

La segunda sesión de la vista oral ha comenzado pasadas las 10.15 de este miércoles y, en su primera parte, ha servido para dar por finiquitada la etapa de cuestiones previas. Una fase que dejó el martes un episodio clave para el resto de la vista oral: 17 de los 24 acusados admitieron su implicación en la trama. Sobre esa situación, ha querido pronunciarse ahora la representante de Anticorrupción: “El fiscal en ningún caso ha pedido a nadie que reconozca nada”. “Lo que hayan decidido que quieren reconocer, en ningún momento ha sido inducido por el fiscal”, ha dicho.

Además de Crespo y Correa, también han declarado este miércoles José Luis Izquierdo, el contable de la Gürtel; y Luis de Miguel, asesor de la trama. Este último ha reconocido que fue quien “ideó toda la estructura societaria” de la red corrupta. El presidente del tribunal, José Antonio Mora Alarcón, ha dado por finalizada la sesión pasadas las 13.30. El juicio proseguirá este jueves con la declaración del resto de acusados.

Sobre la firma

J. J. Gálvez

Redactor de Tribunales de la sección de Nacional de EL PAÍS, donde trabaja desde 2014 y donde también ha cubierto información sobre Inmigración y Política. Antes ha escrito en medios como Diario de Sevilla, Europa Sur, Diario de Cádiz o ADN.es.

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