El nacionalismo gallego busca el camino para vencer a Feijóo

Ana Pontón revalida su liderazgo en el BNG con el reto de disputarle votos al PP sin traicionar su soberanismo de izquierdas

La líder del BNG, Ana Pontón, en la asamblea de la formación celebrada este domingo en A Coruña.
La líder del BNG, Ana Pontón, en la asamblea de la formación celebrada este domingo en A Coruña.Moncho Fuentes (EFE)

El Bloque Nacionalista Galego (BNG) ha dejado atrás años de pasión y resurrección. El partido que en 2016 temió desaparecer arrollado por las mareas es hoy segunda fuerza en Galicia y se atreve a paladear la posibilidad de alcanzar, por primera vez en la historia del nacionalismo gallego, la Presidencia de la Xunta en las autonómicas de 2024. Ese es el “gran objetivo” que plantea su líder, Ana Pontón, que este domingo ha revalidado su liderazgo sin rivales y con un apoyo del 99%. Para romper la imbatibilidad del PP de Alberto Núñez Feijóo, el BNG afronta un reto que en el pasado, cuando gobernó la Xunta en alianza con los socialistas, le valió tensiones internas: “ensanchar” su base electoral sin renunciar a su ideología soberanista de izquierdas.

Unos 3.000 militantes aclamaron a Pontón en la asamblea celebrada en A Coruña, la ciudad donde nació la formación hace casi 40 años. Las intervenciones han sido abiertas; los corrillos, relajados; y las mayorías en las votaciones, rotundas. Atrás quedan aquellos congresos de airados debates a puerta cerrada y conspiraciones de pasillo que derivaron en el gran cisma de 2012, cuando Xosé Manuel Beiras y sus afines, entre otros, abandonaron el BNG para embarcarse en lo que se llamó la nueva política, aliados con Podemos y la Esquerda Unida de la ahora vicepresidenta del Gobierno central Yolanda Díaz.

“Hemos superado el escepticismo y a los que nos citaban en pretérito”, celebra Pontón. Ante la militancia ha defendido el éxito del cambio de “táctica” que emprendió cuando tomó las riendas del partido y que supuso desplegar lo que ha definido como un “discurso claro y actualizado, que huye de ideologismos”. El BNG de Pontón presume de ecologista y feminista. En su intento de “llegar a más sectores de la ciudadanía” y construir un “proyecto ganador” que no se ponga “límites”, su discurso reserva espacio, además de a las clases trabajadoras, a autónomos y pymes. A los votantes intentará convencerlos “con una sonrisa en los labios y razones que lleguen al corazón”, afirmó la nacionalista en el arranque de la asamblea, con las “manos libres para defender a Galicia” entre “tanta sumisión centralista”.

El debate sobre el independentismo también se ha colado en el encuentro. Las peticiones de parte de la militancia para que el partido defienda de forma clara una república gallega que se “descuelgue” de España fueron respondidas por Rubén Cela, miembro del equipo de Pontón. “El BNG no es independentista”, ha defendido Cela, sino “la casa común de todos los nacionalistas” gallegos, entre los que también se incluyen partidarios de un Estado federal o confederal, informa Europa Press.

Desde que en las elecciones gallegas de 2020 el BNG pasó de 6 a 19 diputados, las afiliaciones se han disparado. Según fuentes de la formación, la militancia ronda hoy las 9.000 personas y más de 1.400 llegaron a sus filas desde que Pontón agarró el timón. Las arcas del partido han minimizado en este tiempo la “importantísima” deuda que dejaron “otras épocas”, apuntó, con tono de reproche, el responsable de Organización, Bieito Lobeira. El Bloque aspira a “autofinanciarse” y el año que viene quedará “libre de deudas”, asegura su dirección.

Antes de las elecciones gallegas previstas para 2024 y a las que Feijóo no ha descartado presentarse, el BNG deberá afrontar las municipales. Los nacionalistas están en los gobiernos de tres Diputaciones en coalición con el PSdeG-PSOE y ostentan 28 alcadías, pero son minoritarios en la mayoría de las ciudades. “Son las más importantes que hemos vivido”, ha alertado Cristina Cid, alcaldesa de Allariz (Ourense), donde el partido gobierna desde hace más de 30 años. Cid ve en la cita electoral de 2023 la oportunidad de demostrar que el auge del nacionalismo gallego “no es pasajero”.

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