Narcotráfico

Invertir en placas solares para blanquear maría

La Guardia Civil detiene a una banda sevillana que blanqueó tres millones de euros, dirigida por un narco que fue secuestrado y torturado por otro traficante hace años

Agentes de la Guardia Civil precintan el establecimiento de lotería en El Cuervo que los Panecito adquirieron para blanquear. En vídeo, imágenes de la operación difundidas por la Guardia Civil.EUROPA PRESS | VÍDEO: EFE

Javier —nombre ficticio— fue uno de los testigos protegidos que relató el calvario de torturas que sufrió a manos del desparecido Ángel Suárez Flores, Casper, el ladrón de guante blanco que en 2009 se metió a narco para robar cocaína a otros traficantes. Un agente conocedor del caso relata su padecimiento: “Le hizo cortes en el cuello y la cara, además de agujeros en las muñecas”. La traumática experiencia debió marcar a Javier, pero no tanto como para abandonar el lucrativo negocio del narcotráfico. La Guardia Civil lo detuvo el pasado lunes junto a otras seis personas y 20 investigados más por supuestamente blanquear tres millones de euros de beneficios de la marihuana y la cocaína.

El clan había empleado los últimos diez años en montar un variopinto entramado de lavado de dinero entre las localidades sevillanas de Lebrija y El Cuervo. Lo mismo compraban décimos premiados —hasta 27— que la misma administración de loterías que los vendía. De hecho, cuando la Guardia Civil los apresó, acababan de invertir 1,2 millones de euros en comprar una cooperativa con 200 hectáreas de terreno para construir una planta fotovoltaica “con la que obtener ingresos permanentes”, según ha asegurado este domingo la Guardia Civil en la nota de prensa de la Operación Panecito, denominada así por el sobrenombre con el que era conocido el clan de narcos.

El cerco contra la banda comenzó en junio de 2020. Los guardias civiles —integrados por efectivos de los grupos de Delitos Económicos de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de Sevilla, OCON-SUR, CRAIN y GAR— sospecharon que tras la incautación entonces de más de 4.000 plantas de marihuana se escondía toda una trama de blanqueo, sustentada en la diversificación para ocultar los beneficios de la cocaína alijada años atrás. El máximo líder de la organización —cuya identidad no ha trascendido— figuraba, de hecho, como uno de los narcos a los que, ya en 2009, Casper secuestró y torturó para conseguir que desvelase dónde escondía un cargamento de cocaína que había llegado a la península por el puerto de Algeciras, a bordo de un contenedor de mercancías. Su testimonio, junto al de otros torturados, fue clave para que Sánchez Flores —famoso por ser capaz de robar los cuadros a Esther Koplowitz y fallecido el pasado mes de febrero— acabase condenado en 2015 a 89 años de cárcel.

La lujosa finca en la que vivía el líder detenido en la Operación Panecito, en Lebrija.
La lujosa finca en la que vivía el líder detenido en la Operación Panecito, en Lebrija.GUARDIA CIVIL / Europa Press

Más allá de la traumática experiencia, el principal investigado construyó todo un entramado de ocho sociedades pantalla y testaferros con los que blanquear el dinero por diversas vías. La lujosa y gran finca en la que vivía él en Lebrija —con piscina con cascada y puente incorporada— o su hijo —equipada con picadero para caballos— daban cuenta de ello. La banda compró una administración de lotería de El Cuervo mediante una de esas empresa propiedad de los líderes de la organización. La tasaron muy por debajo de su precio para abonar el resto en dinero negro y conseguir lavar hasta 300.000 euros con la maniobra, según estima la Guardia Civil.

Los Panecito simulaban contratos de trabajo con empresas ajenas de miembros de su red. Les daban de alta en la Seguridad Social, pese a que realmente no recibían pagos de estas empresas ni desempeñaban trabajo efectivo alguno. También usaron hasta 65 coches a nombre de otras sociedades sin actividad para moverse sin ser detectados por los agentes. Además, recurrían a técnicas más clásicas de blanqueo, como la adquisición de hasta 27 décimos y boletos de la ONCE premiados o el pitufeo, una modalidad de delito económico que consiste en ingresar pequeñas cantidades de dinero en cuentas bancarias para no despertar sospechas. En la década investigada, los agentes creen que consiguieron ingresar de esta forma 1,5 millones de euros en efectivo en 150 cuentas bancarias.

“En principio, hemos conseguido demostrar los tres millones de euros, pero no sabemos qué más puede tener”, apunta una fuente conocedora de las pesquisas. El pasado lunes, los agentes de la Guardia Civil se desplegaron entre Lebrija y El Cuervo para detener al principal investigado y a sus otros seis colaboradores directos. A todos ellos les encontraron más de 130.000 euros en efectivo y abundante documentación que ahora está siendo analizada. Además, hay otras 20 personas investigadas por colaborar con la banda en su diversificado blanqueo. El Juzgado Número 1 de Lebrija, encargado de dirigir la investigación, ha decretado libertad con cargos para los siete detenidos, a la espera de que el caso llegue a juicio.

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