VÍCTIMAS DEL TERRORISMO

Las calles de Pamplona recuerdan por fin a la mayoría de las víctimas de ETA

El Ayuntamiento de la ciudad consulta a las familias de los 27 asesinados por la banda terrorista en la capital navarra para colocar una placa en su nombre; 19 de ellas han accedido

Homenaje que autoridades civiles y militares han realizado este lunes en Pamplona en el lugar del atentado de ETA de 1985 en el que murieron el niño Alfredo Aguirre y el policía nacional Francisco Miguel. En la imagen, la madre del pequeño, Carmen Belascoáin (sentada), saluda a Javier Caballero, hijo del edil de UPN Tomás Caballero, asesinado por ETA en 1998, en presencia de Verónica Miguel (con boina roja), hija del policía nacional.
Homenaje que autoridades civiles y militares han realizado este lunes en Pamplona en el lugar del atentado de ETA de 1985 en el que murieron el niño Alfredo Aguirre y el policía nacional Francisco Miguel. En la imagen, la madre del pequeño, Carmen Belascoáin (sentada), saluda a Javier Caballero, hijo del edil de UPN Tomás Caballero, asesinado por ETA en 1998, en presencia de Verónica Miguel (con boina roja), hija del policía nacional.Jesús Diges / EFE

La mayor parte de las víctimas mortales de ETA en Pamplona tendrán un homenaje permanente en los mismos lugares donde fueron asesinadas. Después de años sin que Ayuntamiento y asociaciones de víctimas alcanzaran un consenso, desde este lunes y durante los próximos meses se colocarán un total de 19 placas en la capital navarra. No son todas: porque la banda se cobró 27 vidas en la ciudad, pero sí todas cuyas familias han accedido a ese reconocimiento, tras consultarles el Consistorio. Este lunes se colocaron las primeras cuatro, dedicadas a Joaquín Imaz Martínez, Carlos Sanz Biurrun, Alfredo Aguirre Belascoáin y Francisco Miguel Sánchez, que murieron entre 1977 y 1985, y se han realizado actos en cada uno de los lugares donde fueron asesinados. Una ofrenda floral y un minuto de silencio han protagonizado unos homenajes presididos por el Ayuntamiento de la capital y la Asociación Navarra de Víctimas del Terrorismo (Anvite), a los que han asistido familiares de las cuatro víctimas.

“Significa dignificación, significa justicia. En Pamplona no se habían colocado placas de una forma masiva, no de una forma satisfactoria para las víctimas”, señala el presidente de Anvite, José Ignacio Toca. El primero de los homenajeados, Joaquín Imaz, fue la primera víctima mortal que dejó ETA en Pamplona. Este comandante en jefe de la Infantería Armada fue tiroteado el 26 de noviembre de 1977, cuando se dirigía a su coche, aparcado junto a la plaza de Toros de la ciudad. La placa se ha colocado en la calle Arrieta, 11, y durante el acto su hija, María del Carmen Imaz, ha dirigido unas palabras de agradecimiento: “A todos aquellos que han hecho posible que el recuerdo de mi padre permanezca aquí”. En el segundo acto, celebrado en la calle Juan de Labrit, 25, donde murió asesinado a tiros el 8 de octubre de 1979 el policía nacional Carlos Sanz Biurrun al salir de su vehículo, ha intervenido su hermana María.

La decisión de empezar por estas cuatro placas responde a lo próximo que están los cuatro lugares en que se cometieron sendos atentados. “Hemos querido conjugar la simbología de que en el primer grupo esté el primer asesinado y en el último grupo el último de ellos, y a partir de ahí hemos querido conjugar lo práctico. Desgraciadamente Pamplona no es una ciudad grande y sin moverte demasiado encuentras, en pocos kilómetros, [el lugar de] mucha gente que ha caído asesinada”, recuerda el presidente de Anvite.

Las dos últimas víctimas homenajeadas este lunes perdieron la vida en el mismo atentado, ocurrido el 30 de mayo de 1985 junto al portal de Bajada de Javier, 16. En este ataque perecieron el policía nacional Francisco Miguel Sánchez y el niño de 13 años Alfredo Aguirre Belascoáin tras explotar una bomba colocada dentro de una bolsa de basura. La hija del primero, Verónica, ha sido el familiar que ha recibido la placa en honor a la víctima, a la que ha dedicado unas breves palabras. Además, han recibido la réplica de la placa Carmen Belascoáin, la madre de Alfredo Aguirre, y su hijo y hermano de la víctima, Luis Aguirre. José Ignacio Toca recuerda que ya se había colocado anteriormente una placa en este lugar, pero recordando solo a una de las víctimas, el menor. “El consistorio era de Bildu y entonces se puso al niño y no al policía nacional”, precisa.

A los actos de este lunes han asistido el alcalde de Pamplona, Enrique Maya, y el presidente de Anvite, además de otras autoridades como el presidente del Parlamento foral, Unai Hualde; el vicepresidente primero del Gobierno de Navarra, Javier Remírez; la consejera de Relaciones Ciudadanas, Ana Ollo, y el delegado del Gobierno en Navarra, José Luis Arasti. También han asistido representantes de todos los grupos parlamentarios, salvo de EH Bildu. El Ayuntamiento de Pamplona y Anvite firmaron en septiembre del año pasado un convenio de colaboración para llevar a cabo la iniciativa. En las placas colocadas consta el nombre de la víctima y la leyenda “fue asesinado [o asesinada] por la banda terrorista ETA el día [fecha del atentado]. Verdad, memoria, dignidad y justicia”.

El próximo 11 de marzo se colocarán otras cinco placas, anuncia el presidente de Anvite. Ese día se conmemora el Día Europeo de las Víctimas del Terrorismo. Luego, el 21 de marzo, se realizarán cinco nuevos homenajes y, finalmente, el 17 de abril, se descubrirán las cinco últimas. José Ignacio Toca espera que esta iniciativa no sea la última en Navarra y que se extienda a otros lugares de la comunidad foral donde ETA dejó víctimas mortales. “Una vez termine el proceso en Pamplona, empezaremos en otros municipios en los que todavía no se han colocado placas”.

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