Narcotráfico

El alijo frustrado que acabó en un asesinato en una cuneta de Cádiz

Policía y Guardia Civil detienen a 11 personas por pertenecer a dos bandas de narcos que se enzarzaron en un ajuste de cuentas mortal tras un decomiso de hachís

En la operación han detenido a once integrantes de dos redes que introdujeron en España más de 5.000 kilos de hachís por las costas de Cádiz y Huelva.
En la operación han detenido a once integrantes de dos redes que introdujeron en España más de 5.000 kilos de hachís por las costas de Cádiz y Huelva.Guardia Civil / EFE

Cada cual sabía su papel para que el hachís llagase a su destino: la banda de Madrid organizaba el alijo, la de Cádiz lo ejecutaba y los italianos compraban el cargamento. Ya funcionó con las tres toneladas de droga que consiguieron introducir, sin aparentes sobresaltos, a través del puerto deportivo de Rota en septiembre de 2019. Pero cuando los agentes frustraron el plan de un segundo intento con 2.000 kilos más, la confianza entre las mafias se quebró. Apenas unos días después unos ciudadanos franceses sospechosos de ser sicarios arrojaban en mitad de una autovía en Sanlúcar a tres hombres con signos de haber sido torturados, uno de ellos, cosido a puñaladas y ya muerto.

La escena en la que cinco supuestos asesinos a sueldo franceses arrojaban de una furgoneta en marcha a los tres secuestrados provocó una persecución policial que culminó en las calles de Sevilla, la tarde del 22 de septiembre de 2019. Más de un año después de aquello, la Policía Nacional y la Guardia Civil han dado por desarticulada la cooperativa para el crimen entre Madrid y Cádiz que habían creado 11 supuestos narcos, pero que acabó en un ajuste de cuentas de los madrileños, recelosos del trabajo realizado por los gaditanos, según han concluido los investigadores. Estos detenidos se suman a los cinco ciudadanos franceses, ya apresados en 2019, y que están investigados cometer un asesinato supuestamente por encargo.

Nada parecía presagiar que la sociedad entre los supuestos narcos de Cádiz —asentados en las ciudades de Jerez, Sanlúcar de Barrameda y Chipiona— y los norteafricanos asentados en Madrid iba a acabar tan mal. Según las investigaciones, los segundos, residentes en la zona sur de la capital, contactaron con los gaditanos para que se convirtiesen en el soporte en tierra logístico del alijo que estaban preparando desde el norte de Marruecos. El papel de los gaditanos consistía en botar y guardar la narcolancha, trasladar y custodiar la droga hasta que un comprador italiano se hiciese cargo de ella.

La alianza fue bien en un primer porte de 3.000 kilos que realizaron en el puerto deportivo de Rota (Cádiz) con la supuesta connivencia de un policía portuario, investigado ahora por corrupción. Pero este primer movimiento realizado en septiembre de 2019 puso a los investigadores sobre la pista de los narcotraficantes y sus siguientes pasos se truncaron. Apenas unos días después, los agentes de ambos cuerpos consiguieron desmantelar, con la ayuda de Vigilancia Aduanera, dos alijos simultáneos que la cooperativa pretendía realizar en Huelva —900 kilos de hachís— y en Chiclana de la Frontera —otros 930 kilos más—. La maniobra policial pilló también a un enviado de una mafia italiana que llegó a través de Málaga para cerrar un acuerdo de compra.

Los integrantes de la banda de Madrid acusaron a los de Cádiz de la pérdida de la droga e idearon un plan para saldar la deuda. Según las pesquisas policiales, contrataron a unos sicarios de origen francés para que se desplazaran a la provincia de Cádiz a dar un escarmiento a los miembros de la organización de la zona. Los asesinos a sueldo secuestraron y torturaron de forma “muy violenta” a tres vecinos de Chipiona, tal y como ha asegurado este viernes la Policía y la Guardia Civil en la nota de prensa de la bautizada como operación Tránsito-Sagüaro. Los hombres acabaron con fracturas en el cráneo y uno de ellos asesinado a puñaladas.

Los arrestados fueron descubiertos mientras arrojaban los cuerpos de los dos malheridos y del fallecido desde una furgoneta en marcha en la autovía A-380, entre Sanlúcar y Jerez. El suceso provocó una persecución en la que la colaboración de un guardia civil fuera de servicio fue clave para la localización de cuatro de los huidos a bordo de la furgoneta. El quinto sospechoso acabó detenido poco después, en plena calle del barrio sevillano de Los Remedios. Para ese entonces, el suceso ocurrido en una tarde de domingo justo al regreso de la playa de muchos gaditanos y sevillanos, se viralizó a través de los vídeos caseros grabados y colgados en las redes sociales por los testigos de la persecución.

Aunque los detenidos por el homicidio están en prisión desde aquel 22 de septiembre, los investigadores se afanado durante estos meses en localizar a los autores intelectuales del ajuste de cuentas. La semana pasada se realizaron ocho registros simultáneos en Jerez, El Puerto, Chiclana y Chipiona, en la provincia de Cádiz; Getafe (Madrid); y Fuengirola y Mijas, (Málaga). En total, hay 11 detenidos, entre el que se encuentra el cabecilla de la mafia asentada en Madrid, cuya identidad no ha trascendido. A todos ellos se les imputan delitos de pertenencia a organización criminal y delitos contra la salud pública. En los registros, los agentes les han decomisado dos potentes narcolanchas y una lancha, 17.200 euros en efectivo, 36 móviles y 1.872 kilos de hachís. El Juzgado de Instrucción Número 3 de Jerez, encargado de centralizar la investigación, ha decretado el ingreso en prisión de todos.

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