Marihuana a pleno rendimiento

La Guardia Civil detiene en Málaga a 17 personas de una organización que, además de cogollos, extraía aceite, polen, pasta, resina y pastillas de hachís

La plantación de marihuana incautada por la Guardia Civil este viernes en Málaga.
La plantación de marihuana incautada por la Guardia Civil este viernes en Málaga.

El objetivo de cualquier agricultor es sacar el mayor rendimiento posible al cultivo. Ya sean aguacates, lechugas o zanahorias. Para ello eligen la mejor tierra, el momento adecuado y practican los cuidados necesarios. Son los principios que regían también en una organización dedicada a plantar marihuana en la provincia de Málaga. Sus miembros no se conformaban con despalillar cada planta, separar los cogollos y venderlos. También contaban con laboratorios para extraer resina, polen, pasta, tabletas, pastillas e incluso aceite de hachís. Era la manera de sacar mayor rendimiento a la cosecha y obtener mayores beneficios. “Aprovechaban toda la producción”, cuentan desde la Guardia Civil, que ha detenido a las 17 personas de un grupo criminal dedicado a este cultivo, a quienes han incautado 100 kilos de cogollos, 2.000 plantas y seis litros de aceite de hachís, entre otros.

La organización había desarrollado una infraestructura que le permitía cosechar grandes cantidades a lo largo del año. Para empezar, buscaron viviendas y una nave industrial donde realizar su trabajo. Eligieron distintos municipios del Valle del Guadalhorce o sus cercanías, donde el clima y el terreno son idóneos.

Con las parcelas elegidas, el grupo se dejó asesorar. Uno de sus miembros, de hecho, regenta un growshop —tienda donde venden todo lo necesario para cultivar marihuana, incluidas las semillas— desde el que asesoraba y servía materiales al resto de compañeros, tanto para el cuidado de las plantas, como para el montaje de los laboratorios.

Con el sitio adecuado y la información suficiente, los miembros de la organización comenzaron la producción de “miles de plantas” de marihuana, según la Guardia Civil. No se conformaron con esperar a que creciera para secarla, despalillarla y obtener los cogollos. Decidieron que, como con el cerdo, hasta los andares de esta planta se debían aprovechar. Por eso utilizaron los aparatos que su compañero experto les había recomendado para extraer aceite, resina, polen y pastillas de hachís, productos que tienen, además, un precio más elevado en el mercado negro. Según fuentes especializadas en estupefacientes, la mayor parte de estos productos es distribuido en el norte de Europa, donde el precio se multiplica: por ejemplo, un kilo de marihuana cuesta unos 1.500 euros en Andalucía, duplica su precio en Francia y se eleva hasta los 9.000 euros en los países nórdicos.

Aunque los cultivos se realizaban bajo techo para evitar las miradas de los curiosos e intentar incrementar el número de cosechas al año, los agentes de la comandancia de Coín empezaron a sospechar. Tras una investigación desarrollada durante varios meses, lograron corroborar que había varias plantaciones conectadas entre sí. Y que el nexo que las unía era una misma organización criminal dedicada al cultivo “a gran escala” de marihuana.

Como resultado, hay 17 personas detenidas, a las que se acusa de delitos contra la salud pública, pertenencia a organización criminal y defraudación de fluido eléctrico. En los nueve registros realizados, se desmantelaron laboratorios para la producción de estupefacientes y se intervinieron 2.000 plantas de marihuana, 100 kilos de cogollos, seis litros de aceite de hachís y diversas cantidades de resina, polen, hachís, además de varias dosis de MDMA, ketamina y éxtasis. También seis vehículos, una escopeta y numerosa maquinaria para el cultivo, elaboración, preparación y distribución de la droga.

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