JUICIOS

La doble cara de la viuda de Patraix: “Superfeliz” ante los íntimos, compungida con el resto, dice la policía

Declaran los investigadores del crimen en la segunda sesión de un juicio con dos examantes en el banquillo de los acusados

En primer plano, los dos abogados de la familia de Antonio Navarro, el ingeniero asesinado en 2017, y detrás su viuda, Maje, con sus defensores.
En primer plano, los dos abogados de la familia de Antonio Navarro, el ingeniero asesinado en 2017, y detrás su viuda, Maje, con sus defensores.Manuel Bruque / EFE

María Jesús M., Maje, la viuda de Patraix, acusada junto a su examante Salvador R. de planificar y matar presuntamente a su esposo, un ingeniero de 36 años, en agosto de 2017, ofrecía una doble cara tras la muerte violenta de su marido, según ha declarado este viernes la responsable de la Policía Nacional que investigó el caso. Según las conversaciones intervenidas y el testimonio de su entorno, la joven enfermera confesó a una amiga íntima a los pocos días de la muerte de su marido lo “superfeliz” y “liberada” que se sentía mientras a otra conocida le manifestaba que no salía de la cama, que estaba medicada y que solo comía un yogur, ha relatado la inspectora.

En la segunda sesión del juicio del crimen de Patraix [barrio de València donde se sucedieron los hechos] han declarado como testigos los cinco investigadores de la Policía y otros dos de la Guardia Civil, que han relatado, a preguntas de las partes, el hallazgo del cadáver y los pormenores de sus cinco meses de investigaciones antes de la detención de los dos acusados a principios de 2018.

Cuando los agentes de Homicidios de la Policía Nacional llegaron el 16 de agosto de 2017 a un garaje de la calle Calamocha de València se encontraron el cadáver de Antonio, tumbado boca arriba entre dos coches, con hasta ocho puñaladas en el tórax, y con las llaves de casa a los pies, ha descrito la responsable de la investigación del caso. No se veía ninguna puerta forzada. La testigo ha explicado que descartaron rápidamente la posibilidad de que la muerte del ingeniero se produjera por un robo, como intentó justificar el ataque Maje a la policía, por “la violencia inusitada” de la escena con la que se encontraron en el garaje.

De la relación que mantenían los acusados desde 2015, pues trabajaban ambos en la misma clínica de Valencia, ella era la “fría” y “dominante” y él una persona “servil”, que le hacía los recados o le arreglaba los papeleos, describió el entorno de ambos. En su declaración a los agentes, Maje asegura que mantuvieron episodios esporádicos de “sexo oral” y que le daba asco, si bien la policía tiene acceso a cartas muy románticas entre ambos e incluso a “vales” por un fin de semana de amor.

La defensa de Maje, además de censurar a la inspectora por plagar sus informes de valoraciones, ha tratado de desmontar el móvil económico como elemento que pudiera haber empujado a Maje a participar en el crimen. Su marido estaba autorizado en la cuenta de ella, pero no al contrario. La acusada cobraba una pensión de viudedad de 1.100 euros mensuales.

La testigo ha relatado la “actitud extraña” de la viuda en las horas siguientes al crimen. Mientras la interrogaban, unas horas después de descubrirse el cadáver de Antonio, Maje sollozaba y se veía afectada, pero en cuanto se interrumpía la conversación por algún receso miraba el teléfono sin parar hasta el punto de que algunos de los agentes le llamaron la atención.

La defensa de Salvador ha puesto énfasis en la actitud colaboradora de su cliente, que explicó a los agentes dónde tiró el cuchillo cebollero con el que mató al ingeniero de Novelda.

El caso, muy mediático por su móvil pasional, ha dado varios giros desde que se inició la investigación. Maje intentó hacer creer en un principio a los investigadores de la policía que el móvil de la muerte de su esposo fue el robo, pero cuando fue detenida acabó confesando que participó en la planificación del crimen. Días después se retractó, alegando que su confesión inicial se debió al nerviosismo. La Fiscalía reclama 22 años de prisión para María Jesús y 18 para Salvador, acusado de ser el autor material del crimen, mientras la familia del fallecido solicita 25 y 20 años, respectivamente, para ambos.

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