González Laya viaja a Libia y Túnez para estrechar lazos en el Magreb

La ministra discutirá con su homólogo italiano el alto el fuego en territorio libio

Arancha González Laya, este viernes en un acto de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).
Arancha González Laya, este viernes en un acto de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).AECID / EFE

España trata de abrirse camino en los dos países magrebíes más alejados de su órbita, Libia y Túnez. La ministra de Exteriores, Arancha González Laya, viaja este fin de semana a las capitales de esos dos Estados, en los que hasta ahora España ha desempeñado un papel modesto. En el caso de Libia, González Laya pretende apoyar el frágil alto el fuego que rige en el país desde finales de agosto, aunque de momento sin reanudar la presencia diplomática permanente en Trípoli. En Túnez se busca crear un vínculo político que permita mejorar los intercambios comerciales y de inversiones.

Marruecos y Argelia constituyen el principal referente de España en el Magreb por los enormes desafíos migratorios, comerciales, energéticos y de seguridad que los unen. Sin llegar a ese nivel de interlocución, la titular de Exteriores aspira a ensanchar la relación con los dos vecinos africanos. “Son dos Estados en los que hemos estado muy por debajo de nuestro potencial”, explican fuentes del Ministerio de Exteriores para enmarcar la visita que arranca este sábado en Túnez.

Pese a la cercanía geográfica, España solo provee el 4% de las mercancías que recibe Túnez del exterior, muy por detrás de Italia, Francia y Alemania, según datos del ministerio. Aunque hay presencia de empresas españolas en el sector turístico (Iberostar, Vincci, Barceló y Ona) y en el energético (Gamesa suministra la energía eólica del país), la diplomacia española ve margen para ampliar esa colaboración, también en el sector agroalimentario. En la capital, González Laya se entrevistará con el presidente tunecino, Kais Said, y con representantes de la sociedad civil.

Respecto a Libia, polvorín migratorio y terreno fértil para el radicalismo a las puertas de Europa, España trata de apuntalar los esfuerzos para mantener el alto el fuego decretado el pasado 21 de agosto tras cinco años de un conflicto armado que implica cada vez más a diferentes potencias extranjeras. Desde el inicio de esos enfrentamientos, las autoridades españolas han evitado visitar el país magrebí, aunque sí han participado en algunas de las iniciativas de diálogo frustradas durante estos años.

Pese a las esperanzas depositadas en este alto el fuego, Exteriores no contempla por ahora reabrir la embajada en Trípoli. El embajador ejerce desde Túnez —con desplazamientos esporádicos a Libia— por la falta de garantías de seguridad en el país.

Uno de los esfuerzos que realiza la Unión Europea para limitar las amenazas de seguridad provenientes de Libia es la operación militar Irini, que trata de frenar el tráfico de armas hacia el territorio magrebí. Pese a que España suele participar en todas las misiones de la UE y la OTAN, el Gobierno de Pedro Sánchez descartó en un principio sumarse a esta iniciativa, aprobada el pasado mes de marzo. De momento la decisión se mantiene, aunque las fuentes consultadas apuntan a que la reevaluación del proyecto que se está haciendo en Bruselas “podría abrir esa oportunidad” más adelante.

El viaje al Magreb culminará el próximo martes con una visita de González Laya a su homólogo italiano, Luigi di Maio, en Roma. Los dos ministros tratarán de la situación libia —Di Maio también visitó el país africano la semana pasada— y del fenómeno migratorio a través del Mediterráneo, según explican fuentes diplomáticas. En anteriores citas Di Maio también pidió a González Laya que España se sumara a la operación Irini, liderada por Italia.

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