Sánchez deriva a la Casa del Rey la responsabilidad de informar del paradero de Juan Carlos I

El presidente del Gobierno defiende la independencia de los jueces tras la imputación de Podemos por supuesta financiación irregular

El rey Felipe VI y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este miércoles en el palacio de Marivent, en Palma de Mallorca. En vídeo, Sánchez responde a las preguntas de los periodistas sobre el Rey Juan Carlos I, Pablo Iglesias y el acuerdo entre el Gobierno y la FEMP.FOTO: FRANCISCO UBILLA / VÍDEO: MONCLOA

El paradero desconocido de Juan Carlos I tras su salida de España el pasado 4 de agosto se ha convertido en un asunto incómodo para el Gobierno, que trata de que no le salpique la opacidad con la que la Casa del Rey ha decidido manejarla. El presidente, Pedro Sánchez, insistió este miércoles en descargar la responsabilidad de ofrecer la información sobre el paradero del Rey emérito a la Monarquía y al propio afectado. “Somos instituciones distintas”, enfatizó.

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El Gobierno confía en que en plena emergencia sanitaria y económica por la pandemia del coronavirus se imponga la estabilidad de las instituciones frente a la convulsión que ha supuesto la marcha de Juan Carlos I de España en pleno agosto. En La Moncloa son conscientes de que el asunto seguirá generando tensión, pero creen que los ciudadanos tienen preocupaciones mayores de las que ocuparse, como la pandemia, el empleo y la deriva de la economía. El destino ignoto del Rey emérito, que una semana después sigue sin desvelarse, supone no obstante un elemento de incomodidad añadida a la crisis para el Gobierno, que ha decidido de momento respetar la decisión — no se conoce si de Juan Carlos I, o de Felipe VI— de mantener en secreto su paradero, aunque le cause desgaste.

Sánchez trató este miércoles de marcar distancias con la Casa del Rey y de desprenderse de la responsabilidad de informar sobre el destino del Rey emérito, del que se seguía preguntando ayer también la prensa internacional, como The New York Times. El presidente compareció en Palma de Mallorca brevemente ante los periodistas —poco más de quince minutos— tras reunirse con Felipe VI en el tradicional encuentro de verano en el palacio de Marivent, y derivó las preguntas acerca de dónde se encuentra Juan Carlos I al propio interesado y a la Casa del Rey. Sus conversaciones con el jefe del Estado, justificó, permanecen “en la confidencialidad debida” y por eso no va a revelar la información de la que dispone. “Aquellas cuestiones que tengan que comunicarse vinculadas con el asunto que usted ha referido tiene que ser la Casa Real o el propio afectado y no el Poder Ejecutivo”, contestó Sánchez a una periodista evitando mencionar a Juan Carlos I.

La Casa del Rey ha decidido, no obstante, no informar del destino del Rey emérito con el argumento de que es un ciudadano privado y que él revelará dónde se encuentra cuando lo considere conveniente, si lo considera. Pero Juan Carlos I conserva el título honorífico de rey de España, viaja con pasaporte diplomático, forma parte de la familia real, está aforado al Tribunal Supremo y no ha renunciado a sus derechos dinásticos. El Gobierno también está plenamente informado de su paradero porque viaja con cuatro escoltas del Servicio de Seguridad de la Casa del Rey, que dirige el coronel de la Guardia Civil Miguel Herráiz. En la carrera por localizarlo, los medios han situado al Rey emérito en Portugal, República Dominicana, Emiratos Árabes Unidos e incluso Nueva Zelanda.

La reunión de hoy entre Sánchez y Felipe VI era la primera oficial desde que trascendió la noticia de la salida del Rey emérito del país. El jefe del Ejecutivo y el del Estado estuvieron reunidos en torno a una hora y, según explicó después el presidente, se centraron en repasar la crisis del coronavirus, la emergencia económica y la situación internacional. En su comparecencia después del despacho, Sánchez enfatizó la gravedad de la situación en la que se encuentra el mundo por la pandemia y la vinculó con la necesidad de instituciones estables, en un mensaje claramente destinado a reforzar a la Monarquía . “Cuanto más adversa es la situación, que es extraordinariamente compleja derivada de la pandemia, más importante es el normal funcionamiento de las instituciones públicas”, remarcó. Sánchez se va a mantener en la defensa de la monarquía parlamentaria y en que hay que separar la institución de la persona de Juan Carlos I, según transmiten en La Moncloa. Y en la apelación a que España necesita estabilidad.

El presidente apenas reservó, por otro lado, unas frases para la imputación de Podemos y varios miembros de su cúpula por malversación tras la denuncia de un exempleado del partido. El jefe del Ejecutivo se limitó a manifestar su “máximo respeto a la independencia de los jueces y a su trabajo”, sin defender expresamente a su socio de coalición. La oposición, por su parte, cargó con dureza contra el partido liderado por Pablo Iglesias. El PP pidió la dimisión del vicepresidente segundo: “Este populista de ambición ilimitada no puede ser vicepresidente del Gobierno de España. Alguien que se mueve constantemente en las cloacas, junto a la imputación de su partido, su cúpula y la corrupción que lo arrincona, está inhabilitado para el cargo”, señalaron los populares. Cs instó al líder de Podemos a “dar la cara” y comparecer en el Congreso. Y Vox afirmó que esta investigación justifica aún más la moción de censura que prepara para septiembre.

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