Hospitalizado el preso etarra Patxi Ruiz tras 12 días en huelga de hambre

El juez autoriza su ingreso pese a que el recluso se había negado a recibir tratamiento médico

Concentración de Bildu este jueves en San Sebastiánen apoyo al preso etarra Patxi Ruiz.
Concentración de Bildu este jueves en San Sebastiánen apoyo al preso etarra Patxi Ruiz.Javier Hernández

El preso de ETA Patxi Ruiz, que permanece en huelga de hambre y de sed desde el pasado 11 de mayo en la prisión de Murcia II, fue ingresado este jueves por la noche en el hospital Virgen de la Arrixaca. El traslado se realizó, con autorización judicial y en contra de su voluntad, para que un médico valore su estado de salud tras su negativa a ser tratado dentro de la prisión.

El médico de la cárcel de Murcia II consideró ese jueves que el recluso, que cumple una condena de 30 años por el asesinado del concejal de UPN Tomás Caballero, tenía que ser atendido urgentemente por un especialista. Patxi Ruiz, considerado un recluso polémico, se ha negado en varias ocasiones a ser tratado por el personal sanitario de la cárcel, por lo que la dirección de la cárcel tuvo que pedir autorización al juez de guardia de Mula para permitir el traslado del etarra a un centro sanitario. Fuentes de Instituciones Penitenciarias han explicado a este diario que el preso no ha comunicado oficialmente a los responsables de la prisión que sigue una huelga de hambre y de sed.

Patxi Ruiz, expulsado de la organización terrorista a finales de 2017 por llamar “liquidacionistas” al sector que dirigió la disolución de la banda, se declaró en huelga de hambre y de sed el pasado 11 de mayo en protesta contra la gestión de la pandemia en la prisión. Según informa el colectivo Amnistía ta Askatasuna (ATA), el preso se encuentra muy débil y tiene dificultades para andar y para dormir. En el comunicado que informa de su hospitalización, también señala que su familia se encuentra ya en Murcia y que su “médico de confianza" iba a verle al hospital.

En vista de que su estado físico se ha ido deteriorando progresivamente, la dirección de la prisión pidió por escrito al juzgado autorización para ingresarle en un hospital. En el parte médico que se acompaña a esta solicitud se adjunta la negativa del interno a firmar su traslado al centro sanitario. El Movimiento pro Amnistía y contra la Represión, una plataforma que agrupa a disidentes de la izquierda abertzale, ha reconocido en su web que Patxi Ruiz no quiere recibir tratamiento médico en la cárcel.

La rebeldía del preso ha dado lugar desde el pasado 12 de mayo a una escalada de acciones violentas, propias de la kale borroka, dirigidas contra sedes de partidos políticos como el PNV, el PSE-EE y Podemos. También contra una herriko taberna (sede afín a la izquierda abertzale) de Bilbao. Grupos radicales también quemaron un cajero automático en EA (Bizkaia) y se ensañaron contra el portal donde vive la líder de los socialistas vascos, Idoia Mendia, y su marido, el concejal de Bilbao Alfonso Gil. El portal de su casa apareció manchado con pintura roja y pasquines que llamaban “asesina” a Mendia. Todos estos actos han sido condenados por todos los partidos políticos, salvo EH Bildu, que tampoco firmó una nota institucional en el Ayuntamiento de Bilbao que rechazaba este tipo de actuaciones radicales.

La última de estas acciones violentas se ha producido este jueves por la noche contra la sede que el PNV tienen en la Parte Vieja de San Sebastián, donde han pintado las siglas de este partido dentro de una diana, según ha denunciado la formación nacionalista. Este viernes a primera hora un grupo de seis personas encapuchadas han detenido y atacado un autobús de Lurraldebus con cinco viajeros dentro. Tras obligar al conductor a detener el vehículo en la entrada al municipio guipuzcoano de Azpeitia, han realizado pintadas pidiendo Amnistía y en solidaridad con el preso etarra: Patxi, tu lucha es el modelo.

El presidente del PNV, Andoni Ortuzar, ha pedido hoy valentía a la izquierda abertzale para “enfrentarse a sus demonios” y “frenar” los ataques “intolerables e inadmisibles” de sus “díscolos” a sedes de partidos políticos, cajeros, autobuses y mobiliario urbano, así como a la casa de la líder del PSE-EE, Idoia Mendia. Ante ello, le ha reclamado “un cierre de filas” con el resto de partidos para decir a los saboteadores que “es gente marginal” y que “así no”.

Para el secretario general de los socialistas de Gipuzkoa, Eneko Andueza, esta “violenta” campaña ha dado hoy un “salto cualitativo” tras el ataque sufrido por un autobús de Lurraldebus porque buscaba perjudicar a la ciudadanía. “Pensábamos que la kale borroka formaba parte del pasado, pero vemos con preocupación que con esta espiral de sabotajes estamos ante una campaña violenta que cada día va a más y debe cesar ya”, ha afirmado.

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