LA CRISIS DEL CORONAVIRUS

La falta de acuerdo impide fijar la fecha de las elecciones vascas

El lehendakari volverá a reunirse el 14 de mayo con todos los partidos para decidir el día de los comicios autonómicos

Iñigo Urkullu preside este jueves la reunión con los partidos políticos vascos.
Iñigo Urkullu preside este jueves la reunión con los partidos políticos vascos.MIKEL ARRAZOLA

La celebración de las elecciones vascas sigue en el aire. La falta de un acuerdo amplio entre los partidos políticos ha impedido fijar una fecha volver a las urnas, inicialmente previstas para el día 5 de abril pero suspendidas por la pandemia del coronavirus. El lehendakari, Iñigo Urkullu, se ha reunido este jueves con representantes de todas las fuerzas para tratar de tomar una decisión, pero la falta de consenso suficiente ha obligado a dejar sobre la mesa la nueva convocatoria electoral.

Jurídicamente no es necesario que exista un acuerdo entre las formaciones para convocar las elecciones, una prerrogativa en manos del jefe del Ejecutivo vasco, pero Urkullu ha querido resolver esta cuestión con el apoyo de la mayoría. Un dirigente político presente en la cita ha asegurado a este diario que en la misma se han expresado “posiciones divergentes” sobre la fecha idónea de las elecciones. El lehendakari volverá a reunirse con los partidos el próximo 14 de mayo para tratar de establecer la fecha de las elecciones.

En la reunión, que se ha alargado dos horas, han participado Andoni Ortuzar y Joseba Aurrekoetxea por el PNV; Idoia Mendia y Miguel Ángel Morales, del PSE-EE; Arnaldo Otegi y Maddalen Iriarte, de EH Bildu; Miren Gorrotxategi e Isabel Salud, de Elkarrekin Podemos; Carlos Iturgáiz y Amaya Fernández, del PP, y José Ramón Becerra, de Equo-Berdeak.

Urkullu propuso hace una semana, en una intervención en el Parlamento autonómico, celebrar las elecciones vascas en julio, aunque en todo momento aclaró que antes de dar el paso quería contrastar la decisión con todas las formaciones políticas. Cuando hizo ese anuncio, el Gobierno de Sánchez no había hecho público aún el plan de desescalada, que prevé entre seis y ocho semanas de tiempo (hasta finales de junio) para levantar las restricciones que el estado de alarma impone por la pandemia del coronavirus.

Tras la reunión, el PNV ha marcado muy clara su posición favorable a celebrar los comicios en julio con la finalidad de contar “cuanto antes con un Gobierno y un Parlamento vasco fuertes que tomen decisiones sin perder un minuto”. "No se puede suspender ni secuestrar sine die el derecho fundamental al voto, que expira en octubre. Nos guste o no, toca hablar de elecciones”, ha apuntado la formación vasca en un comunicado.

“Votar en julio permitiría confeccionar en agosto un Gobierno que el 1 de septiembre pueda ya tomar las medidas para la reconstrucción económica y social que requiere el país. Si votamos en octubre, la adopción de esas medidas quedará aplazada, habiendo perdido un tiempo precioso”, ha indicado el PNV.

La secretaria general del PSE-EE, Idoia Mendia, ha pedido que las elecciones autonómicas se celebren “con todas las garantías sanitarias y de participación política”. El objetivo debe ser, ha dicho, que haya un Parlamento “a pleno funcionamiento y un Gobierno renovado que permitan afrontar todas las consecuencias que deja esta crisis sanitaria”.

Arnaldo Otegi, líder de EH Bildu, ha repetido en la reunión lo que viene diciendo días atrás públicamente: “Hemos dicho alto y claro que no toca hablar de elecciones, que toca hablar de un plan de choque socioeconómico para salvar y rescatar familias, empresas, comercios, autónomos... Lo que toca es hacer la desescalada con el máximo rigor”.

La candidata a lehendakari de Elkarrekin Podemos, Miren Gorrotxategi, ha advertido al lehendakari de que “no se puede gestionar la crisis y hacer campaña a la vez”, además de responsabilizarle de que Euskadi se encuentre “en un momento de incertidumbre política” porque “adelantó las elecciones cuando no había necesidad”.

Carlos Iturgaiz, elegido por Pablo Casado como candidato de la coalición PP-Ciudadanos, ha mostrado su convicción de que Urkullu tiene “entre ceja y ceja” convocar las elecciones en julio, pero le ha advertido de que “las urgencias del PNV no son las urgencias de los ciudadanos”.

Antes o después del verano

Urkullu asistía a la reunión de este jueves sin una posición “preconcebida”, tal como aseguró la víspera el portavoz del Gobierno vasco, Josu Erkoreka, pero ya dejó al descubierto su preferencia por celebrar los comicios antes de agosto. Alegó que las autoridades sanitarias creen a que “el riesgo de contagio puede estar en sus tasas más bajas en el mes de julio” y que durante el próximo otoño podría coincidir “con un rebrote de la epidemia”, lo que podría provocar que las autonómicas quedasen sin celebrarse hasta 2021.

La decisión de suspender las elecciones, que iban a celebrarse en Euskadi y en Galicia el pasado 5 de abril, se adoptó el 16 de marzo con el apoyo unánime de todas las fuerzas políticas. En principio, el aplazamiento electoral se mantiene hasta que el Gobierno levante el estado de alarma, aunque el Gobierno vasco ha señalado que “no existe ningún impedimento jurídico para celebrar los comicios vascos durante el estado de alarma”, opinó Erkoreka esta misma semana.

El decreto de Urkullu, firmado el 17 de marzo y que dejó sin efecto el 5-A, constataba “la imposibilidad material de realizar en condiciones mínimas razonables la campaña electoral y la celebración de la votación en las fechas previstas”, y subrayaba que los comicios al Parlamento vasco se celebrarían “tan pronto como la mitigación de la situación de emergencia sanitaria lo permita”. De esta forma, apuntaba que la convocatoria se realizaría “de forma inmediata, oídos los partidos políticos, y por decreto del lehendakari”.

Urkullu ha entregado hoy a los partidos sendos informes sanitario y jurídico-político para poder fundamentar con bases científicas y jurídicas las fechas en las que se pueden celebrar los comicios. El primero contiene un estudio actualizado sobre la evolución, situación actual y previsiones de la emergencia sanitaria en Euskadi. El segundo es un análisis de los servicios jurídicos del Gobierno autónomo sobre las consecuencias que tendría posponer la fecha electoral más allá del 25 de septiembre, cuando concluye esta legislatura.

A estas cuestiones se añade al debate político otro factor relevante: el plan de desescalada aprobado por el Gobierno central. Sobre este asunto, los nacionalistas vascos ya han adelantado su posición y estarían dispuestos a convocar las elecciones estando incluso vigente el estado de alarma.


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