Seis horas en Zúrich

Pese a su importante peso financiero, Zúrich se ofrece al viajero como una ciudad compacta y agradable para el turista que cuente con unas horas para conocerla. Además, hablamos de una ciudad que se presta al paseo en un agradable recorrido y que invita a sentarse en un coqueto café o en una chocolatería del casco viejo.

El aeropuerto internacional de Zúrich es el más importante del país y uno de los más transitados de Europa. El tren regional S-Bahn comunica el aeropuerto con la estación central de Zúrich (Zürich Hauptbahnhof) en tan sólo 10 minutos. Salen de la Terminal B con una frecuencia de diez minutos. Las maletas pueden dejarse en el servicio de consigna de la estación central. Además, justo a la salida por la puerta principal del edificio, está la oficina de turismo.

La zona de interés de la ciudad se encuentra a los dos lados del río Limmat. La ruta puede iniciarse cruzando el puente situado frente a la estación central, rumbo al casco viejo de la ciudad, comenzando un paso por la orilla del río Limmat. Desde allí hasta el límite con el lago Zúrich tenemos unos 20 minutos a pie. Conviene detenerse en Niederdorf, la calle más bohemia de la ciudad, antes de seguir rumbo a la orilla sur del río. En el camino, callejeando, no hay que perderse uno de los edificios más interesantes de la ciudad, la catedral de Grossmünster. El paseo es agradable y es recomendable desviarse de vez en cuando y sumergirse en las impolutas calles para ver las casas coquetas, las tiendas del barrio viejo y sus cafés.

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También puede optarse por cruzar al otro lado del río más adelante y aprovechar para bajar hacia la avenida Bahnhofstrasse, a unos diez minutos a pie de la estación. Esta calle está considerada como una de las más exclusivas zona de tiendas de todo el mundo. Allí veremos desfilar impresionantes joyerías, sedes de bancos y lujosos comercios en edificios palaciegos. En la misma orilla encontraremos la de abadía de Fraumünster. Muy cerca de allí se encuentra la colina de Lindehof, donde además de sus ruinas romanas se puede aprovechar para disfrutar de unas privilegiadas vistas de la ciudad. En la misma vertiente del Limmat se encuentra St Peterskirche, la iglesia más antigua de Zúrich, que alberga el reloj más grande de Europa.

Y finalmente, llegados de cualquiera de las dos orillas desembocamos en el lugar más impresionante de la ciudad, el gran lago. Durante el verano, y si aún queda tiempo antes de regresar al aeropuerto, se puede disfrutar de los numerosos cruceros que se organizan por el lago. Los hay de varias duraciones, así que es mejor consultar horarios e itinerarios.

Otra de las opciones que pueden barajarse es aprovechar algunos de los tours que ofrece la ciudad y que son muy convenientes para el viajero que disponga de sólo unas horas. Uno de ellos incluye, en un recorrido de tres horas y media, un crucero por el lago de una hora y media de duración .

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Si el viajero necesita moverse por la ciudad en transporte público, se puede utilizar el Züri Lini , la red de autobuses y tranvías que funcionan de forma eficiente y puntual. Los billetes hay que comprarlos en las taquillas situadas junto a las paradas.

Hay numerosas formas de visitar la ciudad de forma rápida y cómoda . Una de ellas es utilizar las rutas que ofrece el llamado trolebús clásico. Las audioguías están disponibles en español y el trolebús recorre durante dos horas las dos orillas de la ciudad, visitando los puntos más importantes. El servicio es diario durante todo el año. Consultar aquí los horarios .

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