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Un hogar a su medida

Un hogar a su medida

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En la localidad menorquina de Sant Lluís se encuentra la casa estudio de la

artista Natalia Lumbreras. Un espacio blanco interrumpido por sus coloristas creaciones textiles, que respeta el espíritu payés, busca la luz y apuesta por los materiales y la arquitectura de la isla.

  • Con un montón de abejas y el gato del vecino, que me ha adoptado”. Así responde la artista Natalia Lumbreras cuando se le pregunta con quién comparte esta serena casa payesa de 192 metros cuadrados distribuidos en dos plantas —la superior, ocupada por la monacal habitación—. La compró hace tres años: “Llevaba tiempo buscando una casa de pueblo que estuviese por arreglar. Cuando entré me dije: ‘Esta es’. No me enamoró nada en especial. ¡Podía ser hasta fea!”. En la imagen, Natalia Lumbreras posa delante de una seda pintada por ella para la colección Bodegones. “Probé por primera vez a enmarcar uno de mis pañuelos y lo dejé guardado años”. Su hermana Ana la convenció para colgarlo. Al lado, uno de sus Caprichos de seda.
    1Con un montón de abejas y el gato del vecino, que me ha adoptado”. Así responde la artista Natalia Lumbreras cuando se le pregunta con quién comparte esta serena casa payesa de 192 metros cuadrados distribuidos en dos plantas —la superior, ocupada por la monacal habitación—. La compró hace tres años: “Llevaba tiempo buscando una casa de pueblo que estuviese por arreglar. Cuando entré me dije: ‘Esta es’. No me enamoró nada en especial. ¡Podía ser hasta fea!”.

    En la imagen, Natalia Lumbreras posa delante de una seda pintada por ella para la colección Bodegones. “Probé por primera vez a enmarcar uno de mis pañuelos y lo dejé guardado años”. Su hermana Ana la convenció para colgarlo. Al lado, uno de sus Caprichos de seda.

  • De cómo estaba cuando entró a cómo luce ahora, la vivienda ha experimentado muchos cambios gracias a su amiga la arquitecta Vega Ortiz, artífice de la reforma. En la imagen, En la pared del salón, cuadro de Bruno Ollé. Debajo, obra de la artista. El sofá es una pieza adquirida en Batavia; la mesa y el ventilador son de la tienda Aquitania, en Menorca. Sobre la mesa, cerámica de Francisco Gálvez, de la  galería Tiempos Modernos-
    2De cómo estaba cuando entró a cómo luce ahora, la vivienda ha experimentado muchos cambios gracias a su amiga la arquitecta Vega Ortiz, artífice de la reforma.

    En la imagen, En la pared del salón, cuadro de Bruno Ollé. Debajo, obra de la artista. El sofá es una pieza adquirida en Batavia; la mesa y el ventilador son de la tienda Aquitania, en Menorca. Sobre la mesa, cerámica de Francisco Gálvez, de la

    galería Tiempos Modernos-

  • Dibujos de Lumbreras con apuntes de telas.
    3Dibujos de Lumbreras con apuntes de telas.
  • Además de conservar la estructura casi intacta, se han priorizado los materiales locales: apenas hay cemento y hormigón, “todo es estuco, marès (arenisca) y pintura al agua”. En la imagen,En la habitación, la lámpara es de Tiempos Modernos, la galería madrileña en la que expone Lumbreras. “Según tengo entendido, era del casino de Alejandría, de la zona de las mesas de jugar a las cartas”. El banco es el típico menorquín: “Proviene de la casa de mi hermano”. A la derecha, un futón enrollado.
    4Además de conservar la estructura casi intacta, se han priorizado los materiales locales: apenas hay cemento y hormigón, “todo es estuco, marès (arenisca) y pintura al agua”.

    En la imagen,En la habitación, la lámpara es de Tiempos Modernos, la galería madrileña en la que expone Lumbreras. “Según tengo entendido, era del casino de Alejandría, de la zona de las mesas de jugar a las cartas”. El banco es el típico menorquín: “Proviene de la casa de mi hermano”. A la derecha, un futón enrollado.

  • La idea era “perseguir lo orgánico” mejorando la distribución (“bastante extraña”), inundando todo de luz y redondeando las esquinas. En la imagen, En la cocina destaca la espectacular bóveda hecha por un artesano local. La lámpara es una propuesta de Vega, la arquitecta responsable de la reforma, y está hecha artesanalmente con tubería de cobre. Los casquillos son de porcelana de Zangra, así como las bombillas.
    5La idea era “perseguir lo orgánico” mejorando la distribución (“bastante extraña”), inundando todo de luz y redondeando las esquinas.

    En la imagen, En la cocina destaca la espectacular bóveda hecha por un artesano local. La lámpara es una propuesta de Vega, la arquitecta responsable de la reforma, y está hecha artesanalmente con tubería de cobre. Los casquillos son de porcelana de Zangra, así como las bombillas.

  •  En la imagen, la silla pertenece a un juego de cuatro. “Las compré en el primer Ikea de Madrid. Son alucinantes. Una maravilla. Están laminadas y se pueden desmontar al completo: las patas, el respaldo… Las tengo desde hace 25 años”.
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    En la imagen, la silla pertenece a un juego de cuatro. “Las compré en el primer Ikea de Madrid. Son alucinantes. Una maravilla. Están laminadas y se pueden desmontar al completo: las patas, el respaldo… Las tengo desde hace 25 años”.

  • El resultado es un espacio que aparece casi como un lienzo en blanco, interrumpido por las coloristas obras, telas y dibujos de su dueña: “Vega sabe que trabajo con color y que tengo muchas cosas. Meterle más de base me iba a generar estrés. Mi casa en Madrid es igual: un espacio blanco sobre el que danza todo lo demás”. En la imagen, Lumbreras, en su estudio, que ahora ocupa una parte de la casa.
    7El resultado es un espacio que aparece casi como un lienzo en blanco, interrumpido por las coloristas obras, telas y dibujos de su dueña: “Vega sabe que trabajo con color y que tengo muchas cosas. Meterle más de base me iba a generar estrés. Mi casa en Madrid es igual: un espacio blanco sobre el que danza todo lo demás”.

    En la imagen, Lumbreras, en su estudio, que ahora ocupa una parte de la casa.

  • En el comedor, la mesa es el modelo Tulip, de Eero Saarinen; las sillas, regalo de la madre de Lumbreras; la lámpara, de Zangra, y las estanterías son del mismo artesano que realizó la bóveda de la cocina. Al fondo, dibujo de Alejandra Rein.
    8En el comedor, la mesa es el modelo Tulip, de Eero Saarinen; las sillas, regalo de la madre de Lumbreras; la lámpara, de Zangra, y las estanterías son del mismo artesano que realizó la bóveda de la cocina. Al fondo, dibujo de Alejandra Rein.
  • Pared del estudio con dibujos de Lumbreras: “Me gusta tenerlos colgados y mirarlos por un tiempo”. Bajo ellos, una tela tensada con el último trabajo pintado por la artista.
    9Pared del estudio con dibujos de Lumbreras: “Me gusta tenerlos colgados y mirarlos por un tiempo”. Bajo ellos, una tela tensada con el último trabajo pintado por la artista.
  • La cama de la habitación es un futón de Futon Company, y el flexo es el Tolomeo, de Artemide. Al fondo, un costurero antiguo sobre una alfombra marroquí. En la pared, un cuadro de Piers Jackson comprado en la galería Encant, en Mahón (Menorca).
    10La cama de la habitación es un futón de Futon Company, y el flexo es el Tolomeo, de Artemide. Al fondo, un costurero antiguo sobre una alfombra marroquí. En la pared, un cuadro de Piers Jackson comprado en la galería Encant, en Mahón (Menorca).
  • Detalle de uno de los rincones del estudio. “Voy cambiando las postales de cuadros de artistas que me inspiran o de fotos que me gustan, pero siempre tengo algunas en la mesa donde dibujo”.
    11Detalle de uno de los rincones del estudio. “Voy cambiando las postales de cuadros de artistas que me inspiran o de fotos que me gustan, pero siempre tengo algunas en la mesa donde dibujo”.