La juvenil Judit Polgar siembra el pánico

La mujer más brillante de la historia del ajedrez ubica muy bien sus piezas y remata a lo grande

Olimpiada de Ajedrez de Tesalónica (Grecia, 1988). Los periodistas -entre ellos, Leontxo García- llegan a la sala de prensa el día de la inauguración, repasan las alineaciones de todos los países y dan un respingo al leer la nómina del equipo femenino de Hungría: Polgar, Polgar, Polgar y Madl. No era un error, sino tres hermanas que iban a revolucionar el ajedrez, además de producir un caso de estudio en cuanto a la muy peculiar educación que recibieron.

Las tres lograron grandes éxitos deportivos, pero la menor, Judit, fue mucho más allá: se negó a jugar torneos femeninos tras sus primeros éxitos, fue la única mujer entre los diez mejores del mundo en la historia del ajedrez y será siempre la portadora de un estandarte de igualdad cuya repercusión va mucho más allá del deporte. En la partida de este vídeo, disputada a los 16 años en el torneo inglés de Hastings, en 1992, la húngara destroza al ruso Yevgueni Baréiev, quien más tarde sería una gran estrella.

Sobre la firma

Leontxo García

Periodista especializado en ajedrez, en EL PAÍS desde 1985. Ha dado conferencias (y formado a más de 30.000 maestros en ajedrez educativo) en 30 países. Autor de 'Ajedrez y ciencia, pasiones mezcladas'. Consejero de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) para ajedrez educativo. Medalla al Mérito Deportivo del Gobierno de España (2011).

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