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Diálogo o ley

En el tema catalán se viene contraponiendo la ley frente al diálogo como si fueran conceptos opuestos y enfrentados. En un sistema democrático, el mayor ejercicio de diálogo que puede haber, y así ocurrió en nuestro país, es la elaboración de la Constitución y la negociación de las leyes que constituyen el marco de convivencia que una sociedad se otorga. La redacción de la Constitución supuso el mayor esfuerzo de escucha, comprensión y consenso que se ha realizado en la historia de España. Ese diálogo tenía un objetivo: establecer un acuerdo donde todas las partes pudieran sentirse concernidas. Los políticos condenados quebraron aquello que el diálogo había construido. En cambio, el diálogo que reclaman nace asimétrico —ya que en él no participa la Cataluña no independentista—, y desequilibrado porque la permanencia en el poder de una de las partes depende de satisfacer las peticiones de la otra.

Joaquín Gismero Brís. Torrejón de Ardoz (Madrid)

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