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La misteriosa desaparición de la princesa Basmah de Arabia Saudí

El silencio de la hija menor del rey Saud desata las alarmas sobre la posibilidad de que se encuentre bajo arresto domiciliario después de intentar volar a Suiza con su hija

La princesa Basmah Bint Saud, en la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, en 2016.
La princesa Basmah Bint Saud, en la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, en 2016.

El silencio de la princesa Basmah Bint Saud (Riad, 1964) ha desatado las alarmas sobre la posibilidad de que se encuentre bajo arresto domiciliario en Riad, según Deutsche Welle (DW). Esa cadena de televisión alemana afirma que la mujer fue detenida el pasado marzo bajo la sospecha de querer huir de Arabia Saudí cuando intentaba viajar a Suiza junto a una hija adulta para recibir tratamiento médico.

Al parecer, la princesa Basmah tenía permiso para volar desde Yedda el 18 de diciembre del año pasado, acompañada por su hija, a petición de su médico suizo. Sin embargo, el abogado estadounidense que organizó su evacuación, Leonard Bennett, declaró a DW que no se autorizó el despegue del aparato. Dos meses después, la princesa “desapareció del radar; nadie sabía dónde estaba”, según Bennett que dice “haber temido lo peor”. Tras repetidos intentos de hablar con ella, “volvió a resurgir, [pero] sonaba como si fuera un rehén”. La cadena no explica por qué la detención no se produjo hasta marzo.

El abogado interpreta que la sospecha de fuga tiene que ver con que el avión de la princesa tenía prevista una escala en Turquía, país con el que Arabia Saudí mantiene relaciones tensas. Una fuente, que la cadena describe como “próxima a la princesa” pero que no identifica por motivos de seguridad, cuenta que ha habido una investigación para aclarar si realmente planeaba huir. “Se ha probado que fue una información falsa, pero aún no sabemos por qué está detenida”, afirma. Aunque la familia ha mantenido contacto con ella, no puede expresarse abiertamente porque “sus comunicaciones están vigiladas”.

Como es habitual en estos casos, las autoridades saudíes mantienen silencio al respecto. Fue lo que sucedió en 2014 cuando salió a la luz que varias hijas del rey Abdalá se encontraban encerradas en un palacio de Yedda, en la costa del mar Rojo, gracias a la denuncia de la madre. Un año después, tras la muerte del monarca, sus teléfonos y sus correos dejaron de funcionar y no se volvió a saber de ellas.

La princesa Basmah, en Dresden, Alemania, en 2017. ampliar foto
La princesa Basmah, en Dresden, Alemania, en 2017.

La princesa Basmah, a la que DW presenta como “una prominente miembro de la realeza saudí que ha defendido causas humanitarias”, es la menor de los 115 hijos que tuvo el rey Saud. Nació poco antes de que su padre fuera depuesto en un golpe palaciego y apenas le vio en un par de ocasiones antes de que falleciera en 1969, cuando ella tenía cinco años. Su madre, la siria Jamila Merhi, se la llevó entonces a Beirut donde vivieron hasta el estallido de la guerra civil libanesa en 1975, cuando se instalaron en Londres. Volvió a Arabia Saudí cuando se casó en 1988 con Shuja Bin Nami Bin Shahin, de la conocida familia Al Sharif.

En torno a la época de su divorcio en 2007, Basmah, que ya tenía cinco hijos, empezó a escribir en periódicos saudíes y también inició algún negocio. Pero tres años después regresó a Londres donde adquirió fama de “abierta y mediática” por su aparición en diversos foros y entrevistas en los que denunciaba la corrupción y las desigualdades económicas en Oriente Próximo, aunque nunca criticó a la familia real de la que se sentía parte. Volvió a trasladarse a Arabia en 2016 y tras un oscuro incidente de intento de chantaje dejó de aparecer en los medios, salvo una breve entrevista con BBC árabe en enero del año pasado en la que hizo un llamamiento al fin de la intervención saudí en Yemen.

“Nunca he oído que haya hecho nada [significativo]. Si la han apartado, seguro que no es por luchar por los derechos humanos”, confía a EL PAÍS una periodista saudí que considera “un poco sensacionalista” la información de la televisión alemana.

El relato de DW hace alusión a que la rama de la familia a la que pertenece la princesa Basmah “pudo constituir una alternativa a la actual que representan el rey Salmán y su hijo”, algo que no explica el posible arresto domiciliario ya que las mujeres no cuentan en la sucesión al trono. De hecho, la propia fuente cercana a la princesa que cita la cadena insiste en que la detención “no es por motivos políticos”.

La revista Harper’s Bazar Arabia anunciaba su presencia en Dubái a principios del pasado marzo para presentar su libro The Fourth Way Law  en el Festival Literario Emirates Airlines. Sin embargo, su nombre no figuró finalmente entre los participantes. La cuenta de Twitter de la princesa, en la que se describe como empresaria, redujo su actividad significativamente a finales de febrero. A partir de entonces y hasta el 5 de julio, cuando aparece la última entrada, sólo hay algunos tuits con mensajes religiosos. “Rezo por mi hermana, la princesa Juhayer”, escribió el 5 de marzo tras la muerte de su medio hermana por parte de padre.

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