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“Ahora los chavales a los 13 años parece que tienen 20 porque ya están deprimidos”

El cineasta Ladj Ly estrena ‘Los Miserables’, que representa a Francia en los Oscar. En ella retrata la vida en su deprimido barrio a las afueras de París. Cine marginal hecho por exmarginados

Ladj Ly posa para ICON en el hotel María Cristina de San Sebastian con un abrigo Emporio Armani que hizo flaquear su activismo.
Ladj Ly posa para ICON en el hotel María Cristina de San Sebastian con un abrigo Emporio Armani que hizo flaquear su activismo.

La conciencia de clase de Ladj Ly (Mali, 1978) le ha llevado a dirigir Los Miserables (película que se estrena en España el 22 de noviembre), donde denuncia las injusticias perpetradas por la autoridad en los barrios marginales de París. Y ese mismo activismo le lleva, durante esta entrevista, a declinar amablemente posar con prendas y accesorios de firmas de lujo. Hasta que su novia entra en la sala del teatro Victoria Eugenia de San Sebastián (en cuyo festival Ly está presentando la película) y le ayuda a decidirse: “Las gafas de sol no te van. El abrigo azul marino, sí”.

Ladj Ly tenía 25 años cuando el extrarradio de París ardió, literalmente, en respuesta a la brutalidad policial. Se quemaron más de 8.000 vehículos. Nicolas Sarkozy declaró el estado de emergencia nacional. “Desde entonces hay cosas que han cambiado, ahora los chavales van con móviles y a los 13 años parece que tienen 20 porque ya están deprimidos. Pero la situación sigue siendo la misma: mucho paro [un 40% según el último informe], poca educación, poca escolaridad y poca cultura”, denuncia Ly, que ha abierto una escuela de cine en su barrio de Montfermeil, donde sigue viviendo.

"La marginación ha sido retratada demasiadas veces por cineastas que vienen de fuera y la cuentan de manera manipulada”

Fue allí donde Victor Hugo ambientó Los Miserables, cuyo título ha tomado prestado Ladj Ly para su película: no solo la vida apenas ha mejorado en las banlieues desde 2005, sino que el ostracismo social al que París condena a sus barriadas no es tan distinto al de hace siglo y medio. Ly se formó como realizador en la adolescencia gracias a Romain Gavras, hijo del cineasta Costa-Gavras, y su organización Kourtrajmé. Le dieron una cámara y se puso a grabar la vida en las barriadas, los edificios de hormigón que no salen en ninguna guía turística y los chavales que se sienten franceses (su película empieza con los festejos por la victoria de su selección en el Mundial de 2018), pero que siempre serán percibidos como inmigrantes.

Si Ladj Ly ha podido llevar su película a los Oscar, donde Los Miserables representará a Francia, cualquier chaval de Montfermeil podría ser el próximo gran auteur francés contando la miseria, por fin, en primera persona. “La marginación ha sido retratada demasiadas veces por cineastas que vienen de fuera y la cuentan de manera manipulada. He querido contar esta historia yo mismo para no caer en clichés, para hacer una película justa. No tomo partido, no juzgo a mis personajes, no he hecho una película antipolicía. Tampoco he querido sacar demasiados personajes islámicos porque muchos espectadores tienen prejuicios como el del terrorismo. Mientras los medios de comunicación y los políticos sigan basando sus discursos en estos clichés, la vida en las banlieues seguirá siendo difícil. Se está contando una realidad falsa”.

Su primer paso para denunciar el abandono sociocultural que sigue asfixiando a los 5.400 habitantes de su barrio fue rodar Los Miserables como cortometraje. Ganó un César, pero cuando quiso adaptarlo al largo, Ly se encontró con barreras económicas: solo consiguió la mitad de la financiación y decidió sacar adelante la película con la colaboración de todo el barrio. La cinta, que transmite un mensaje universal, el de la gente que sobrevive a duras penas, ganó el premio del jurado en Cannes y un billete a Hollywood, donde Ladj Ly pasará los próximos tres meses promocionándola. ¿Tiene algún plan para conquistar a los yanquis? “Vamos a matarlos a todos”, bromea. Vienen tres meses interesantes.

La crítica compara Los Miserables con la serie The wire, pero Ly dice no haberla visto. “Me han hablado mucho de ella”, aclara, “pero yo he aprendido todo en la calle”. Durante la entrevista, Ly se ha encariñado del abrigo. “Dile al señor Armani que me lo llevo puesto”. Un abrigo bonito, por lo visto, también es universal.

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