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La agenda o la vida: cómo gestionar el tiempo para disfrutarlo con los hijos

Los padres carecen de habilidades para programar su ocio de una manera sana y satisfactoria para disfrutarlo con la familia

Un padre agobiado con las cuentas.
Un padre agobiado con las cuentas.

Jornada laboral, horas extras para completar el sueldo, compromisos sociales y familiares, obligaciones domésticas, horas y horas atrapados en atascos de la carretera, imprevistos varios y ¿cuánto tiempo libre nos queda para disfrutar del ocio con nuestros hijos? Escaso y solemos utilizarlo para estar delante de pantallas diversas. “Estamos acostumbrados a que el ocio nos lo den masticado y no sabemos gestionarlo, como es el caso de la televisión o los videojuegos. Esto hace que nuestra agenda se comprima más y quede menos espacio para actividades saludables físicamente, como dormir, descansar, comer sano o hacer actividades en familia”, explica Javier Blumenfeld Olivares, pediatra del Hospital El Escorial.

Los padres con agendas apretadas tienen hijos con poco tiempo libre. La sensación de que faltan horas para hacer lo que se quiere abarcar durante el día es habitual. “Nuestras agendas están muy ocupadas. Esto también se transmite a la vida de nuestros hijos. A veces, llenamos su tiempo con actividades regladas, como estudiar idiomas en una academia, que no les dejan espacio para algo tan importante como estar en casa en familia y disfrutar conjuntamente de actividades. Así, la gestión de las agendas familiares se complica, porque hay que organizar la de los adultos y la de los niños”, comenta el pediatra, Javier Blumenfeld.

El tiempo es fundamental para “educar o enseñar a nuestros hijos. Si hay muchas ganas de que aprendan cosas, pero no hay tiempo para pasar con ellos, toda esa riqueza de conocimiento se puede perder. Esto, además, tiene como consecuencia el estrés, que repercute negativamente en otras áreas de la vida de los niños, como el rendimiento académico. En las agendas, olvidamos incluir a menudo la observación o conciencia de las necesidades de nuestro cuerpo. Deberíamos reservar tiempo para cuestiones tan importantes como dormir bien, hacer deporte o comer sano y tranquilamente en familia. Esto es lo primero que se descuida cuando las agendas están muy saturadas”, aclara el pediatra Javier Blumenfeld.

Una gestión adecuada del ocio y del tiempo libre es fundamental. Sabemos llenar las agendas de compromisos y obligaciones que requieren acción, pero carecemos de habilidades para programar nuestro ocio de una manera sana y satisfactoria para la familia. “Es incongruente quejarse de que no tenemos tiempo libre, pero sacarlo para dedicarlo a estar delante de una pantalla. Ese tiempo lo podemos dedicar a actividades que nos relajen o a, simplemente, pasar tiempos juntos en familia, sin hacer nada específico”, añade el pediatra.

Saber qué es el tiempo para tener una agenda conciliadora con la vida familiar

El reloj y los horarios nos rodean a diario, pero ¿qué es el tiempo? “Es una unidad lineal, una convección y la forma de vivirlo es circular. Un minuto de alegría y una experiencia muy intensa, vivida desde la paz se recuerda siempre. Por eso, es tan importante el tiempo vivido desde el Ser. Es interesante hacer muchas cosas, pero también lo es el dejar de hacerlas para poder ser. Una hora vivida con tranquilidad y serenidad; bien compartida, es larguísima y se recuerda siempre. Por el contrario, unos minutos de estrés generan mucha toxicidad, tanto física, como mental y emocional”, explica María José Lladó, psicopedagoga del centro Acimut Bienestar.

Las consecuencias de una agenda saturada se traducen en que “las personas no son, solo hacen. Se convierten en consumidores de productos y ellos mismos son el producto, como en el caso de usar las pantallas, comprar ocio, como cine u otro tipo de actividades, que en su justa medida están bien, pero a veces hay que dejar de hacer y simplemente mirar a las estrellas, tumbados en el suelo. Se considera al ser humano como un hacedor y no un creador. Es como la música, que se compone de silencios y de notas. Por ello conviene decir, sí al descanso, a la serenidad, a charlar, reír y compartir sentimientos. De hecho, en griego, la palabra escuela tiene que ver con el placer de ser, no con el de aprender datos. Significa tiempo de ocio, tiempo libre, tiempo de ser, porque la vida es lo primero y la agenda está incluida, pero sin matar la vida”, explica la psicopedagoga, María José Lladó.

La agenda llena de los padres de manera constante puede ser un reflejo de un sentimiento de escapismo en cuanto a asumir el papel de educadores de los hijos. “Los padres, de forma inconsciente, podemos no tener resueltos asuntos emocionales que afectan a la relación con los hijos. Muchas veces preferimos la actividad desmesurada para evitar asumir la presencia y la responsabilidad como padres. Puede ser, que estar con los niños nos sobrepase o nos aburra y prefiramos hacer otras cosas”, concluye Lladó.

Cómo conseguir anteponer la vida a la agenda

Se puede planificar el tiempo, sin que la agenda devore el ocio para disfrutar de nuestros hijos con pautas como eliminar los comedores del tiempo, o acciones externas relativas al uso de la mensajería por teléfono o de actividades que tengan que ver con las pantallas. Se trata de dejar espacio para la vida, la relación con la familia y la comunicación interpersonal. Los espacios comunes, como el salón o el comedor pueden ser lugares donde solo compartir con la familia, de forma que las agendas y las distracciones externas, como los videojuegos o los móviles, queden aparcadas.

Aligerar la agenda y eliminar lo que no resulte prioritario o urgente, tanto para los niños como para los progenitores. Esto incluye la descarga de actividades extraescolares y establecer una hora para llegar a casa que permita dedicar al día un tiempo para estar relajados y sin obligaciones.

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