Carlos de Inglaterra, “furioso” con sus hijos

Fuentes cercanas al heredero al trono aseguran que el hecho de que Guillermo y Enrique hayan hecho públicas sus diferencias ha "quitado autoridad" a su papel

El príncipe Carlos, en el Museo Nezu de Tokio, Japón.
El príncipe Carlos, en el Museo Nezu de Tokio, Japón.Tim Rooke (Getty Images)
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Furioso. Ese es el adjetivo con el que fuentes cercanas a la familia real británica califican el estado en el que se encuentra el heredero al trono británico, el príncipe Carlos. El primogénito de Isabel II está terriblemente enfadado con las últimas declaraciones que están haciendo sus dos hijos, los príncipes Guillermo y Enrique, sobre la situación entre ellos y las diferencias que están teniendo los últimos meses. 

El enfado de Carlos de Inglaterra viene especialmente por cómo pueden afectar esos comentarios a las labores que la familia real británica realiza, a sus tareas públicas. En concreto, según esas fuentes y como recoge el diario Daily Mail, Carlos está enfadado porque todo ello "debilita por completo" y "arrasa totalmente con el trabajo que está haciendo", especialmente en el extranjero. Esta semana el príncipe de Gales ha viajado hasta Japón para la entronización del emperador Naruhito, mientras que la pasada el príncipe Guillermo y su esposa, Kate Middleton, estuvieron en Pakistán en un complejo viaje para poner de relieve los lazos con dicho país y hacer visibles algunos de sus problemas. Y Carlos teme que esas tareas queden eclipsadas por esta pública bronca.

Según el diario The Sun, el primero en la línea de sucesión al trono está preocupado por su hijo menor, de la misma manera en la que lo estuvo en su momento por Diana de Gales, su entonces esposa. Al parecer Carlos está algo enfadado porque siempre ha sido un firme apoyo de Enrique y Meghan Markle, pero hay gestos de su nuera que no le gustan, como que ella canceló una reunión en el último minuto con él, o que en verano no acudieran a visitar a la reina en Balmoral. Según ese mismo medio, Enrique no se habría sentido tan apoyado por los Windsor en su relación con Meghan como creen que lo estuvo Guillermo cuando se casó con Kate. 

Meghan Markle, el príncipe Enrique, el príncipe Guillermo y Kate Middleton, durante la celebración del centenario de las Fuerzas Aéreas Británicas, el 10 de julio de 2018 en Londres.
Meghan Markle, el príncipe Enrique, el príncipe Guillermo y Kate Middleton, durante la celebración del centenario de las Fuerzas Aéreas Británicas, el 10 de julio de 2018 en Londres.TOLGA AKMEN (AFP)

Ahora, toda esta agitación en el seno de la familia real británica llega porque el domingo por la noche se hizo público un documental rodado durante el reciente viaje a África de los duques de Sussex. En él, Enrique confirmaba los comentarios que bullen desde hace meses por el Reino Unido: que su relación con su hermano mayor, el príncipe Guillermo, no es la ideal. El más joven de los hermanos afirmaba que ambos están "en caminos diferentes" y que "apenas" se ven. "No nos vemos tanto como solíamos hacerlo, porque estamos muy ocupados, pero le quiero mucho. Como hermanos tenemos días buenos y días malos", explicaba Enrique.

Además, en el documental Meghan Markle —que al ser preguntada acerca de qué tal estaba prácticamente se echa a llorar— explicaba que la pareja no vive, sino que sobrevive, y que la presión a la que están sometidos es prácticamente "insoportable", algo que no esperaba al entrar en la familia real británica. "Nunca pensé que esto sería fácil, pero pensé que sería justo y esa es la parte que es realmente difícil de entender", explicaba, y después añadía: "Cuando la gente dice cosas que son falsas y se les dice que no son ciertas, pero se les permite decirlas, resulta muy duro".

El príncipe Carlos no es el único que se ha enfadado con estas declaraciones y filtraciones. Incluso la reina Isabel II se ha sentido incómoda por ello. Según recogían hace unos días diversos medios británicos citando a fuentes de palacio, la monarca británica estaría profundamente molesta acerca de que las diferencias entre sus nietos hayan salido a la luz. Al parecer, ahora se ha sabido que está tratando de que ambos vayan más allá de sus diferencias y se centren en los profundos lazos que les unen, a ellos y a sus familias. Ella no se quieren implicar, pero está tratando de que sea un enfadado Carlos el que interceda para arreglar la situación. Los trapos sucios de palacio se lavan en palacio. O, hasta ahora, se lavaban. 

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