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Dos españoles entre los 400 mejores diseños de interiores del siglo

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La autoproclamación de Elsie de Wolfe como la primera interiorista es el punto de partida de 'Interiors', el libro que aglutina el quién es quién de la decoración editado por Phaidon

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    1La nueva biblia del interiorismo 

    "Pocas cosas son tan fascinantes como ver cómo viven otras personas en su privacidad", decía Diana Vreeland, la legendaria directora de la revista Vogue America. Tanto le seducía este pasatiempo, que incluyó en la revista la sección Fashion in Living, donde el fotógrafo Hors P. Horst retrataba las casas de artistas, escritores, celebrities y miembros de la alta sociedad. Phaidon ha recuperado el placer de observar lecciones de Interiorismo a través de lo ajeno. La editorial lanza Interiors o el quién es quién de la decoración, con un objetivo más alto que el placer del voyeur. Nada menos que recopilar los 400 mejores interiores de los últimos 100 años en un solo tomo, con cuatro ediciones cromáticas a elegir.

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    2Todo queda en familia 

    Cuando el pintor Santiago Castillo decidió renovar su apartamento madrileño, lo tuvo claro y acudió a su hermano, Lorenzo Castillo. Aunque comenzó como anticuario, se ha convertido en uno de los más demandados interioristas españoles. Por lugares tan emblemáticos como la boutique de la Gran Vía de Loewe ha pasado su mano y cuenta con una propia línea de textiles en Gastón y Daniela.

    En esta habitación decidió incorporar un suelo de madera oscuro que contrastase con el resto del mobiliario. Así lo consigue con una serie de sillones y sillas vintage en tonos tabaco que invitan al descanso. Su esquema de color permite cierta licencia en las paredes que albergan una colección de espejos y cuadros del propio Santiago.

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    3Vivir en el espacio junto a Barbarella 

    Aunque Joe Colombo, miembro fundador del movimiento de arte nuclear, comenzó su carrera como escultor y pintor, fue en los sesenta cuando comenzó a interesarse por el diseño. Fascinado con nuevos materiales y formas de construcción alternativas, la flexibilidad y adaptabilidad eran los ejes de su trabajo. Así lo expresa en Visona I, viviendas autónomas de formas rotundas que parecen escenarios de la película Barbarella de 1968. Con ellas imaginaban una nueva fórmula habitable en el futuro.

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    4Extravagancia a la italiana 

    El discípulo de Elsie de Wolfe, Tony Duquette, y su socio Hutton Wilkinson, se encargaron de darle un giro a este palacio del siglo XII de la familia Brandolini. Fue el filántropo Dodie Rosekrans el que, en los ochenta, les pidió que le dieran forma a una nueva Venecia. Duquette era muy conocido en la época, ya que había trabajado para los duques de Windsor. Decidió dejarse llevar por el lujo evidente a partir de un esquema barroco.

    Lo consiguió a través de tejidos de seda con estampados de leopardo y sofás diseñados originalmente para la actriz Ina Claire por Syrie Maugham. Según contaba su socio, “solía trabajar in situ, añadiendo capas sobre capas, objetos sobre objetos, escuchando a la habitación”.

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    5El hijo díscolo de Gran Bretaña 

    No debe ser fácil ser hijo de uno de los más célebres interioristas británicosy dedicarse a la misma profesión. Esto es lo que le ocurre a Ashley Hicks, el diseñador de Londres que ha forjado un estilo propio. Y de ello deja constancia en su residencia. Aunque la heredó de su padre, el legendario interiorista David Nightingale Hicks, poco queda de él. Ashley se ha encargado de poner su sello a través de elementos contemporáneos y coloristas creados por él mismo, como la mesa de pino dorada tallada a mano.

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    6Con 'marca' registrada 

    Como era de espera, el protagonista en la que fuese la residencia del artista Yves Klein, es su azul homónimo. Antes de mudarse a este apartamento parisino, pintó las paredes de blanco para conseguir un efecto similar al de su obra Void. En ella presentaba la galería Iris Wert vacía como objeto de arte en sí mismo. Klein compartió este piso con la también artista alemana Rotraut Uecker, que tras su muerte (con solo 34 años) patentó la mesa de acrílico del salón con el icónico pigmento azulado iridiscente.

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    7Ese clásico moderno tan nuestro 

    "Una casa, como una persona, debe combinar las tradiciones y la modernidad", esta máxima de la decoradora española Isabel López Quesada es también uno de sus rasgos más notorios. La cuatro veces nombrada como una de los 100 mejores decoradores del mundo (por la edición americana de la revista AD) realizó este trabajo junto al arquitecto Nikos Moustroufis en la isla griega de Spetses.

    La habitación habla el lenguaje vernáculo del Mediterráneo. El suelo de madera de matices azulados y los textiles firmados por Kathryn M. Ireland, consiguen una atmósfera luminosa y calmada. Como contrapunto, una cómoda pintada y una silla de madera, ambas antigüedades griegas.

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    8El 'loft' con alma decimonónica 

    El arquitecto postmodernista del grupo arquitectónico New York Five, Michael Graves, adquirió este almacén en los noventa, en parte porque decía recordarle a las estructuras de los graneros de la Toscana. El que fue galardonado con la medalla de oro del Instituto Americano de Arquitectos en 2014, rompió totalmente con la función del edificio y utilizó su interior como laboratorio, para experimentar con espacios domésticos. Era un gran coleccionista de piezas del siglo XIX, como lo demuestran la cómoda, la mesa y el sofá de dos plazas de este salón. La alfombra de cachemira también es de la misma época.

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    9El cielo sobre Saint Germain-des-Prés 

    Que el art déco puede funcionar con el espíritu de los años setenta, es algo que conoce bien Dimore Studio. Este dúo formado por el diseñador italiano Emiliano Salci y el americano Britt Moran, es famoso por su modernidad made in Italy. Lo han dejado patente en las tiendas de Hermès, Fendi y Sonia Rykiel.

    En este dúplex de los años cuarenta de Saint Germain-des-Prés, dieron un giro a la construcción original pintando de azul sus paredes. Este matiz resalta la presencia del sofá Ours de Jean Royère en terciopelo naranja, la mesa circular de Gio Ponti sobre la que descansan cerámicas japonesas y la lámpara escultural del propio estudio.

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    10Un palacio 'multitask' 

    El Tudor y el Gran Estilo conviven en Little Thakeham, uno de los trabajos de sir Edwin Lutyens, considerado el arquitecto británico “más grande". Una gran ventana de Oriel preside esta habitación multifuncional, que sirve de comedor y sala de estar. Es un ejercicio de perspectiva y espacios interrelacionados, como demuestra el balcón que corona la chimenea. La sensibilidad de Lutyens para la mezcla toma forma en la robustez de la planta inferior con suelo de roble clásico y paredes de piedra, con la más etérea y asimétrica propuesta del piso de arriba.

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    11Mismo look, diferente decoración 

    Hay personas que se reinventan con la moda, pero Karl Lagerfeld lo hacía a través de sus casas. Antes de llegar a París en 1950, había residido en más de veinte estancias. El responsable del exitoso relanzamiento de la firma Chanel en los ochenta, solía decorar sus estancias con la ayuda de amigos interioristas.

    En el caso de esta residencia en Roma recurrió a Andrée Putman, la gran dama del diseño francés y creadora del concepto 'boutique hotel' con el Morgan de Nueva York en 1984. Juntos mezclaron objetos de la decoradora (que contaba con su propia firma Ecart de objetos art déco) con tejidos de Mariano Fortuny y mobiliario de Wiener Werkstätte.

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    12Un trocito de Barcelona en Chicago 

    A la torre de apartamentos diseñada por Mies van der Rohe en Chicago se mudó el interiorista Donald Powell, galardonado en 1990 junto a su socio por la American Society of Interior Designers. La responsabilidad de habitar un apartamento icónico era doble: quería respetar la filosofía del arquitecto, pero sin renunciar a su estilo.

    Para ello, Powell recurrió a algunas de las leyendas de mobiliario de Mies como la silla Barcelona. Los diseños los creó a partir de unos dibujos originales que William Dunlamp, de SOM, guardó durante la época que trabajó en las oficinas del alemán.