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Parchís: “Hemos tenido intentos de rapto, bombas en los aires acondicionados, nos han drogado...”

La banda infantil de los años ochenta, que está a punto de estrenar un documental en Netflix, recuerda en la cadena SER los momentos más frenéticos de su éxito

De izquierda a derecha: Yolanda, Frank, Tino, David y Gemma. Parchís en pleno éxito.

Parchís no fue solo un grupo de música: fue un fenómeno social. Seguramente la agrupación infantil española más popular. Vendieron 25 millones de discos, actuaron en el Madison Square Garden de Nueva York, hicieron siete películas, viajaban en coches blindados, hacían giras y tuvieron épocas en las que no pisaron sus casas en seis meses... Eran cinco críos vestidos de colores en una vorágine continua. Todo ocurrió en la década de los ochenta. A principio de los noventa su fama decayó y se separaron.

"Lo que sí que es fuerte es que lo mejor de tu vida, o una de las cosas más brutales de tu vida, te pase cuando solo tienes 14 años". Los integrantes de Parchís rememoran, en un documental que estrena Netflix el 10 de julio, la década en la que España entera gritaba sus nombres. Tino Fernández era la ficha roja, Yolanda Ventura era la ficha amarilla, Gemma Prat era la ficha verde, Frank Díaz era la ficha azul y David Muñoz, que vestía de blanco, era el dado. Cinco niños que apenas habían entrado en la adolescencia en 1979.

Tenían entre 8 y 12 años y pronto descubrieron lo que era llenar estadios, despertar la histeria de los fans y firmar autógrafos hasta dejar de sentir la muñeca. "Era un flipe constante: yates, aviones, helicópteros, fans...", afirma el grupo en una entrevista de 2017. "Se ganó mucho dinero, pero nosotros no", comentan aludiendo a la gente de la industria que les rodeaba.

40 años después del debut de Parchís, Toni Garrido ha invitado (el 18 de junio de 2019) a Hoy por Hoy, programa que conduce en la SER, al director del documental sobre el grupo, Daniel Arasanz, y a dos de los miembros, Tino Fernández y Frank Díaz. "Éramos niños con un juguete que nadie más tenía [público y éxito] y era súper divertido. No tuvimos el agobio de que nos estuvieran exprimiendo la vida. No estábamos en el cole, no nos preocupaba si nos iban a pagar o no...", ha reconocido Tino Fernández.

Frank, David, Gemma, Yolanda y Tino en una imagen reciente de uno de sus reencuentros que han publicado en Facebook.
Frank, David, Gemma, Yolanda y Tino en una imagen reciente de uno de sus reencuentros que han publicado en Facebook.

Sin embargo, no todo fueron jolgorio, halagos y baños de masas. Como explica Frank Díaz, en la década de los ochenta el control laboral de los niños no era el mismo que se ejerce hoy. "Hacíamos jornadas de 19 o 20 horas. Empezábamos a trabajar a las seis de la mañana y acabábamos a la una de la madrugada después de haber hecho un triple bolo [concierto]. Éramos una máquina de trabajar, pero no había quejas porque nosotros disfrutábamos mucho".

El documental dirigido por Arasanz muestra cómo el fanatismo que el grupo despertó, tanto en España como en Latinoamérica, tuvo consecuencias que en más de una ocasión pasaron de la anécdota. "A Tino se le dislocó un brazo porque se rompió un cordón de seguridad y se nos abalanzaron las fans en una gira por México. También hemos tenido intentos de rapto, bombas en los aires acondicionados, nos han drogado subiendo al autobús de la gira...", afirma Frank Díaz en Hoy por Hoy. "Hay que ver el documental para darse cuenta de todo lo que vivieron", señala Arasanz, el responsable de la cinta.

A pesar de haber pasado por episodios como los que detalla el que fuera la ficha azul de Parchís, Tino Fernández asegura que la década que la banda estuvo en activo fueron años felices. “Nuestra infancia en términos generales fue feliz, divertida y apasionante. Hoy los críos tienen que suplir estos ídolos con música que no es adecuada para su edad”.

Los cinco miembros del grupo rondan en la actualidad los 50 años y ya no se dedican a cantar. Frank es fotógrafo, Gemma estudió pediatría pero ahora es administrativa, Tino dirigió una compañía de limusinas y fue comentarista deportivo, y David trabaja en publicidad. La única ligada al mundo del espectáculo es Yolanda. Se fue a trabajar a México como actriz y su fama fue tal que incluso llegó a posar, en 2013, para la edición mexicana de Playboy.

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