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Multisala España

Los españoles van a poder ver películas de izquierda y de derecha, nacionalistas y constitucionalistas, y puede que incluso algún director de prestigio logre producir una inspirada película de centro

El candidato socialista a la presidencia de Castilla-La Mancha Emiliano García Page celebra su resultado en las elecciones autonómicas junto a José Bono y la alcaldesa de Toledo Milagros Tolón.
El candidato socialista a la presidencia de Castilla-La Mancha Emiliano García Page celebra su resultado en las elecciones autonómicas junto a José Bono y la alcaldesa de Toledo Milagros Tolón. EFE

El sistema autonómico no es tan solo un dispositivo pensado para acomodar la estructura regionalizada de España, con su correlato de identidades culturales diversas y solapadas. Es también, como todo esquema federalizante, un módulo suplementario de la separación de poderes, esto es, uno más de los proverbiales checks and balances, de los controles y contrapesos, ideados por nuestra Constitución para evitar la concentración del poder. Como en un cine donde se llevan a cabo diversas proyecciones de películas, a veces muy distintas entre sí, permite al espectador español poder salir de una sala donde la película no termina de gustarle, o acaso le horroriza, para cambiarse a una que sea más de su gusto y convicciones (porque las cintas en este cine vienen clasificadas no por edades sino por ideologías, y se censura solo aquello que no cabe en la Constitución, que provee un amplio terreno, aunque no ilimitado, para la libertad creativa).

En las proximas semanas asistiremos a la escritura, rodaje, montaje y estreno de las distintas películas que los españoles verán durante los próximos años en Multisala España, tu cine. Si no me engaño, solo en Extremadura y Castilla-La Mancha se prevé un rodaje rápido y sin contratiempos. En el resto de salas, muchos guionistas ya han anunciado que quieren meter pluma en la trama y habrá que ver qué sale de ahí. El casting solo es teórico: el reparto de papeles aún está por fijarse. Y si algún partido se queda sin papel, a lo mejor todavía podrá componer la música o sugerir alguna escena. Lo que está claro, al menos, es que los españoles van a poder ver películas de izquierda y de derecha, nacionalistas y constitucionalistas, y puede que incluso algún director de prestigio logre producir una inspirada película de centro, que es un poco como el cine de autor de la política.

Así es la vida: variedades, que así se llamaba un cine de mi infancia. Los que vivan en Madrid y les espante la película en la sala España pueden atrincherarse en las butacas de las salas Comunidad y Ayuntamiento. Y viceversa, claro está. Los intranquilos ante el avance del nacionalismo y de partidos de moral relajada con el crimen, en la sala donde se proyecta País Vasco pueden conformarse con la recuperación de posiciones del constitucionalismo en la sala Navarra. Es probable que predomine el fastidio, y la nostalgia por las viejas superproducciones, protagonizadas por estadistas que hoy nos parecen reemplazados por actores de poco rango y escaso carisma, por no hablar del inevitable histrión de turno (aunque siempre hay algún secundario a quien merece la pena seguir la pista). Como estas películas duran cuatro años, y es durillo verlas del tirón, es recomendable salir de vez en cuando al cine al aire libre donde se proyecta Europa: cada vez tiene más público.

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