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Pioneros

Derechistas para unos, rojos disimulados para otros, poco “claros” para todos, seguro que les suena la letanía. Por eso hoy apoyamos a Ciudadanos, que se nos parece

Albert Rivera a su llegada a la sede de su partido tras el debate electoral celebrado en Atresmedia.
Albert Rivera a su llegada a la sede de su partido tras el debate electoral celebrado en Atresmedia. EFE

Casi simultáneamente han aparecido dos libros sobre la historia de UPyD (hace años hubo ya otros dos): La democracia robada (editorial Doble), de Carlos Martínez Gorriarán, y No apto para fanáticos (editorial Letrame), de Gorka Maneiro. Sus versiones de lo sucedido difieren unas veces y convergen otras, pero muestran ambas lo singular de la aventura. Churchill decía que la historia le trataría bien porque pensaba escribirla él. Estos dos cronistas cuentan su papel justificando sus decisiones pero sin omitir ocasionales autocríticas. Los conozco, compartí sus vivencias políticas, estoy seguro de su inteligente entrega y buena fe. Y UPyD, que inauguró tantos temas, que plantó las semillas de lo que hoy riegan otros, permanece en el aprecio de muchos como algo bueno y útil, aún en su fracaso: a algunos partidos les reprochan mantenerse a costa de pisotear escrúpulos, a nosotros habernos desvanecido por exceso de ellos. Yo creo que, junto a muchos errores, nos perdió aquello que decía Octavio Paz: para hacerse antipático basta con tener razón antes que los demás. Las enemistades intransigentes vinieron de derechas e izquierdas. Resultaba indigerible para los marmolillos ideológicos que defendiésemos el laicismo, la educación ciudadana, la regulación del aborto o la eutanasia, pero también la unidad de España, la lengua castellana como derecho común y denunciásemos los privilegios nacionalistas. Tuvimos que padecer los primeros escraches por parte de quienes consideran provocadores a cuantos no acatan sus manipulaciones. Lean los dos libros que menciono para saber qué difícil es abrirse paso sin padrinos mediáticos ni mecenas en el pantano de los que se consideran propietarios naturales del cotarro político. Derechistas para unos, rojos disimulados para otros, poco “claros” para todos, seguro que les suena la letanía. Por eso hoy apoyamos a Ciudadanos, que se nos parece.

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