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La importancia del esprint final

En el tramo decisivo de la carrera iremos a ciegas. Prepárense para cualquier sorpresa al girar la curva

La última encuesta del CIS da un cómodo triunfo al PSOE
La última encuesta del CIS da un cómodo triunfo al PSOE CIS / EL PAÍS

Aunque la política sea una carrera de fondo, los últimos minutos importan cada vez más. Uno de cada tres españoles decide su voto las dos semanas finales así que la campaña electoral del 28-A será decisiva. Una campaña muy peculiar, atravesada por la Semana Santa, con diversos festivos según región y superpuesta a la elección autonómica valenciana.

Las campañas son un producto artesano, casi siempre caro y sin fórmulas maestras. Además, mezclan lo tecnológico con lo vintage, pues aún con redes sociales y segmentación del mensaje los partidos siguen con el ritual de la cartelería y los mítines. De ahí que sea muy complicado medir su eficacia, marco perfecto para la autopromoción de los condotieros del márquetin. Sin embargo, los especialistas coinciden en que las campañas impactan en el votante en cuatro aspectos.

Primero, las campañas sirven para reforzar el voto; por más que muchos ciudadanos estuvieran decididos a elegir a un partido, la campaña refirma su predisposición previa. El segundo efecto es la activación. Ante las llamadas expresas a participar y el mayor espacio que ocupa la política en medios y conversaciones, los simpatizantes de determinada tendencia se movilizan y se acercan a las urnas a elegir la papeleta de su partido.

Otros autores, como Ferran Martínez, hablan de la estrategia de desactivar, dirigida a sembrar dudas sobre los partidos rivales para que sus votantes se queden en casa. Esta sería la idea de las campañas negativas o la crispación. Finalmente, queda el efecto de conversión basado en persuadir a los votantes que iban a elegir a un partido para que finalmente opten por otro (cosa que puntúa doble al sumarles un voto que pierde el rival).

Con estas líneas maestras es fácil ver la estrategia de cada formación. El PSOE insiste en la movilización y atraer voto en una estrategia de atrapalo-todo ante el miedo de un gobierno apoyado por VOX. Unidas Podemos ha recuperado su discurso combativo de 2015 para evitar que se desactive su electorado. Ciudadanos lo ha fiado todo a anclarse en el bloque derecho y capitalizar los “conversos” populares mejor que VOX, que devora el ala derecha y moviliza abstencionistas. Mientras, el Partido Popular intenta evitar fugas en ambas direcciones, especialmente en las provincias pequeñas para retener su primacía en el bloque.

Ahora bien ¿Serán eficaces las estrategias de los partidos? Tendremos dificultades para verlo. Por ley electoral está prohibido publicar sondeos cinco días antes de la elección (pese a que partidos y medios seguirán haciéndolos sin difusión). Y si sabemos que casi el 20% de los españoles, en torno a 6.5 millones de personas, decidirán esa semana su voto, un tramo decisivo de la carrera iremos a ciegas. Prepárense para cualquier sorpresa al girar la curva.

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