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El marido de Arantxa Sánchez Vicario logra el divorcio en España y evita pagar 7,5 millones

Josep Santacana consigue así que prevalezcan las capitulaciones matrimoniales y elude la deuda contraída por la pareja con una entidad bancaria

Arantxa Sanchez Vicario
Arantxa Sánchez Vicario y Josep Santacana, en una imagen de archivo. Europa Press

Arantxa Sánchez Vicario y Josep Santacana ya están divorciados. El juzgado de primera instancia e instrucción número 2 de Esplugues de Llobregat (Barcelona), donde el empresario presentó la demanda de divorcio, ha declarado este jueves la disolución del matrimonio. En el fallo se establece que "no procede hacer otros pronunciamientos" y da un plazo de 20 días para presentar un recurso de apelación. Esta decisión supone un duro varapalo para la tenista que luchaba para que el divorcio se resolviera en Miami (EE UU), donde inicialmente se comenzó a tramitar y donde residen ambos y sus dos hijos.

Sánchez Vicario, que previsiblemente recurrirá la sentencia, intenta por todos los medios que Santacana no se desentienda de los problemas económicos que tenía la pareja. Al disolverse el matrimonio en España entra en vigor el acuerdo de separación de bienes que ambos firmaron, el 17 de noviembre de 2008, antes de casarse y que está sujeto al régimen vigente en Cataluña. Este pacto no es válido en Estados Unidos.

Santacana impulsó inicialmente el proceso de divorcio en Miami y pidió la custodia de los hijos con el argumento de que Sánchez Vicario padece problemas psicológicos y no puede hacerse cargo de ellos. Pero posteriormente inició acciones legales en Barcelona. En el trasfondo de la separación y de la disputa económica entre Sánchez Vicario y Santacana está la querella impulsada por el Banco de Luxemburgo y que investiga un juzgado de Barcelona. La entidad se querelló contra la tenista y contra el empresario por una deuda pendiente de pagar de 7,5 millones de euros y llegó a pedir su ingreso en prisión, que fue rechazado.

El juicio del que ahora se ha producido el fallo se celebró el pasado 13 de marzo. Santacana asistió, no así la deportista. A su llegada al juzgado, el empresario declaró: "Lo que espero de este juicio es que nos separen, que nos divorcien, que llevamos más de un año. A ver si definitivamente llega el fin. No reclamo nada especial, básicamente que nos divorcien y que se cumplan los acuerdos que tenemos”, ha reiterado para luego insistir: "No me he quedado nada de Arantxa".

La tenista, en cambio, acusa a su expareja de haber controlado su patrimonio: "Lucho un partido a cinco sets ante un rival muy duro, pero si algo tengo es resistencia. Nunca podré perdonar todo lo que está haciendo para dañarme. La persona que he descubierto no es de la que me enamoré". Y añadió en declaraciones a la revista ¡Hola!: "Lo di todo por él, me peleé por él, le di mi vida, me traicionó, me engañó, me quitó todo y, encima, ahora quiere hacer como si nada. No sé lo que pretende, además de hacer daño". Pese a que él asegura que existe una relación buena entre ellos, la tenista lo desmiente con rotundidad: "No tenemos relación. No hablamos, cuando llama le paso el teléfono a mis hijos y nada más. Su traición es tan profunda que la cicatriz no se curará nunca. Estuvo mucho tiempo sin ver a sus hijos, pero desde que el juzgado reguló el régimen de separación, los ve cuando le toca. La mediadora del juzgado nos pidió que estuviéramos los dos en el cumpleaños de la niña, pero lo que no me podía imaginar es que él iba a enviar fotos a la prensa para tratar de enseñar que estamos bien. Es surrealista".

Las medidas en relación a los hijos se están tramitando ante las autoridades judiciales del lugar de residencia de los menores en el Estado de Florida.

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