Isabel Pantoja no quería ser cantante

El hijo de la tonadillera, Kiko Rivera, desvela cómo su madre tuvo que comenzar muy joven su carrera musical obligada por las circunstancias familiares

Isabel Pantoja, en un concierto en Córdoba en septiembre de 2014.
Isabel Pantoja, en un concierto en Córdoba en septiembre de 2014.CORDON PRESS
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Además de una de las famosas más conocidas y matriarca de un clan que ha usado su nombre para vender revistas y programas desde hace décadas, Isabel Pantoja es una de las principales cantantes de España. Aunque su imagen esté asociada al mundo del corazón, todo lo que ha conseguido viene gracias a poner su torrente de voz a letras que han escrito para ella desde José Luis Perales o Juan Gabriel.

Sin embargo, su gusto por subirse a los escenarios no fue innato, ni trató de ser una niña artista. Su hijo, Kiko Rivera, lo ha contado durante su paso por el programa GH Dúo de Telecinco: de pequeña, Pantoja no estaba interesada en subirse a un escenario. "Mi madre lo que quería era vivir como las niñas normales. Y mi abuela la que le decía: 'No, tú, a cantar", explicaba Rivera a sus compañeros del programa en el que lleva encerrado, junto a su pareja Irene Rosales, desde principios de enero. "Mi madre tuvo que hacer su sacrificio, que tuvo su recompensa, evidentemente. Pero claro, la niñez la pierdes", reflexionaba. 

Pantoja quizá perdió la niñez, pero ganó una carrera que le ha supuesto grabar cerca de 40 álbumes —con ventas que superan los 10 millones de copias— y rodar varias películas. La artista cumplirá 63 años el próximo mes de agosto y lleva más de medio siglo dedicado a la música, un arte que le viene desde la cuna y se ha expandido irremediablemente por su familia. Su padre, Juan, fue letrista; su madre, Ana, bailaora ocasional junto a Juana Reina y Pepe Pinto. Su primo, el recientemente fallecido Antonio Cortés Pantoja, Chiquetete, era pasto de la prensa del corazón los últimos años, pero fue uno de los más reconocidos artistas flamencos de los años setenta y lanzó una veintena de discos. Su hijo Kiko también busca hacerse un hueco en la industria musical, como DJ y cantante, aunque con menos éxito. La tonadillera ha realizado numerosas giras nacionales e internacionales y es una de las voces españolas más célebres en América Latina; de hecho, grabó uno de sus últimos discos en 2014 en secreto en México y retornó a los escenarios de aquel continente en el festival chileno de Viña del Mar, en febrero de 2017.

Kiko Rivera e Irene Rosales, a principios de enero de 2019.
Kiko Rivera e Irene Rosales, a principios de enero de 2019.CORDON PRESS

"Mi abuelo no vio cantar a mi madre, creo", planteaba Rivera sobre su abuelo Juan Pantoja, que murió cuando Isabel tenía 12 años y su hermano Agustín apenas cinco. Su temprana muerte hizo que Ana, la madre de Isabel, animara aún más a su hija a convertirse en artista, dadas las circunstancias familiares. Además, esas anécdotas personales sirvieron a Kiko para explicar la intensa relación que mantienen Isabel y su hermano Agustín, siete años menor que ella. "Mi madre está tan unida a mi tío Agustín porque es como si hubiera sido su hijo", explicó Kiko sobre la unión entre ambos.

"Quien cuidaba al tito, a mi tío Agustín, era mi madre. Por eso son tan uña y carne", contó. Él fue quien la acompañó a la entrada de la prisión de Alcalá de Guadaíra (Sevilla) cuando empezó a cumplir su condena de dos años de cárcel, y quien iba a recogerla cada vez que salía de permiso. Agustín Pantoja intentó ser cantante durante un tiempo para lograr ser finalmente la sombra y el hombre de mayor poder junto a su hermana. Ha estado toda la vida al lado de Isabel y se ha convertido en uno más de su círculo; de hecho, fue íntimo de Juan Gabriel y vivió con él durante una larga temporada.

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