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Masako será una emperatriz de Japón a medio gas

Los médicos no creen que la esposa de Naruhito esté en disposición de asumir todas sus tareas una vez se produzca el relevo el próximo 1 de mayo, ya que sufre un “trastorno de adaptación”

La princesa Masako, el 23 de diciembre de 2018 en Tokio.
La princesa Masako, el 23 de diciembre de 2018 en Tokio. CORDON PRESS

La princesa Masako se convertirá en emperatriz de Japón en menos de dos meses, pero en su país hay preocupación por su salud. La conocida como la "princesa triste" sufre un "trastorno de adaptación" y necesitará tiempo para poder asumir todas sus tareas.

"Pensando en los días por venir, a veces me preocupa lo que pueda ayudar a la gente, pero haré todo lo posible para contribuir a su felicidad", dijo la princesa Masako de Japón en una declaración emitida por la Agencia de la Casa Imperial en diciembre pasado con motivo de su 55º cumpleaños.

Esos "próximos días" están ya a la vuelta de la esquina. Su nueva vida comienza a partir del 1 de mayo de 2019. En ese momento, su esposo el príncipe Naruhito ascenderá al trono del Crisantemo tras la abdicación de su padre, el emperador Akihito. Y ella se convertirá en la emperatriz de Japón, en lugar de Michiko.

Masako tiene motivos para preocuparse por la tarea que se avecina, ya que aún su salud es muy frágil. Desde 2004 ella sufre oficialmente de depresión. En ese momento, el príncipe Naruhito explicó, como ha recordado The Japan Times, que su esposa —graduada en Económicas por la Universidad de Harvard y que habla de forma fluida cinco idiomas (japonés, ruso, inglés, francés y alemán)— abandonó su prometedora carrera diplomática en 1992 para casarse. Tras sufrir un aborto en 1999, la princesa Aiko, su única hija, nació en 2001. Algunos expertos atribuyen su grave depresión al no haber podido concebir el hijo varón que se exige para heredar el trono y a la presión a la que ha estado sometida por la rigidez del protocolo de la Casa Imperial.

Los príncipes Naruhito y Masako con su hija, la princesa Aiko, en mayo de 2018. ampliar foto
Los príncipes Naruhito y Masako con su hija, la princesa Aiko, en mayo de 2018. CORDON PRESS

"Creo que está completamente agotada intentándolo", dijo el príncipe. Entonces se supo que había estado profundamente triste al no permitirsele hacer visitas al extranjero, ya que durante mucho tiempo fue instada a centrarse en su misión de dar un heredero a la corona y que su personalidad fue anulada. Su situación mejoró a raíz del nacimiento, en 2006, del príncipe Hisahito (hijo de Fumihito, el hermano menor del príncipe heredero), que garantizaba la sucesión al trono para al menos otra generación. Pero durante años Masako estuvo desaparecida de la esfera pública, con apariciones contadas, hasta tal punto que su estado mental llegó a desatar todo tipo de especulaciones.

Ahora, sus problemas se han diagnosticado como un "trastorno de adaptación", provocado por el estrés, que ha sufrido durante 15 años. Cuando se celebraron sus 55 años, un equipo de médicos según el diario Asahi Shimbun, aseguraron que "estaba todavía en el camino de la recuperación y que ha habido altibajos en su salud", y agregaron que "era importante que continuara con su terapia". Ella lo dijo: "Seguiré trabajando para mi sanación y me esforzaré por cumplir con la mayor cantidad posible de los deberes oficiales".

El pasado 21 de febrero el príncipe Naruhito dio una conferencia de prensa para conmemorar su 59º cumpleaños. Refiriéndose a su "querida esposa", dijo, según Asahi Shimbun, que todavía necesitaba tiempo para recuperar la salud. Anunció que era poco probable que Masako pudiera completar todas sus tareas poco después de convertirse en la nueva emperatriz. Sin embargo, expresó la esperanza de que "pudiera aprovechar sus experiencias en el extranjero antes del matrimonio para involucrarse más en las actividades internacionales". Las puertas de su "prisión imperial" pueden finalmente abrirse para la princesa Masako.

Masako se convertirá en la segunda emperatriz del Trono del Crisantemo con un origen plebeyo, después de Michiko. La actual consorte imperial ha contribuido de forma decisiva a acercar la institución al pueblo japonés, que hasta la derrota del país en la Segunda Guerra Mundial consideraba al emperador un descendiente directo de los dioses. Ahora todas las esperanzas están puestas en Masako.

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