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“Celosía: persona que estaba celosa del rey por su poder”: otros 20 disparates de alumnos españoles de Secundaria

Un profesor recopila los desvaríos escuchados en clase. "Incluso los alumnos más brillantes protagonizan de vez en cuando algún dislate", dice

celos
El profesor de Filosofía y sus alumnos en la serie catalana 'Merlí', que se puede ver en Netflix.

Miguel Sandín (Madrid, 1963), profesor de Filosofía e Historia desde finales de los años ochenta, ha sido testigo de cómo en los últimos años la juventud actual ha rebajado horas de lectura en favor del uso de dispositivos móviles y aplicaciones como WhatsApp. Los adolescentes de hoy están habituados a una comunicación y unos estímulos inmediatos. Según el docente, esto provoca que una parte importante de ellos encuentre dificultades a la hora de llevar a cabo análisis que requieran de cierta profundidad. "Hasta hace poco nunca me había ocurrido que una alumna me entregara el examen casi en blanco con la excusa de que escribir cosas tan profundas… le 'agota mazo, pero mazo, profe, en serio te lo digo”, confiesa a ICON.

Pero Sandín no pretende ser alarmista. Cada cambio generacional ha traído consigo grandes avances que merecen ser resaltados. El docente ha presenciado cómo sus alumnos se han sensibilizado como nunca con causas sociales como el feminismo o el movimiento LGTBI+. Por ejemplo, muchas de sus alumnas defienden causas feministas y responden públicamente cuando en el aula se dan comentarios fuera de lugar.

"Hasta hace poco nunca me había ocurrido que una alumna me entregara el examen casi en blanco con la excusa de que escribir cosas tan profundas… 'me agota mazo. Pero mazo, profe, en serio te lo digo”

Sandín asegura que incluso los alumnos más brillantes protagonizan de vez en cuando alguno de los desvaríos que lleva recopilando tres décadas. Muchos de ellos publicados en su libro El lazarillo de torpes (Ed. La Esfera de los Libros, 2018). “Este mismo curso, mientras explicaba la Revolución Soviética, dije que una de las primeras medidas del Gobierno comunista fue nacionalizar la mayoría de las propiedades, por ejemplo, dar a los campesinos las tierras que expropiaban a los hacendados. Al escuchar esa palabra, hacendados, uno de los alumnos levanta la mano para preguntar si en esa época Mercadona ya existía. Le pregunté si sabría definirme una hacienda y me respondió: 'es la institución esa que cobra impuestos, ¿no, profe?”, relata el docente.

Miguel Sandín, finalista del premio Nadal 2015, acaba de publicar La tripulación del Utopía (Ed. Pez de Plata), una novela en la que introduce al lector en una aventura insólita sin dejar de lado su dimensión docente. Pues su misión no es otra que hacer de la filosofía un asunto divertido e irreverente. “Los alumnos suelen quejarse de que los apuntes y los textos de los pensadores son demasiado densos, muy alejados de sus problemas y sus inquietudes. Por eso me animé a demostrarles con esta novela que esto no tenía por qué ser así. Además, quería dar a la novela la posibilidad de que cualquiera pudiera disfrutarla si necesidad de tener grandes conocimientos de filosofía", explica Sandín.

¿Qué es lo que ocurre en estas hilarantes páginas? “Sócrates, Aristóteles, Tomás de Aquino, Descartes, Hume, Kant, Marx, Nietzsche, Ortega y Sartre son atraídos por una extraña luz que les transporta hasta un yate de lujo en el verano de 2015. Los pensadores ignoran quién les ha secuestrado, pero no tardarán en conocer la única condición que les impone: para recuperar sus vidas deberán ponerse de acuerdo en uno, basta solo uno, de los grandes temas de la filosofía: Dios, el hombre, el conocimiento, la sociedad, el bien… Para desarrollar esta intriga he procurado que domine el humor, porque estoy convencido de que la filosofía debe tratar de explicar la vida y si la vida es aburrida no merece la pena ser explicada”, comenta a ICON el autor.

En septiembre del año pasado recopilamos con su ayuda algunas de las anécdotas más surrealistas que un docente puede vivir cuando lleva 30 años dedicado a la enseñanza. Tras el éxito de la primera entrega, Sandín ha reunido otra veintena de respuestas rocambolescas perpetradas por sus alumnos de Bachillerato (de 16 a 18) y 4º de ESO (de 12 a 16 años):

-  "San Agustín perteneció a la secta de los maniquíes". En un esfuerzo por responder a una cuestión que no ha estudiado como debería este alumno mezcla churras con merinas. Más concretamente a los maniquíes con maniqueos. Los primeros son modelos articulados del cuerpo humano que colonizan los escaparates de las tiendas y los segundos una secta religiosa (el maniqueísmo) fundada por el persa Mani que consideraba que el mundo era una eterna lucha entre el bien y el mal.

- "Los sofistas son una escuela antigua fundada en el Liceo de Vigo". Imposible determinar qué le puede pasar por la cabeza a quien escribe esto. Los sofistas eran pensadores que desarrollaron su actividad en la Atenas democrática del siglo V antes de Cristo.

- "Todos heredamos características de nuestros padres: color de ojos, de piel, la edad…". Si es que siempre se hereda lo peor…

- "Según Epicuro, para buscar el placer hay que hacerlo con unos bienes morales y éticos y no con bienes bacanales". "En realidad, a lo que este alumno se refería es a bienes banales. Y lo que Epicuro decía es que son las pequeñas cosas de la vida, como una siesta o una sopa caliente en invierno, las que nos acercan a la felicidad", apunta Sandín.

- "Si Nietzsche viviese hoy día y fuese periodista sería José María García". "No sé en qué se basaba este alumno a la hora de reencarnar al filósofo alemán en el que fue el comentarista deportivo por antonomasia de los años ochenta", comenta el profesor de filosofía.

- "Aristóteles acepta la teoría de la causalidad que dice que todo lo que ocurre, ocurre porque sí”. "La teoría de la causalidad defiende que no existe efecto sin causa. Es decir, todo efecto supone una causa. Si hay un cadáver, hay un muerto. Este es el principio fundamental", señala Sandín.

- "Aristóteles, al ser discípulo de Platón, coincide con él en varios aspectos, aunque se diferencia, algunas veces, en ciertos matices, pero hay otras veces que son totalmente contradictorios e incluso tratan temas diferentes". Está muy claro, ¿no?

- "La mayeútica eran las preguntas que realizaba Sócrates para demostrar a sus discípulos que eran unos inútiles y que la verdad debían buscarla en él". Más bien todo lo que contrario. Sócrates consideraba al ser humano un ser inteligente y la mayeútica era un sistema de preguntas y respuestas con el que el alumno llegaba por sí mismo a la verdad.

- "La entropía es la 2ª teoría del caos que dice que todo tiende al caos como este examen". La teoría del caos establece que pequeños cambios en las condiciones iniciales crean grandes diferencias respecto al resultado final. De ahí que muchos sucesos no sean totalmente predecibles. "A este le sumé medio punto por sincero", comenta Sandín.

- "Los sistemas políticos más importantes son monarquía, democracia y burocracia". Poco más que añadir.

En general, asegura Sandín, los problemas para los jóvenes se multiplican cuando deben esforzarse por definir conceptos, sobre todo si no se han tomado la molestia de preparar el ejercicio. Cuando esto ocurre pueden parecer respuestas como estas:

- "Poliandria es cuando un hombre deja a su mujer y se va con otra mujer. Es parecido a un negocio". He aquí un ejemplo de lo que es entender todo al revés. "La poliandria es una sociedad donde una mujer puede tener varios maridos. Solo se dio una vez en la historia y fue en China", comenta el profesor.

- "La comunicación táctil se hace a través del contacto de un ser a otro ser, ya sea humano, insecto o animal". O piedra, o constelación… No, en serio: la comunicación táctil son las señales transmitidas a través del contacto de la piel o partes exteriores de los seres vivos.

- "El toque de queda es la hora para quedar con los amigos en un lugar determinado". Aquí el que no se anima es porque no quiere.

- "El paralenguaje es un tipo de comunicación no verbal en el que se utilizan ultrasonidos". El alumno acierta en que es un tipo de comunicación no verbal y falla en todo lo demás. "El paralenguaje es un conjunto de elementos no verbales de la voz, es decir, es la forma en la que se expresan las palabras. Esto es, la intensidad o el volumen de la voz, la velocidad con la que se habla, el ritmo, la entonación...", explica a ICON Sandín.

- "Un retablo es la parte trasera de una casa donde se guardaban los caballos y el resto de animales". Vale que suenan parecido, pero… "Un retablo es la estructura arquitectónica, pictórica y escultórica que se sitúa detrás del altar en las iglesias católicas", explica el docente. Lo de los animales es un establo.

- "Celosía eran las personas que estaban celosas del rey por su poder". Aunque es mucho más interesante la interpretación del alumno, la realidad es que una celosía es un elemento arquitectónico. Una celosía está formada por un enrejado tupido hecho con listones de madera, hierro u otro material que se pone en las ventanas u otras aberturas con el objetivo de poder ver a través de ella sin ser visto.

- "Un grabado consiste en dar relieve a una cosa mediante golpes, cuchilladas...". Un grabado es menos violento de lo que lo imaginaba este discípulo de Quentin Tarantino. Más concretamente una disciplina artística en la que el creador utiliza diferentes técnicas de impresión con la intención de dibujar una imagen sobre una superficie rígida. Así, deja una huella que después alojará tinta y será transferida por presión a otra superficie como papel o tela. Esto permite obtener varias reproducciones de las estampas.

- "Un peristilo es una sala sostenida por columnas al aire libre". A pesar de lo rocambolesco de imaginar columnas sosteniendo salas al aire libre, este alumno no iba desencaminado. Pues un peristilo está formado por una serie de columnas que rodean un edifico o un patio interior.

- "La pintura rupestre es la que solían hacer a la intemperie, normalmente, en una cueva". Claro, en las famosas cuevas a la intemperie...

- "Un cimacio fue un bizantino que piropeaba a Justiniano". Ya tiene mérito pasar a la historia por algo así. Pero no. Un cimacio no fue una persona sino un elemento arquitectónico: una moldura curva en forma de S, que desempeñó una función tanto estética como estructural durante la época clásica.

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